La aparición del gusano de fuego (Hermodice carunculata) en las costas de Canarias genera preocupación. Este organismo marino, conocido por sus efectos nocivos en humanos, ha sido avistado en 219 ocasiones en las aguas canarias, una situación que ha generado alerta por los posibles riesgos para la salud como por las consecuencias ambientales.
El gusano de fuego, que puede alcanzar más de 15 centímetros de longitud, se caracteriza por sus colores brillantes y cerdas urticantes, capaces de provocar irritaciones severas en la piel. Los síntomas que puede causar incluyen una sensación de ardor similar a la picadura de una ortiga, así como edemas, picazón y fiebre, en algunos casos requiriendo tratamiento médico.
Aunque este fenómeno ha sido más notorio en Canarias, también se ha detectado la presencia del gusano de fuego en otras regiones costeras del Mediterráneo y el Atlántico, incluida la península ibérica.
El aumento de las temperaturas del mar y las olas de calor recurrentes han sido identificados por los expertos como factores clave que han favorecido la proliferación de esta especie en las aguas españolas.
En Italia, donde el gusano de fuego ya ha sido detectado en zonas como Sicilia, Apulia y Calabria, las autoridades han lanzado campañas informativas para advertir a la población y a los turistas sobre los riesgos asociados con esta especie.
En España, si bien la situación aún no ha alcanzado niveles críticos, no se descarta un aumento en su presencia durante las próximas semanas.
Además del peligro para los humanos, el gusano de fuego representa una amenaza seria para los ecosistemas marinos. Su comportamiento carnívoro le permite atacar corales y crustáceos, lo que puede afectar gravemente la biodiversidad en los arrecifes y otras áreas marinas.
Ante esta situación, las autoridades canarias, en colaboración con expertos, han implementado medidas para monitorear y controlar su expansión, destacando la necesidad de proteger los entornos marinos de la región.
En el verano de 2023, la presencia del gusano de fuego en Gran Canaria obligó a izar la bandera roja en algunas playas, una medida preventiva para garantizar la seguridad de los bañistas.






