La monumental Octava de Anton Bruckner, la “sinfonía de las sinfonías”, según la crítica, o “la culminación del arte sinfónico”, según el maestro Sergiu Celibidache, será la pieza única que interprete hoy viernes y mañana sábado la Orquesta Nacional de España (OCNE) en el 40º Festival Internacional de Música de Canarias, y en el marco del 200º aniversario del nacimiento del compositor austriaco (1824-1896). Será una gran oportunidad de escuchar esta obra maestra, interpretada por casi 100 músicos, dirigidos por David Afkham.
Los conciertos tendrán lugar esta noche, en el Auditorio de Tenerife, y mañana, en el Alfredo Kraus de Gran Canaria, a partir de las 20.00 horas. Las entradas están disponibles en el sitio web www.festivaldecanarias.com y en las plataformas de venta habituales de ambos espacios escénicos.
“UN RETO GIGANTESCO”
El director técnico de la OCNE, Félix Palomero, avanzó ayer los detalles de la participación de la orquesta en el festival, al que regresa nada menos que 32 años después de su primera comparecencia. Lo hace, según dijo, para afrontar “un reto gigantesco”, la interpretación de una sinfonía de una “dificultad brutal”, pero que constituye también “una oportunidad para mostrar el altísimo nivel actual de esta formación” que, según la crítica, se encuentra en uno de sus mejores momentos.
David Afkham lleva vinculado a la OCNE desde 2014, primero como director principal y luego como titular y artístico, con la que ha formado un tándem excelente en estos 10 años, abordando, por ejemplo, ambiciosos programas sinfónicos.
La Sinfonía nº 8 de Bruckner es una pieza única, llena en gran medida de momentos oscuros y melancólicos. Bruckner fue un auténtico creador de obras sinfónicas, de las que compuso 11 a lo largo de su vida. Por decisión propia, aconsejado por sus amigos o para satisfacer los gustos de la crítica, muchas veces negativa, modificaba frecuentemente sus obras, algunas veces profundamente. Por ello se encuentran diferentes versiones de sus sinfonías.
La mayoría fueron revisadas por Robert Haas, como es el caso de la Octava. Se compone de cuatro movimientos muy contrastados entre sí, pero que parten todos del inicial. Resalta su grandioso final, precedido de un adagio con un indescriptible pasaje melódico.
Tanto la Orquesta como el Coro Nacional de España han sabido consolidar el carácter innovador de su programación. Es una formación de referencia indiscutible en nuestro país.





