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Tenerife podría empezar a cobrar por acceder a espacios naturales

"Hay que tener en cuenta que la isla es finita", advierte la presidenta insular, Rosa Dávila
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La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha asegurado este viernes que en la búsqueda de mecanismos para mejorar el bienestar social y el cuidado del medio en la isla “hay que estar abiertos a limitar la presión sobre los espacios naturales, al cobro”.

En declaraciones a Radio Club Tenerife, recogidas por EFE, Dávila ha pedido diálogo “desde la tranquilidad y el máximo respeto” con quienes quieren expresarse en las manifestaciones del 20A sobre un cambio de modelo en las islas porque, a su juicio, “puede ser el sentir general de la sociedad”.

Además de haber defendido la imposición de tasas en espacios naturales protegidos, la presidenta del Cabildo tinerfeño también ha creído necesario defender una mayor difusión sobre el respeto que hay que tener al patrimonio natural, cultural y etnográfico en las islas y el impulso a la vivienda social.

“Como presidenta del Cabildo estoy absolutamente abierta a buscar mecanismos que supongan una mejora de la calidad de vida, teniendo en cuenta que el turismo es una parte muy importante de nuestra economía, y generador de empleo, pero este tiene que ser de calidad y mejorar las condiciones de vida”, comenta.

Rosa Dávila ha aclarado que “el punto de encuentro” con quienes protestarán este 20A en las calles de Canarias está en que “las rentas del turismo tienen que beneficiar directamente a la sociedad a la que sirven”, y ha dicho que el modelo económico tiene que pensarse para beneficiar al bienestar general de la sociedad.

“La ciudadanía tiene que percibir que las rentas y la facturación del turismo terminan sirviendo para una mejor calidad de vida, y es verdad que Tenerife tiene presión poblacional, pero también hay circunstancias que tienen que ver con que los últimos cuatro años no se haya puesto ni una sola vivienda social”, ha dicho.

Ha indicado además que “hay que tener en cuenta que la isla es finita”, por lo que asegura que la presión demográfica que existe “tiene que poderse canalizar”.