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Javier Ruibal: “No he hecho nada excepcional, salvo seguir mis instintos y mis deseos; lo que me apetece”

Compositor, arreglista, guitarrista, cantante y letrista, el músico andaluz actúa este domingo en el Teatro Leal de La Laguna
Javier Ruibal, cuyo disco más reciente es 'Saturno Cabaret', ofrece hoy un concierto en La Laguna. / DA

El andaluz Javier Ruibal visita Tenerife para ofrecer hoy domingo (19.00 horas) un concierto en el Teatro Leal de La Laguna, producido por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Ayuntamiento. Ruibal es un músico de largo recorrido. Compositor, arreglista, gran guitarrista, cantante y, además, buen letrista, con una obra personal y ecléctica, ha optado por mantenerse al margen de la industria y de las modas, ganándose el respeto de su profesión, del público y la crítica, con reconocimientos como el Premio Nacional de las Músicas Actuales 2017, la Medalla de Andalucía de las Artes 2007, el Premio Ateneos de Andalucía 2023 y el Julián Besteiro de las Artes y las Letras 2024. Con una buscada heterogeneidad musical, fruto de explorar nuevas sonoridades, su obra rezuma un inconfundible sabor flamenco que lo hacen un artista único.

-En sus más de 40 años de carrera se ha ganado el respeto de todos, sus compañeros de profesión le consideran un maestro. ¿Cómo lo ha logrado y qué se ha dejado atrás?
“No creo haber hecho nada excepcional, solo seguir mis instintos y deseos, hacer lo que me apetecía, no imitar a quienes no tenía que imitar, salvo el tiempo imprescindible para aprender. Y me he dejado por el camino la soberbia de la juventud y la ignorancia. No hay cosa peor que la ignorancia, desde ella se cometen muchas torpezas”.

-Compositor, arreglista, guitarrista, cantante y gran autor de letras. ¿Qué se siente más?
“En todas las disciplinas me quiero sentir responsable. Intentar hacerlo todo con el mayor cuidado y delicadeza. Y con atrevimiento, cómo no. Si no, no avanzamos. Pero siempre teniendo en cuenta que lo que hace uno es arte y el cartón se nota enseguida”.

“Evolucioné sabiendo que emular la creatividad de otros no es el juego, sino intentar encontrar la tuya; eso lleva un tiempo”

-¿Considera que pudo llegar más rápido o más alto utilizando otros ‘caminos’?
“Uno cuando empieza imagina que va a ser el gran campeón. O lo desearía. Luego te das cuenta de que se trata de sostenerse sin tambalearse; que pasen los años por ti de buena manera, perseverar. ¿Podría haber llegado a más? Pues sí: claro que me hubiera encantado llegar a mucho más público. Pero no sé si eso me hubiera obligado a añadir un poquito de agua al vino que elaboro… Entonces, como decían mi abuela y mi madre: Virgencita, déjame como estoy”.

-¿Está satisfecho con su trabajo: centenares de canciones y conciertos, discos…? ¿Qué le queda por hacer?
“Uy, me queda todo, porque, en realidad, como es un aprendizaje permanente, siempre uno espera que le salga algo diferente, mejor, más sugerente, a veces más divertido, o con cierta ironía o con mucha pasión. Uno está siempre abierto a todo, así que me queda todo por hacer. Lo único que quiero es que no falte la imaginación, pero sobre todo el impulso. Cuando uno deja de tener el impulso de querer construir algo, para luego ofrecerlo y pasearse por ahí cantándolo y tocándolo, es cuando se pierde el sentido de la vida. Eso es aplicable a todas las disciplinas y a todas las vidas, perder el impulso es ir perdiendo la vida”.

-¿Cómo ha evolucionado musicalmente?
“A tramos. Algunos han sido más productivos y otros más estancados. Evolucioné primero sabiendo que emular la creatividad de otros no es el juego. El juego es intentar encontrar la tuya. Eso lleva un tiempo, pero también es muy excitante y, en ciertos momentos, muy divertido. En otros también te quita la moral, porque no avanzas lo suficiente. Creo que he evolucionado en la mejor factura de las canciones, cuando uno sabe un poco más de música. Aunque no tengo formación académica, pues me crie musicalmente en la calle, con el tiempo he ido logrando mejores resultados musicales. Y en lo poético o lo lírico. Es esmerarte y acordarte de que ha habido grandes poetas y cantautores antes que tú. Así que no hay que ni dejarlos mal a ellos ni quedar mal tú”.

“Me interesa tanto la música árabe como la flamenca, la de India o la china; y trato de sacar un sabor diferente”

-Su seña de identidad ha sido la fusión de estilos y músicas del mundo, ¿Qué papel desempeña el flamenco en su obra?
“Desde el principio me gustaban tantas músicas, que sabía que tenía que hacer algo donde confluyeran todas. Y el flamenco estaba muy presente porque es la música identitaria andaluza por excelencia. Hay canción andaluza, hay folclore andaluz y flamenco, pero el flamenco prevalecía en mi casa, pues a las figuras de la época de mis padres se les tenía mucho aprecio. Y eso hace que resuenen esas canciones en medio de las que me llegaban a mí de la época de la avalancha del rock and roll y todo esto. Así que el flamenco ha estado siempre ahí presente. Y con el tiempo he ido situándolo en mis composiciones en un lugar más específico. Al principio quería estar aflamencándolo todo. Después me he dado cuenta de que cuando se hace una pieza aflamencada, no tiene por qué implicar que la siguiente tenga que ser también de ese mismo formato, sino sentir libertad. Y si un día quieres hacer una bulería, está muy bien que al día siguiente quieras hacer un blues. ¿Por qué no?”.

-¿Qué músicas del mundo le han atrapado más?
“Yo soy bastante fácil de atrapar. Cuando han llegado músicas de diferentes lugares del mundo y de diferentes épocas, no sé, soy como una oreja muy grande por la que entra todo como si fuera un agujero negro y luego ahí adentro no sé qué ocurre en mí, pero siempre hay un instinto de recuperar algunas de esas sonoridades y ponerlas en las canciones. Me interesa lo mismo la música árabe, la flamenca, la de India, la del Caribe, la japonesa y oriental, la china en algunos aspectos también me hipnotiza. De cada una trato de sacar un saborcito, un regusto diferente”.

-¿De dónde surgió la chispa para dedicarse a este oficio?
“Creo que cuando escuché el disco de The Beatles que contenía Qué noche la de aquel díaA hard day’s night-. Me impresionó tanto esa música, me parecía que contenía mucha vitalidad y mucha alegría y mucho optimismo. Y para un hombre nacido en el 55, esto era en el 64, cuando yo los escuché, la vida en ese momento en España era bastante gris, por no decir de un blanco y negro radical. Las cosas eran muy drásticas y los niños se dan cuenta enseguida de que este país no era un país normal, le faltaba ese otro impulso. Esa juventud que venía dando avisos de que iba a hacer desacatos de muchas cosas y no se iba a prestar a continuar en la vida conservadora que la precedía. Y parece que no, pero a los 9 o 10 años te das cuenta y además quieres seguir esa estela, porque quieres ser tan feliz como la impresión que te da esa música”.

“Grabé con dos sellos potentes algunos discos y luego opté por la independencia; hay vida artística más allá de la industria”

-¿Dónde se siente más realizado, con una banda, con una orquesta en el escenario, o en el minimalismo de voz y guitarra?
“En la intimidad es donde uno compone, escribe, toca, frasea, corrige. Es decir, uno está solo consigo mismo. El hecho de cantar las canciones tal como se han hecho, con su guitarra limpia, sin más aditamentos, y la voz y la letra, hace que sea el acto más directo que uno pueda tener con el público. Es como si todos estuvieran sentados conmigo en el escenario. Esa es la idea que se va a percibir en este concierto”.

-Háblenos de su último disco. Y del próximo.
“El disco más reciente se llama Saturno Cabaret. Es un concierto, pero también es un espectáculo, con una gran banda y con bailarines y todo eso. Es decir, que refleja lo que hacemos luego en el escenario. La historia es la de un supuesto cabaret de los años 50 en la Barcelona de la época, con todas las limitaciones y estrecheces y vigilancias que sometían a la gente, para desde ahí contar que el cabaret era el único espacio donde se podían permitir un poco de libertad, una ironía, una crítica, un chiste picantón, ver a unas chicas bailar con alegría y no muy tapadas. En fin, lo único que quedaba en ese momento para poder sentirse medio normal. Y el próximo, quién sabe, todavía hay bocetos de canciones, pero no hay un disco conformado”.

-La música es cultura, pero también es mercado ¿cómo ha bandeado este binomio?
“Como he podido. Grabé con dos de las discográficas más potentes algunos discos y vi que no pasaba nada. Entonces opté por la independencia, que es un grado siempre, y me hice mi propia discográfica, mi editorial, mi estudio y mi independencia absoluta. Desde ahí se está muy bien, la verdad, hay vida artística mucho más allá de la industria”.

-De usted se dice que ha ido siempre por libre, tanto en lo referente a estrategias comerciales como en su estilo musical. ¿El balance es positivo?
“Siempre tendrá que ser positivo, en el sentido de que no he hecho más que lo que me apetecía y cómo me apetecía. Ejercer esa libertad sobre lo que uno hace también te lleva a responsabilizarte si ha habido fallos, torpezas, tropiezos, y también de los logros. Todo te corresponde a partes iguales. Pero, mira, equivocarse siempre es aprender, ensayo-error, ensayo-error… Así se han construido la cultura y muchas otras cosas en el mundo”.

-¿Cómo ve a las nuevas generaciones de músicos? ¿Qué echa en falta y qué sobra?
“Las nuevas generaciones harán lo que les plazca, lo que más les guste, lo que les divierta o les emocione. No creo que haya una gran diferencia entre la sentimentalidad y la emotividad de los humanos de hace unas décadas y los de ahora. No lo creo. Sí ocurre que igual las propuestas de su juventud están mucho más relacionadas con una cosa más mercantilizada que para nosotros. Nosotros buscábamos antes de elegir. A ellos prácticamente se les ofrece ya todo elegido. No soy quien para hacer vaticinios, pero ojalá que nunca falte un estado de sensibilidad, una receptividad sensible por parte de la gente, sea de la edad que sea y de la época que sea”.

-¿Cómo observa la situación sociopolítica de este país? ¿Le preocupa el avance de la ultraderecha en el mundo?
“La situación sociopolítica es más bien geopolítica. Estamos bajo la presión del poderío económico, que induce a los representantes políticos a situarse en unas posiciones no siempre más favorables a los de abajo, a los que menos tienen, sino en una pujanza de competencia económica salvaje. A mí claro que me preocupa muchísimo la ultraderecha, pero la ultraderecha no es más que el resultado de una ambición obscena de codicia del dinero por parte de los bloques más influyentes. Hay países, pero también hay, por encima de todos los países, los holdings de banqueros, etcétera, que son los propietarios de todas las industrias, no solo la armamentista, sino también la química y la petrolífera y todo lo que se ponga por delante”.

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