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El cierre ‘intermitente’ del servicio infantil en la Biblioteca Pública del Estado moviliza a los usuarios

Este miércoles hay una protesta ante el espacio cultural de Santa Cruz de Tenerife, con ‘presupuesto cero’ del Gobierno de Canarias para las partidas de libros y actividades socioculturales, además de su grave escasez de personal
Cartel de la concentración que se celebra mañana miércoles. / DA

“La contratación de una persona no soluciona absolutamente nada. Eso es solo un parche o quizás un intento de calmar las aguas para evitar la movilización de la gente, pero no se va a la raíz del problema. Se precisan cuatro o cinco personas más, como mínimo, para cubrir las necesidades de la biblioteca, y también se necesita una partida presupuestaria para adquirir nuevos fondos y realizar las actividades que merecen el centro y sus usuarios”.

Con esa contundencia se manifiesta a DIARIO DE AVISOS la narradora Laura Escuela, “defensora de la cultura en la infancia”, al igual que la defienden, subraya, las personas -niños, jóvenes, familias y usuarios en general- que promueven mañana miércoles una concentración de protesta, a partir de las 18.00 horas, ante la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife.

Estas declaraciones surgen a raíz de las que hizo a la Agencia EFE la pasada semana el viceconsejero regional de Cultura y Patrimonio Cultural, Horacio Umpiérrez. En ellas afirmaba que el espacio infantil y juvenil de la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife estaría abierto al cien por cien en dos semanas -esto es, en torno al 7 de noviembre-, cuando se incorporase un nuevo trabajador, a través de un concurso interno.

ABRIR Y CERRAR

Umpiérrez explicaba que la zona infantil llevaba dos semanas cerrada porque había coincidido con las vacaciones de un trabajador y que en el último mes y medio abrió una semana sí y otra no por falta de personal, pues se jubiló una persona. No obstante, como ha venido informando DIARIO DE AVISOS, este cierre -o apertura- intermitente es solo una de las graves consecuencias de la insólita situación por la que atraviesan desde enero la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife y la de Las Palmas de Gran Canaria, ambas dependientes de la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias, que encabeza Migdalia Machín.

INVERSIÓN

En lo que va de año no han recibido ni un euro del departamento que dirige el viceconsejero Horacio Umpiérrez para las dos partidas esenciales a las que alude Laura Escuela: la destinada a la adquisición de fondos bibliográficos y la relativa a la organización de actividades socioculturales.

Pese a ello, Umpiérrez anunció en julio, menos de un mes después de la noticia aparecida en este periódico, que el Gobierno regional destinaría 550.000 euros a la gestión de las bibliotecas -las dos mencionadas y las dependientes de cabildos y ayuntamientos- pertenecientes a la Red BICA (Bibliotecas de Canarias). A poco más de dos meses para despedir a 2024, ese dinero no ha llegado.

Ambos centros solían contar con un presupuesto estable en las partidas de adquisición de fondos y de actividades socioculturales. Cada año se repartían al 50% unos 150.000 euros para mantener sus colecciones bibliográficas, renovar los fondos y adquirir novedades. En cuanto a la programación de iniciativas, el año pasado, cuando contaron con mayor financiación, se distribuyeron a partes iguales unos 180.000 euros.

Valga como ejemplo el hecho de que en 2023 la biblioteca de la capital tinerfeña ofreció una cifra cercana a las 500 actividades, tanto de organización interna como externa. En 2024 brindará tan solo de 150 a 200, y eso, recurriendo a recursos que figuran en otras partidas.

LA PLANTILLA

Aunque las cosas son especialmente críticas si se aborda el tema de personal, que se ha ido reduciendo de forma drástica debido a las jubilaciones y la ausencia de reemplazos. “No se cubren las jubilaciones ni a los trabajadores interinos que finalizan su contrato, cuando existe una lista de reserva vigente de la que no se hace uso”, detalla Laura Escuela a este periódico. “Queremos soluciones reales, no parches que no sirven de ninguna manera para acabar con este gran problema”, apostilla.