cultura

El artista portuense Antonio Rodríguez Gil muestra en Berlín ‘Autopista a Nazareth’

El proyecto expositivo en Alemania del artista tinerfeño corresponde a una serie de dos docenas de obras, realizadas en el periodo que va de 2019 a 2022, con la técnica de la acuarela
La exposición permanecerá en Berlín hasta el 25 de octubre. / DA

La berlinesa Galerie Kontor muestra desde el pasado 5 de octubre Autopista a Nazareth (Speedway to Nazareth), un proyecto expositivo del artista tinerfeño Antonio Rodríguez Gil que se va a poder contemplar en la capital de Alemania hasta el próximo día 25.

Autopista a Nazareth -explica el pintor de Puerto de la Cruz en un texto que acompaña a su propuesta- es un exabrupto pormenorizado que me ha procurado, si no felicidad, cuando menos esbozos de realización. Un discurso, desde la pintura y para la pintura, conjetural, desafiante y de alguna manera al margen de esa lucidez rampante que una balada de Bob Dylan diría con sorna llamada a guiar los nuevos tiempos”.

Galerie Kontor inauguró ‘Autopista a Nazareth’ el 5 de octubre. / DA

“Reposa sobre una postura abiertamente nihilista -agrega-, a la manera de los revolucionarios del siglo XIX alentados por aquella premisa de no inclinarse ante ninguna autoridad”. “Como toda enmienda nihilista, hay algo de demolición descarnada y, paralelamente, de pertinaz insistencia sobre lo que se intuye inoperante, de soflama, de puesta en práctica alborozada del viejo aforismo de seamos realistas, hagamos lo imposible”, apostilla Rodríguez Gil.

Esta colección está compuesta de aproximadamente dos docenas de obras, inéditas y realizadas durante el intervalo 2019-2022 bajo la técnica de la acuarela. El soporte es en láminas de algodón y con formatos variables, donde predominan el 76×56 centímetros y los dípticos de 112×76 centímetros.

‘The ghost in you 351’. / DA

“Me deja Autopista a Nazareth el poso turbado de haber creado un monstruo, un Frankeenweenie mandibular y adorable, desamparado y perdido en su laberinto. Lo he engendrado con (temeraria) despreocupación, con el arrojo de no reparar en consecuencias. Y me deja (¡ay!) un poso culpable como de haberlo abandonado a su suerte”, escribe el artista portuense en el citado texto.

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