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Los supervivientes del cayuco afirman que en la travesía murieron 50 migrantes

Por los testimonios de los rescatados se sabe que el motor de la barquilla falló a los tres días de abandonar Nuakchot y fueron auxiliados tras casi dos semanas en el alta mar

Las víctimas mortales de la última tragedia acaecida en la ruta atlántica migratoria durante la escala que supone Canarias para los desheredados de la fortuna que ansían llegar al continente europeo en busca de una existencia mínimamente digna son muchas más de las calculadas en un principio. Así lo atestiguaron ayer los nuevos testimonios de los supervivientes rescatados el pasado jueves por Salvamento Marítimo en un cayuco que navegaba a la deriva a más de 200 kilómetros de las costas de La Gomera.
Si al arribar a puerto contaron que al menos entre 10 y 12 de sus compañeros habían fallecido en tan terrible travesía, tras recibir los primeros cuidados en tierra explicaron que la cifra de cadáveres arrojados por la borda se eleva a unos 50, como apunta la agencia Efe citando a fuentes de los servicios de emerfencias.

Jornada infernal

Tan terrible dato aumenta aún más el horrible balance registrado desde que a media tarde del pasado miércoles se tuvo conocimiento de la presencia de una de estas embarcaciones en aguas canarias. Pasadas 24 horas, la infernal jornada arrojó un balance de siete barquillas (seis cayucos y una neumática) rescatadas con un fallecido al poco de ser hospitalizado en El Hierro, esa docena de desaparecidos que ahora se elevan al medio centenar y 677 supervivientes, entre los que destaca sobremanera un bebé nacido en alta mar. Tanto el neonato como su madre fueron evacuados en helicóptero. En principio, su estado de salud es bueno.
Cuando llegaron en la madrugada del pasado jueves con la Salvamar Adhara al puerto herreño de La Restinga, las 67 personas del cayuco estaban muy débiles y deshidratados. Muchos de ellos seguían en shock cuando contaron a las asistencias sanitarias que habían perdido en la travesía a varios compañeros, cuyos cuerpos sin vida tiraron al mar conforme iban muriendo. Algunos mencionaban no menos de seis, otros subían esa cifra a diez y, luego, terminaron hablando de doce, detallaron a Efe sanitarios presentes en ese momento en la asistencia en el muelle.
Por el estado en el que llegaron todos (once terminaron en el hospital, ocho en El Hierro y tres en Tenerife) y por la constatación de que el número de desaparecidos crecía conforme se iban recabando más testimonios, la Guardia Civil sospechó desde el primer momento que la cifra de doce víctimas podía quedarse corta.

Abocados a morir
Sea como fuere, la hipótesis actual es que los ocupantes iniciales de este cayuco fueron de 110 a 120 personas y que, entre los que no llegaron, había mujeres y menores. Zarparon desde Nuakchot, la capital de Mauritania, 13 días antes de que los rescataran, y el motor de la embarcación dejó de funcionar al tercer día y, por ende, quedaron abocados a morir en el océano.
La autopsia del cadáver del fallecido al poco de ingresar en el hospital herreño, un hombre de unos 24 años, apunta a la inanición y a la ingestión de agua salada como factores decisivos para el óbito. Ayer fue enterrado en el cementerio municipal de Valverde bajo el código ‘Inmigrante nº 119 R3’.

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