Conchi está desesperada. Una caída en su casa en 2020 con una simple silla, tan tonta como habitual en tantos casos y de consecuencias demasiado graves, ha cambiado su vida para mal. Para muy mal. Sufrió fractura de la meseta tibial externa de su rodilla derecha y, pese a que ya ha sido operada en dos ocasiones, la situación no ha mejorado, prácticamente se siente inhabilitada porque no puede hacer esfuerzos con su pierna y cadera, y aún espera por una tercera intervención. Además, y lo que la ha subsimido en un claro estado de ansiedad y depresión, lleva ya un año casi sin ayudas públicas ni ingresos, salvo las bolsas de comida mensuales que le aporta el ayuntamiento de su pueblo (Breña Alta, en La Palma) y lo que le entregan sus dos hijos, ya independizados.
María Concepción González Alemán, conocida por Mari o Conchi, tiene 47 años y vive en la casa de sus padres en la calle El Botazo, aunque lo hace sola, ya que sus familiares más allegados tienen otros domicilios o de sus parejas. Antes de regresar a La Palma, trabajaba en un supermercado de Las Palmas de Gran Canaria con su pareja de entonces, pero la relación se rompió y volvió a la Isla Bonita. Fue entonces cuando, en 2020, año marcado para siempre por la pandemia, el confinamiento y las restricciones, Conchi añadió una dificultad más a su vida sin ninguna intención. Su caída le fracturó y hundió la meseta de la rodilla y, como demuestra a las claras la foto que acompaña estas líneas, obtenida por su hija esta misma semana, aún presenta una inflamación más que considerable y, según relata, “no puedo casi moverme porque mi rodilla ha rechazado el implante colocado”.
Tras la primera operación a la que se sometió, en 2020, se le retiró una placa lateral y se instó a una intervención con extracción de esa parte afectada y reconstrucción con aloinjerto de la meseta tibial externa y menisco. Esta segunda operación se lleva a cabo el 29 de mayo de 2023, pero, pese a las altas dadas, el seguimiento de los tratamientos y las indicaciones para la rehabilitación, Conchi sigue sin poder recuperar su vida anterior, apenas sale de su casa, gran parte del día lo pasa postrada en su cama y la espera por una nueva intervención y sus grandes dificultades económicas por lo sufrido la han abocado, además, a una depresión que verbaliza constantemente, tal y como consta en diversos informes médicos.
Según explica a DIARIO DE AVISOS, tras dejar su relación y trabajo en Las Palmas, disfrutó del paro que le correspondía, pero no contaba con este accidente. Aunque, tras agotar la prestación por desempleo, ha dispuesto de la ayuda mínima por tener más de 45 años (“aunque tienes que estar un año sin cobrar nada”), ahora (y ya desde hace casi un año) no cuenta con ningún ingreso y solo recibe las bolsas de comida que le aporta el Consistorio de Breña Alta. Eso sí, incluso cuestiona la selección de productos y que “sean siempre los mismos”, aparte de lamentar que apenas pueda desenvolverse para cocinarlos. A su juicio, sería mucho más lógico y práctico que dieran vales de compra por la misma cifra para poder elegir los productos que le vienen mejor en busca de una dieta mínimamente digna.
Conchi ha hecho las gestiones para cobrar el Ingreso Mínimo Vital, pero tampoco han fructificado, y no disimula su frustración, su total desesperación, en realidad, porque se siente desatendida por el Gobierno regional (sobre todo por el área social), el Cabildo palmero y su ayuntamiento.
En su cansancio y desespero, incluso relata su intento de contactar con el Diputado del Común, pero la informaron o se asesoró mal y su denuncia nunca se tramitó como debía, por lo que confía en que esta llamada de auxilio mediante DIARIO DE AVISOS sirva de algo a partir de hoy.
Conchi aún no tiene fecha para la tercera operación y, según reitera, teme que ya no vuelva a poder usar su pierna derecha como antes, aparte de que también se siente muy afectada en la cadera y apenas puede estar de pie o hacer esfuerzos. “Se suponía que me iban a intervenir, de nuevo, en enero pasado, pero ya estamos en abril”, critica.
Aunque ha hecho gestiones para ser beneficiaria de la Ley de Dependencia, tampoco ha logrado ser analizada hasta ahora y censura, asimismo, los plazos de los tribunales médicos. Además, recalca que su propio galeno de cabecera le ha advertido de que debe asumir que, quizás, ya no vuelva a trabajar, al menos haciendo esfuerzo o dependiendo de sus piernas y, por eso, tiene muchas dudas sobre su presente y futuro laboral, si es que aún lo tiene en su actual estado. Por eso, y sin disimular su desesperación en su tono de voz y en sus explicaciones sobre su día a día, espera que se agilice su caso en las vías sanitarias y sociales, y pueda recuperar, al menos, la esperanza.
Conchi, un año sin ingresos tras una caída que casi la inhabilita
Tras dos intervenciones, rechaza el injerto que le hicieron en la meseta tibial externa y apenas puede caminar





