El eclecticismo que en buena medida caracteriza la carrera del tenor tinerfeño Airam Hernández tiene menos que ver con el deseo de abarcarlo todo y más con la voluntad de enriquecer su experiencia vocal, artística, a partir de un concienzudo estudio de cada partitura. De lo que se trata es de buscar la calidad, del empeño de hacer las cosas de la mejor manera posible. Sabiendo que en ocasiones, por muy atractiva que resulte la propuesta, es necesario decir no, pues no es el momento idóneo para aceptarla. Airam Hernández debuta hoy domingo con el Jason de Médée, de Luigi Cherubini (1760-1842), en Varsovia, en la Ópera Nacional de Polonia, donde se volverá a escenificar el miércoles, el viernes y el domingo de la próxima semana.
-Debuta en el papel de Jason, en ‘Médée’, de Cherubini. ¿Cómo describiría el camino que ha seguido hasta hacer suyo este rol que presenta en Varsovia?
“Como casi siempre que preparo un nuevo papel, comencé con el texto. Fui a Madrid y estuve con una pianista, una coach de francés especializada en cantantes. También con ella trabajé la parte musical. Tuve la suerte de que el Teatro Real me ofreciera ser el cover [sustituto] de otra producción de Médée que se estaba escenificando. Abordé un trabajo muy intenso para entender el personaje, para comprender el rol a nivel musical y dramatúrgico”.
-¿Qué momento representa en su carrera artística esta propuesta y cuáles han sido los mayores desafíos al abordarla?
“Esta es una ópera que transita entre el repertorio clásico y el romántico. La primera aria del tenor es puramente clásica, con un registro bastante agudo, y eso entraña dificultad. Luego el personaje se desenvuelve en el resto de la ópera en un tono dramático. Necesitas una voz a la altura de esas características: un tenor lírico grande, con cierto carácter dramático. Tener que jugar con esta dualidad es un ejercicio complejo. Como tenor lírico de coloratura, tengo la posibilidad de contar con esa flexibilidad para hacer un repertorio clásico y, al mismo tiempo, mi voz ha ido ganando cuerpo en el centro, lo que me ayuda a interpretar este tipo de papeles. Pero, como digo, resulta bastante complicado aunar esas características y saber cuándo recurrir a una y cuándo emplear la otra”.
“Cada vez que actúo en Canarias es un privilegio; ofrecer mi trabajo para que lo disfrute mi gente siempre va a ser un placer”
-¿Es muy diferente para usted afrontar una ópera como esta, no tan habitual en las programaciones, a hacerlo con títulos que son una constante en las temporadas de los teatros y auditorios?
“Cualquier rol al que me enfrento es un reto, porque cada uno presenta características y dificultades específicas. En ese sentido, no diferencio entre si se trata de un título que se interpreta mucho o uno que no es tan habitual, porque siempre parto de la partitura. No soy propenso a tomar referencias de otros cantantes hasta que no he trabajado a conciencia con esa partitura, por lo que me da un poco igual que se trate de un repertorio más o menos conocido”.
-Cerró 2023 con ‘Borís Godunov’, de Músorgski, y ‘la Novena’ de Beethoven. Ahora afronta un itinerario en el que figuran, por ejemplo, el ‘Requiem’ de Mozart, de nuevo ‘Borís Gudonov’, un homenaje a Victoria de los Ángeles, ‘La canción de la tierra’, de Mahler, o ‘Nabucco’, de Verdi. ¿Qué le aporta este eclecticismo como cantante?
“Parto de la base de que cualquier obra que vaya a interpretar he de estudiarla cuidadosamente para ver dónde encaja dentro de mi temporada. He rechazado propuestas interesantes porque no se ajustaban a esa planificación y, en cierto sentido, aceptarlas me hacía más mal que bien. Interpretar, por ejemplo, Borís Godunov o Médée sin contar antes con un repertorio clásico es complejo. Has de buscar el equilibrio entre las piezas que seleccionas. Desarrollar un repertorio tan variado me enriquece como artista, porque tengo más probabilidades de ampliar mis horizontes que si solo me enfocara en un ámbito en concreto. Para empezar, no me aburro, aunque también hace que mis temporadas suelan estar cargadas de estrenos. Supone más trabajo, pero es algo que me aporta mucho: profundizo en autores por los que siento un gran aprecio”.
-Y en esta trayectoria, ¿cómo han evolucionado su voz y sus inquietudes artísticas en la construcción de ese repertorio?
“Comencé cantando como tenor ligero. Cuando estaba en el Conservatorio, recuerdo vocalizar en clase hasta el La sobreagudo… La voz fue creciendo y esto hizo que pudiese afrontar roles más líricos. El centro de la voz ahora mismo es más grande, más redondo, lo que me posibilita encarnar papeles de mayor envergadura a nivel canoro, interpretaciones más dramáticas. En este momento no me considero un tenor spinto. No sé si algún día tendré las cualidades para cantar ese repertorio, pero sí puedo abordar otro bastante grande, como Wagner o Strauss, que llegarán en las siguientes temporadas. Esas obras las tomaré de forma cuidadosa, con mucha cabeza. Si no funcionan, no hay problema: se sacan del repertorio, pero si se ajustan a mi voz, pues perfecto: más obras para la agenda”.
“Médée’ transita entre el repertorio clásico y el romántico; jugar con esta dualidad es un ejercicio complejo”
-Si uno observa su carrera, comprueba que sus intereses musicales le han conducido a desarrollar una actividad muy intensa. ¿Qué es lo mejor y qué es lo más complejo para usted de este continuo viaje que representa desarrollar su vocación?
“Lo más complicado es saber qué pasos debes seguir, buscar una seguridad que te permita tomar pequeñas licencias o riesgos. En definitiva, saber qué cosas he de escoger y cuándo he de afrontarlas. Y luego, en lo que respecta a la variedad de propuestas que me interesa asumir, estamos hablando de repertorio de lied, sinfónico, oratorio, ópera… Si tengo la ocasión, me gusta llenar mi temporada con un poco de cada, porque esto le hace muy bien a mi voz. Me siento muchísimo más cómodo. Adoro todos esos repertorios”.
-¿Y qué debe poseer un rol y, en suma, un proyecto musical para que decida implicarse?
“La respuesta no es sencilla. Como cantante profesional, hay una parte, obviamente, que tiene que ver con afrontar ciertos papeles en ciertos teatros. Sin embargo, a mí lo que me interesa es que ese rol, el momento en el que me lo proponen y el escenario que me lo ofrece posean una coherencia en relación a lo que va a ser mi temporada. Siempre trato de que el proyecto en cuestión no desentone con lo que pretendo construir para poder seguir cantando muchos años. Me han planteado proyectos preciosos en teatros increíbles y he tenido que decir que no, porque en ese instante eran caramelos envenenados. Por ejemplo, hace un tiempo, desde un teatro bastante importante me ofrecieron un rol, que precisamente voy a cantar esta temporada, y no lo acepté, aunque incluso era un estreno, porque sabía que no lo iba a poder abordar como yo quería. Y como esta ha habido varias oportunidades en las que he considerado que no tenía el tiempo suficiente para madurar el papel, y eso suponía un riesgo. Es decir, te plantean un nuevo personaje, que seguramente podrás cantar, pero no con el margen necesario para montarlo en las mejores condiciones”.
-Este año vuelve a subirse a los escenarios tinerfeños para desarrollar una gira de recitales centrados en la canción española. ¿Qué sensación predomina cada vez que tiene la oportunidad de actuar en las Islas?
“Cantar en Canarias es un privilegio. Cada vez que lo hago me siento muy feliz, porque ahí está mi familia, los amigos de la infancia… Ofrecer todo este trabajo para que lo disfrute mi gente siempre será un placer. Aparte de eso, en Tenerife, por ejemplo, contamos con una orquesta sinfónica que se encuentra entre las mejores de España. Ya solo eso es garantía de calidad”.
“Son muchos los roles que quiero interpretar, siempre en la medida en que sea posible trabajarlos a conciencia”
-Si por un momento mirásemos al futuro más o menos cercano, ¿qué roles le gustaría asumir y aún no ha tenido la oportunidad de hacerlo?
“Hay tantos… Roles que igual hoy ni siquiera conozco… Hay repertorio contemporáneo que me interesa hacer y haré en el futuro, pero si nos centramos en óperas que me gustaría abordar por mis cualidades vocales, estarían Werther y Manon [ambas de Massenet]…, o Idomeneo, La clemencia de Tito y Mitrídates [Mozart]… Ahora debutaré con La canción de la tierra, que es la cuarta o quinta ocasión que me la ofrecían y no había podido hacer antes; el repertorio wagneriano va a ir llegando poco a poco… Quiero interpretar muchísimos papeles, en la medida en que me sea posible trabajarlos a conciencia”.





