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Ola de vandalismos en Santa Cruz con quemas de coches y contenedores

Desde la madrugada y hasta el mediodía de ayer, los delincuentes provocaron una docena de incendios en las calles de la capital, en una jornada infernal para bomberos y policías

Desde luego que no es no la primera vez que arden varios contenedores en una capital como Santa Cruz de Tenerife por actos vandálicos, pero no se recuerda nada parecido a lo sucedido ayer, cuando un ataque masivo contra el mobiliario urbano de la ciudad se saldó con al menos 12 incendios intencionados en otras tantas vías urbanas en una jornada realmente infernal para las emergencias y que comenzó de madrugada para terminar más allá del mediodía.

Es imposible contar aún con una tasación exacta de los daños, habida cuenta que los contenedores afectados pertenecen a distintas empresas, pero aparte de lo que supone semejante agresión a la convivencia de todos los santacruceros hay que destacar a las dos víctimas directas de este ataque masivo, como son los dos vecinos que, en la primera hora de la mañana de ayer sufrieron al descubrir que sus vehículos habían resultado afectados, uno de ellos incluso totalmente calcinado. Solo el despliegue de bomberos y Policía Local evitó males mayores, pero ante la gravedad de lo sucedido no duden en colaborar con las autoridades si pueden aportar algún dato para dar con los responsables.

La descripción de los hechos muestra que lo de ayer no fue en absoluto normal. Solo durante la madrugada, los vándalos habían provocado una sucesión de incendios en hasta siete puntos distintos de Santa Cruz de Tenerife.

Como es habitual en estos casos, la concentración de los contenedores destinados al depósito de residuos fue el objetivo preferido de estos delincuentes, que dejaron su penosa impronta en la avenida de Venezuela, la calle de Turina, la Subida a la Cuesta Piedra, la calle de Simón Bolívar, la calle de Estanislao Brotons Poveda, la calle de Elías Bacallado y la calle de Domingo Pisaca Burgada.

Estos hechos, que no solo causaron la lógica inquietud de los vecinos que vieron interrumpido su descanso por las llamas frente a sus hogares sino que provocaron también los desperfectos referidos en ambos vehículos, ya supusieron un suceso harto relevante. Solo de madrugada el balance es notable, por cuanto ardieron al menos 16 contenedores de distintas tipologías: cinco de residuos sólidos urbanos, cuatro de envases y dos de papel/cartón, todos ellos gestionados por Valoriza, cuyos responsables cifraron ayer los daños en más de 14.500 euros). Pero es que además también resultaron quemados otro cuatro contenedores de vidrio y uno más de recogida de textil.

A este respecto hay que resaltar el trabajo llevado a cabo por bomberos y policías locales, así como de empleados de la empresa Valoriza y hasta trabajadores de la grúa municipal, a tal punto que su oportuna intervención evitó que se propagaran otros tres conatos más, lo que da idea de lo intensas que resultaron esas horas en la madrugada santacrucera.

Pero lo que nadie esperaba es que la pesadilla iba a continuar pese a la llegada de la luz del día. Cuando aún se andaba con el recuento de lo sucedido y las manecillas del reloj ya superaba la una del mediodía, los vándalos volvieron a la carga e incendiaron otros cinco contenedores en la avenida de Ángel Romero, la carretera Santa Cruz-La Laguna (TF-180) y, otra vez, la subida de la Cuesta Piedra, aunque en una zona distinta a la afectada en el horario nocturno.

Una vez más, bomberos y policías locales se emplearon a fondo para evitar males mayores, pese a que desconocían que, una media hora después, llegaría el colofón de este ataque vandálico masivo con otros dos incendios intencionados, ahora en la avenida de Bélgica a la altura del Edificio Brujas y en la calle de Valle Inclán.

Sobre quien o quienes están detrás de estos ataques, fuentes cercanas a la investigación sospechan de que los autores son los mismos, así como que lo masivo y peligroso del ataque se ha tomado muy en serio, a tal punto que -hay que insistir- se solicita a los vecinos que aporten cualquier dato al respecto.

Sea como fuere, hace tiempo que en España a este tipo de vandalismo se le castiga con mucha más dureza que la clásica multa, Sin ir más lejos, una sentencia dictada este mismo año por la Audiencia de Pontevedra condenó con una pena de tres años de prisión a un arousano que en 2021 quemó varios contenedores en Cambados. Cuantos más contenedores, mayor fue la pena y, por si alguien quiere pasarse de listillo, se descartó la embriaguez como atenuante de la responsabilidad penal.

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