Elena Romero, actriz en sus primeros tiempos, profesora de la Escuela de Actores de Canarias y, sobre todo, alma mater de Helena Turbo Teatro, falleció en la noche de este viernes a los 66 años de edad. El acto de despedida tendrá lugar hoy sábado, a las 19.00 horas, en Servisa (autopista Santa Cruz-La Laguna, kilómetro 5).
Hace cerca de un lustro había dejado la dirección de la compañía por los problemas de salud que padecía. Persona muy querida en el mundo de las artes escénicas y también por su defensa de los derechos de la mujer, el pasado mes de julio donó más de 30 años de archivos documentales escénicos del proyecto artístico que lideraba, a partir de su llegada a la Isla desde su Córdoba natal, al Instituto de Estudios Canarios (IECan) de La Laguna.
En el acto de rúbrica del acuerdo con el IECan, Romero puso de relieve “el interés del Instituto de Estudios Canarios por este archivo documental de la empresa Turbo Cultura y de la compañía Helena Turbo Teatro”. De alguna manera, la directora de la compañía veía satisfecho su voluntad de preservar un fondo que refleja un episodio capital de la historia del teatro tinerfeño y canario, pues el instituto que tiene su sede en La Laguna organizará, describirá, digitalizará y conservará dicha documentación.
Surgida en 1989, Helena Turbo Teatro ha sido durante más de 30 años un referente en el panorama artístico teatral español. En 1990 la compañía estreno el montaje Turbulencias y, a partir de entonces, las más variadas producciones, espectáculos y formatos fueron sucediéndose como un fluido natural, y de un modo continuado.
La gran apuesta que resume su trayectoria apunta a la dramaturgia contemporánea, a la búsqueda del rigor, la frescura y el dinamismo subyacentes en los textos. Fondo y forma engranados a través de una puesta en escena eficaz en la que confluyen, además, las artes plásticas y las audiovisuales con el trabajo actoral.
Esto ha implicado una visión del mundo, un compromiso social y cierta óptica turbo, es decir, un peculiar estilo que se ha traducido, por ejemplo, en la presencia de un humor derivado del absurdo, la comedia negra y la mejor tradición satírica.
A estas características se le sumaron cierta innata tendencia a incorporar el poema al escenario, no el puramente textual, sino en el sentido más estimulante y vivo. También hay que poner de relieve la importancia que siempre ha cobrado la mujer en los espectáculos de la compañía, así como la defensa de la igualdad, la no violencia y la lucha por los derechos.





