La tragedia que se convierte en comedia cuando se cambia de perspectiva. La posibilidad que dan los clásicos, precisamente por esa condición, de llevar a un tiempo presente aquellas cuestiones que no han dejado de interpelar al ser humano y, ya de paso, abordar nuevas lecturas, nuevas interpretaciones y, lo que es muy interesante, nuevas preguntas.
La compañía navarra Inextremis Teatro estrenará el 8 de noviembre en Pamplona, en el Gayarre, Misoginia & Spoilers, una obra del dramaturgo tinerfeño José Padilla (Santa Cruz de Tenerife, 1976), quien también la dirige. Leire Ruiz, Txori García Úriz, Oier Zuñiga e Iratxe García Úriz serán los encargados de llevar a las tablas un título concebido a partir de una interpretación muy libre y feminista de Hedda Gabler, la obra maestra que el dramaturgo noruego Henrik Ibsen (1828-1906) publicó en 1890 y se escenificó por primera vez en 1891 en Alemania, en el Residenz Theatre de Múnich, que sucumbió en la Segunda Guerra Mundial.
ASUMIR RIESGOS
“Este proyecto es la feliz continuación de los muchos años que llevo trabajando con Inextremis Teatro”, explica José Padilla en una charla con DIARIO DE AVISOS. “En esta labor conjunta nos entendemos muy bien, lo que nos permite asumir riesgos, como en este caso: cuestionar a un coloso del teatro como es Henrik Ibsen. En modo alguno buscamos enmendarle la plana, pero sí que creo que, justo por ser un miembro inamovible del canon literario universal, hemos podido debatir sobre ciertos aspectos de su obra. Tirando del hilo, hemos logrado como resultado una comedia, Misoginia & Spoilers, con la que buscamos divertir al público y también compartir con él las dudas que tenemos acerca de Ibsen”.
El primer interrogante que abren José Padilla e Inextremis Teatro es la propia concepción de un Ibsen feminista avant la lettre, un precursor. “De entrada, resulta muy complicado que Ibsen tuviera una conciencia feminista en la época en la que vivió, pese a ser una etiqueta que se le suele poner”, argumenta el autor canario. “Otra cosa muy distinta es que hoy sus obras se construyan desde una perspectiva feminista”, apostilla.
“Es perfectamente legítimo que alguien haga Casa de muñecas con un punto de vista feminista. De hecho, considero que ahora mismo no hay otra manera de hacerla para que sea abordable y el público la reciba con agrado. Pero que su autor fuese feminista es harina de otro costal”, recalca Padilla, quien añade que, en el proceso de investigación llevado a cabo para levantar Misoginia & Spoilers, tuvieron la oportunidad de consultar las notas que escribía Ibsen según iba creando Hedda Gabler. “Ahí nos encontramos con cosas con las que nos quedamos absolutamente helados”, confiesa. “Cosas tan increíbles como, y evidentemente ahora estoy parafraseando, porque no tengo el texto ante mí, que las mujeres se odian entre sí…”.
BUSCAR EN LAS GRIETAS
El dramaturgo tinerfeño, que el pasado 1 de julio dirigió la gala de los 27º Premios Max de las Artes Escénicas -la primera vez que se celebró en Tenerife y la segunda en las Islas, tras la llevada a cabo 15 años antes en Gran Canaria-, insiste en que no se trata de negar, ni mucho menos, la calidad literaria, teatral, de Henrik Ibsen. No, no es eso. Más bien todo radica en el hecho de que, cuando uno se sitúa ante la obra de un gran autor teatral, de una gran autora, suele hallar grietas que pueden ser interpretadas de una manera o de otra. “Eso es magnífico”, afirma. “Precisamente porque Ibsen es de lo mejor que ha dado jamás el teatro universal, podemos ahora cuestionarlo sobre un escenario. Es un ejercicio que resulta factible y, sobre todo, muy sano”.

Misoginia & Spoilers ha traído consigo, señala su autor, talleres de acercamiento al proyecto a partir del texto original en el que se inspira, además de la búsqueda de una manera de trasladarlo a un lenguaje contemporáneo: “Hedda Gabler nos presenta a una mujer que es chantajeada sexualmente y se termina suicidando, algo que, según lo contemples, es terrible o un disparate”. “En esta obra -argumenta José Padilla-, a la que muchos se han acercado porque supone un reto, hay como un desasosiego constante, como una inquina hacia el personaje protagonista, algo que nos hace sospechar que existió un componente extraño en la propia creación de la pieza”.
“La nuestra no deja de ser una digresión, una propuesta absolutamente libre, pero también creo que es pertinente. Sobre todo, porque proponemos una comedia y ahí está el riesgo. Tocamos todos esos temas y nos la jugamos, nos situamos en el filo para ofrecer al público algo divertido y que, a la vez, aporte una reflexión sobre los productos culturales que consumimos”, concluye el dramaturgo.
LA HOJA EN BLANCO
Horas después de la conversación con este periódico, el pasado viernes, Padilla tenía previsto acudir a ¡Quítate la Máscara, el festival de microteatro de la Universidad de La Laguna (ULL), con la clase magistral Sin miedo a la hoja en blanco: “Me ha hecho mucha ilusión que me llamaran para compartir con los alumnos un taller sobre el proceso de creación o, al menos, de cómo es el mío. De qué manera, desde un punto de partida sin mucha reflexión, puedes ir construyendo algo que tenga enjundia, un fondo, que posea unos personajes sólidos, sin miedo a esa página en blanco”.
“Superar la frustración es la clave, y no es fácil. Cuando tienes un deseo, más que una idea, de contar algo y te pones a escribir, no es raro que lleguen los fantasmas a decirte ‘esto qué es, esto no sirve…”, detalla. “Pero si persistes, puede ser que la primera pieza que escribas no sirva, ni la segunda e incluso tampoco la tercera, pero por el camino vas adquiriendo herramientas. Se trata de ir sorteando la frustración, de no desistir”.

INTERAUTOR
José Padilla, junto a las también dramaturgas españolas María Goiricelaya y Ana López Segovia, participó en septiembre en Interautor Teatro 2024, una iniciativa de la Fundación SGAE, la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores) y la Asociación General de Autores de Uruguay (Agadu) desarrollada en Buenos Aires y Montevideo. Allí se escenificaron textos de cada uno de los invitados: “Lo mejor de este tipo de encuentros es compartir nuestras letras al otro lado del Atlántico, además, por supuesto, del gran recibimiento que nos brindaron. Me he traído una experiencia muy enriquecedora, tanto en el aspecto profesional como en el humano”.





