carnaval 2024

Juliana Serrano o la inquietud hecha arte

Esta portuense licenciada en Bellas Artes lleva décadas deleitando con su manantial de ideas, colores y combinaciones carnavaleras

La entrevista se retrasa a la noche por sus incansables jornadas. La encontramos con su almuerzo sin comer (sí, el almuerzo), un bocadillo con buena pinta que resume perfectamente su ajetreo en estas semanas de Carnaval. No puede disimular su cansancio ni en el rostro, ni en su cuerpo ni en su ropa, y, sin embargo, enseguida se relaja, ablanda la voz y se le dibuja una sonrisa casi permanente al sentarse y repasar su trayectoria. Juliana Serrano González es portuense hasta la médula, aunque aún más ranillera y, por supuesto, no solo lleva a máxima gala su condición de “ratona”, sino que una de sus contribuciones artísticas de las que más presume es realzar los apodos locales a una quincena de casas y familias, empezando por la suya, como no podía ser de otra manera.
Y es que esta inquieta e intensa mujer de 47 años y pésima memoria para las fechas resulta explosiva en su creatividad desde que descubrió que la restauración pictórica y escultórica en la que se especializó tras estudiar Bellas Artes en la ULL simplemente le “aburría”. Estuvo unos años restaurando, sí (incluso en la basílica de La Candelaria), pero no, eso no era para ella. En cambio, la serigrafía, la decoración, ser modista; hacer disfraces y complementos para murgas y otros colectivos; fantasías para aspirantes a reinas, escenografías para teatro (sobre todo para el Leal, con Óscar Bacallado), series de TV, decoraciones de Navidad (como la del mercado portuense) y múltiples fiestas o trabajos con asociaciones no solo le motivaba a fondo, sino que le era algo consustancial: simplemente lo había hecho siempre. Sin parar, combinación de palabras que la definen.
Serrano nos recibe en su taller portuense (en el antiguo colegio de los agustinos, donde exhibe algunas de sus creaciones más exitosas). Lo hace tras una jornada intensísima posterior a un miércoles (el pasado) marcado en su calendario, pues participó en la elección de la reina de mayores de Santa Cruz con la candidata portuense. Un trabajo que la tuvo ocupada durante mucho en su taller de Añaza y que se suma a infinidad de creaciones para estas fiestas.
Aunque de pésima memoria temporal (incluso confunde por una década el año en que se licenció), Serrano destaca sus tocados y otros complementos para Los Mamelucos, la murga más laureada en Presentación. Le tiene especial cariño al cabezón de 2020, cuando ganaron el primero con “40 años con suerte”, versión llamativa de enanitos que exhibe con un disfraz entero en el patio. Además, logró el primero con las cabezas de águila de los de la Casa del Miedo de 2023 y sus complementos.
Asimismo, este año hizo el tocado, zapatos y complementos para Los Bambones con un disfraz que, en su opinión (y la de muchas/os), mereció más. No obstante, no dejó de triunfar porque hizo la cabeza de Diablos Locos, que se llevaron el primero. Eso sí, lamenta que nunca sean previsibles los criterios de los fallos: “Siempre hay favoritos, pero no sabes qué van a decidir y te llevas sorpresas inesperadas”.
De sus triunfos en las galas, tiene especial recuerdo de Sira, la niña portuense con la que consiguió hace 20 años el primero en Santa Cruz con la fantasía La novia del pirata. Igualmente, se muestra muy orgullosa de la escuela del Carnaval que ofrece en la Universidad Popular Paco Afonso, en la que tiene 12 alumnos de todas las edades.
Serrano es una entusiasta del Carnaval portuense y, aunque participa en el de Santa Cruz, prefiere no dar consejos a la fiesta santacrucera, pero sí al Puerto. A su juicio, lo ideal es que haya un área de Fiestas “independizada, no compartida con ninguna otra, que contrate profesionales para cada festejo y trabaje con todas las asociaciones”.
Es consciente de que el Carnaval local se debilitó desde hace décadas, lo que achaca al de Día de Santa Cruz. Eso sí, ha contribuido como pocos, con infinidad de disfraces, al esplendor del Mascarita Ponte Tacón del viernes de Piñata, día que se fue diluyendo desde los 90 y que, para reimpulsarlo, se inventaron esta disparatada carrera que, al final, se ha convertido en la principal atracción en detrimento de aquellas potentes noches del sábado inicial, lunes y, sobre todo, Piñata, si bien en 2023 funcionó la verbena del sábado siguiente, lo que volverá a probarse en esta edición.
Pero Serrano es mucho más que Carnaval. Participa en numerosas fiestas (cruces, San Juan, Navidad…), actos, hace escenografías teatrales, llevó la dirección artística y la decoración de la serie de TV Canarias de leyenda (de José Ramallo), realizó el haragán quemado en el muelle durante las pasadas Fiestas locales de Julio…
Y aún le parece poco. De hecho, tiene tiempo para la actividad que le garantiza más ingresos (los tatuajes en su estudio portuense), contrata a colaboradores en las etapas densas, trabaja para una compañía teatral en el Carnaval de Las Palmas y es una vecina comprometida con las tradiciones de su Puerto hasta el punto de que, para rescatar y honrar los apodos que llevan a gala (o no tanto) muchas familias, hizo dibujos en una quincena de casas en la calle Mequinez, del Lomo y avenida alusivas a esos “nombretes”.
Una idea que no solo es ya una seña de identidad más de La Ranilla, sino una de las que más feliz le hace a esta “ratona” imparable y artista con todas las letras que dinamiza incluso a su propia y amplia familia (cuyo apodo parte de su bisabuelo, Juan El Rata), tan llena de futbolistas (Kiko, Manolo, Bartolo, Chuchi, Manolito…) como de referentes en otros ámbitos. “Todo empezó con un ratón, como en Disney. Y a mucha honra”, que enseguida añade, como una marca más, como un tatuaje para siempre.

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