Juan Carlos Clemente, chef asesor gastronómico, y Alberto González Margallo, de San Sebastián 57, volvieron ayer a demostrar que la isla de Tenerife tiene todavía mucho que enseñar en lo que se refiere a los productos y la gastronomía de las Islas. El almuerzo de ayer, en el estand de Tenerife, volvió a registrar el cartel de lleno quiso explicar con platos mar y tierra las enormes posibilidades que ofrecen nuestro género.
El primer bocado del almuerzo correspondió a una suave escabeche de zanahorias, medregal a la llama y aceite de arbequina volcánica con el que González Margallo quiso homenajear los productos en conserva de otras épocas.
A continuación Clemente preparó una batata a la brasa con espuma de queso de Teno Alto y miel y que aprovechó para los malos momentos que atraviesa la apicultura de la isla, tras los incendios forestales que azotaron el pasado año Tenerife y que destruyó muchos panales.
El siguiente paso fue un cherne negro, que pesó 17 kilos en el momento de su captura, y cocinado con una cocción larga, y se sirvió con un toque de bechamel de coco, papa borralla y laurisilva, plato que correspondió a Alberto González.
El último plato fue un volcanic de cochino negro, una raza de cerdo que estaba n peligro en extinción y ya sido recuperada, y papas de color que cocinó Clemente, que presentó con una tierra de ceniza y pan cocinado con carbón activo.





