El Liceo francés de Tenerife, con sede en la capital insular, volvió a dar clases ayer, además de reforzar -para tranquilidad de su comunidad educativa- la seguridad en el acceso y salida del centro tras las falsas amenazas de bomba sufridas el pasado lunes, en hechos que afectaron igualmente al Colegio Alemán (Tabaiba Alta), al Británico de La Orotava y, con posterioridad, al santacrucero La Salle.
A partir de ahora, el acceso al Liceo francés “estará controlado por un miembro del centro en cada entrada (rampa y escalera) en horarios de entrada y salida (7.30-9.00 y 15.30-17.00); hasta las 9.00 horas solo se permitirá entrar a los alumnos y sus eventuales acompañantes. Fuera de los horarios de entrada y salida, las puertas permanecerán cerradas y los accesos al centro se realizarán exclusivamente por la puerta blanca llamando al timbre”, tal y como la Dirección ha comunicado a los progenitores.
Se lo toman muy en serio, como corresponde a un caso de estas características dado el contexto nacional e internacional (nivel 4 de alerta antiterrorista activo en España y masacre de la población civil palestina a manos de Israel en venganza por los brutales ataques de Hamás).

Por ello, las investigaciones de la Policía Nacional sobre la oleada de avisos de bomba en colegios internacionales españoles, que afectó a los cuatro centros tinerfeños el pasado lunes, son dirigidas desde la Comisaría General de Información, aunque el caso de La Salle es revisado a nivel local al poder tratarse de un imitador.





