crisis humanitaria en canarias

Ruta Atlántica: el espanto que no deja de crecer en las aguas de Canarias

Desde que en agosto de 2019 se blindó el Estrecho, el tráfico de seres humanos desde África a las Islas se ha multiplicado hasta batir este años los terribles registros de 2006
La presencia de bebés, cada vez mayor en la Ruta Atlántica./ Efe

Aunque el trasiego marítimo de seres humanos desde el continente africano a Canarias se remonta tanto en el tiempo que hasta los aborígenes isleños llegaron por esta vía al Archipiélago, se data en 1994 el inicio de la llamada Ruta Atlántica, una de las vías demigración irregular más mortífera del planeta según Naciones Unidas.

Fue el 28 de agosto de hace 29 años cuando llegó esa primera embarcación tipo patera a la costa este de Fuerteventura procedente del Sahara Occidental. Las crónicas de la época detallan que la barquilla era pequeña y de madera. En la misma navegaron dos jóvenes saharauis tras una travesía algo inferior a 24 horas. Cuando pisaron tierra majorera, enarbolaron una bandera del Frente Polisario. En ese mismo año llegaron ocho migrantes más siguiendo el mismo recorrido.

Durante los siguientes, el número de pateras que alcanzaban las costas de Fuerteventura y Lanzarote creció invariablemente sin que las autoridades terminaran de reaccionar ante la catástrofe humanitaria de primer orden que se estaba gestando hasta que, tras el cambio de milenio, las barquillas empezaron a ser habituales en los litorales del resto de las Islas, especialmente Gran Canaria y Tenerife.

No en balde, ya en 2002 llegaron más de 10.000 personas a Canarias en casi 400 pateras, pero ni los sucesivos naufragios que se cobraban tantas vidas en aguas isleñas hizo prever que tan terribles consecuencias iban a multiplicarse hasta límites insoportables a partir de 2005, cuando comenzaron a llegar los cayucos, unas embarcaciones más grandes, capaces de recorrer distancias mayores y de transportar a muchos más migrantes. Si las pateras venían de Marruecos y Mauritania, los cayucos partían desde costas más lejanas de la propia Mauritania y, sobre todo, desde países como Senegal y Gambia.

La llegada de cayucos a La Restinga ha sido incesante en los últimos meses. / NORCHI

Tal escenario desembocó en la llamada crisis de los cayucos de 2006, hasta ahora el peor año de la Ruta Atlántica, con un total de 31.678 supervivientes. Como es obvio, el número de fallecidos solo puede ser estimado, pero sin duda se contaron por cientos. Se calcula que uno de cada 20 migrantes que intenta cruzar el océano de manera irregular muere ahogado en algún punto entre África y Canarias.

Fue tal la conmoción que hasta el presidente del Gobierno de Canarias por aquel entonces, el malogrado Adán Martín, solicitó formalmente a su homólogo estatal, José Luis Rodríguez Zapatero, la creación de un gabinete de crisis específico y el reparto de los menores no acompañados por el resto del territorio nacional, además de reforzar considerablemente los medios de acogida temprana.

La desescalada de la Ruta Atlántica reflejó el acierto de la respuesta institucional, bajando a 12.478 los supervivientes en 2007, cifra que en 2010 era tan solo de 196. A su vez, la Ruta Mediterránea inició una tendencia ascendente que solo terminó cuando, en agosto de 2019, se produjo el llamado Blindaje del Estrecho. Las propias estadísticas oficiales demuestran la conexión entre ambas vías de migración irregular marítima desde África hasta España, porque los 2.698 supervivientes registrados ese mismo año en la Ruta Canaria supusieron un crecimiento del 106% respecto al anterior.

Pese a que medios como DIARIO DE AVISOS alertaron del cambio de tendencia desde el primer momento, no fue hasta 2020 cuando las imágenes de cientos y cientos de personas abarrotando el muelle de Arguineguín (Mogán) hizo reaccionar a unas autoridades que, años antes, habían desmantelado la red de acogida creada en 2006.

Como es sabido, en 2023 se han batido incluso los registros de hace 17 años: a falta de dos semanas para su final, ya son 37.187 supervivientes. En cuanto a los que no lo lograron, se sabe con certeza de 868 fallecidos, pero seguramente son el doble o incluso más.

Un gran avance pese a ser manifiestante mejorable

Justo en los días en que la Ruta Atlántica de migración irregular desde el continente africano hacia Canarias supera sus peores registros históricos con la llegada de más de 37.000 supervivientes a las Islas a falta de dos semanas para la Nochevieja, al fin hay un acuerdo en la Unión Europea para dotar a los 27 de una respuesta común frente a las crisis migratorias.

Sin embargo, semejante avance no está exento de críticas ante, por ejemplo, la llamada solidaridad a la carta, de tal que un estado miembro puede rechazar parte de su cuota de acogida si paga 20.000 euros por traslado rechazado. Tampoco hay mejoras respecto a los menores.

TE PUEDE INTERESAR