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La Fundación Cristino de Vera explora la faceta pictórica de Pino Ojeda

La exposición reúne en el espacio cultural de La Laguna 22 obras realizadas por la artista grancanaria entre 1955 y 1981
Margarita Ramos, durante la presentación de ‘Pino Ojeda’. / Fran Pallero

La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias inauguró este viernes Pino Ojeda, una muestra integrada por 22 obras -encáusticas, lacas, esmaltes, collages-, realizadas por la artista grancanaria entre 1955 y 1981, sus principales publicaciones, documentación personal y el retrato que Juan Ismael realizó a la creadora en 1947.

La exposición podrá visitarse en la sala de exposiciones temporales de la entidad, ubicada en la calle San Agustín, 18, de La Laguna, hasta el 22 de febrero. El horario es de martes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas, y los sábados, de 10.00 a 14.00 horas, con entrada libre.

En el acto inaugural participaron Margarita Ramos, presidenta de la Fundación CajaCanarias; la escritora Elsa López y Domingo Doreste, comisario de la exposición y nieto de la artista.
Ramos describió a Pino Ojeda (1916-2002) como una de las figuras fundamentales del panorama artístico y literario de la segunda mitad del siglo XX en Canarias.

La exposición ‘Pino Ojeda’ podrá visitarse hasta el 22 de febrero. / Fran Pallero

Emprendedora, visionaria, intelectual, creadora y activista cultural, consagró su vida a la escritura y a las artes plásticas, destacando el perfil polifacético de esta excepcional mujer nacida en Teror.

Sus primeros versos vieron la luz en Tenerife, en la revista Mensaje, en 1945. Después aparecería su primer poemario, Niebla de Sueño. Más adelante, en 1952, con sus propios medios, funda y dirige una de las propuestas editoriales más interesantes del panorama poético de los años 50 en España, la revista Alisio. Hojas de poesía, donde logró aunar voces destacadas de la poesía canaria con otras de la Generación del 27 y del 50.

En 1953 obtuvo el primer accésit del Premio Adonáis por Como el fruto en el árbol; al año siguiente es finalista del Nadal, con su novela Con el paraíso al fondo. En 1956 recibió el Premio Tomás Morales de poesía por La Piedra sobre la colina y, en 1991, el Primer Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo por El Salmo del Rocío.

Ramos explicó que Pino Ojeda comenzó a pintar como descanso de la poesía, “pero su vocación artística la condujeron a completar su formación en la Escuela Luján Pérez y en las academias municipales. Interesada en la pintura, la escultura, la cerámica, el collage, la fotografía, la música y, a edad avanzada, en las posibilidades que le ofrecían las nuevas tecnologías, su lenguaje constituye una simbiosis entre la figuración geométrica y la abstracción lírica”.

El proyecto incluye el retrato que Juan Ismael realizó a la creadora en 1947. / Fran Pallero

“Amo a esa Pino Ojeda comportándose de forma tan personal en la literatura y en la pintura, en todas las facetas de su vida: desde ser empresaria, montando talleres y salas de exposiciones, hasta creando lugares donde pudieran expresarse escritores y pintores”, subrayó Elsa López.

Domingo Doreste detalló que, para ofrecer una visión global de la producción plástica de la artista, se ha realizado una cuidada selección de obras que evidencia las diferentes etapas de su proceso creativo.

Ayer también estaba prevista la proyección del documental La habitación del fondo, que narra su vida.

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