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“Sanidad no me atiende y me tiene muerta en vida”

Luz Tabares necesita que la operen de la cadera, pero lleva más de dos años en la listas de espera que van sumando plazos abusivos
Luz necesita ayuda para poder realizar muchas labores cotidianas. | Sergio Méndez

Luz Esmeralda Tabares Aguilar tiene 59 años y está desesperada, como muchos canarios ha entrado en el “bucle” de las listas de espera que van sumando plazos irrazonables y abusivos. Lleva desde hace más de dos años esperando para que desde su médico de cabecera en el Centro de Salud de Los Gladiolos la deriven a la consulta de un especialista en Traumatología, en el CAE de Tomé Cano, para que valore la gravedad de su problema de cadera.

Mientras tanto, cada día pierde autonomía, casi apenas puede salir de su piso y necesita ayuda para hacer muchos quehaceres diarios. Desde hace ocho meses los fármacos y parches de morfina apenas pueden contrarrestar los fuertes dolores crónicos que soporta.

En los últimos dos años y medio la salud de Luz Tabares se ha resentido muchísimo, ha perdido la movilidad y la autonomía y afirma que “estoy encarcelada en mi casa”.

Ante la tardanza de una respuesta desde la Sanidad Pública ha pagado con sus ahorros una prueba diagnóstica en San Juan de Dios, donde el traumatólogo que ha visto dos veces le dijo que tenía una artrosis generalizada de cadera, “un desgaste por el que debería estar en lista para ser operada de forma urgente”, insistió desesperada.

Ha presentado a Sanidad esta documentación en varias ocasiones y su médico de familia se ha puesto en contacto telemáticamente con el Servicio de Traumatología del Hospital de La Candelaria en varias ocasiones, pero sin obtener una respuesta positiva. “No me quieren atender en la consulta del especialista, nos dicen que mi caso no es prioritario, que no hay suficientes especialistas, y que hay una lista de espera de más de dos años para una consulta y luego para una operación”.

Ha presentado al menos cinco reclamaciones tanto en el Centro de Salud de Los Gladiolos, como en el Centro de Atención Especializada J.A. Rumeu Hardisson, más conocido como el CAE Tomé Cano, dependiente del Hospital Nuestra Señora de la Candelaria, a lo que se suman escritos a la Diputación del Común y a la Asociación El Defensor de Paciente.

Aunque tenía recelos de denunciar su caso en los medios de comunicación, por “el qué dirán” de sus vecinos y “posibles represalias” en Sanidad, Luz Tabares ya no aguanta más esta situación. “Comencé llegando a la consulta de mi médico hace dos años ayudada primero con un bastón, luego con una muleta para apoyarme y hace unos meses ya utilizo dos muletas, necesito ayuda para levantarme de la cama o del sofá y ya no puedo caminar sola ni tampoco puedo salir a la calle. Estoy muy limitada”, como así pudo atestiguar el DIARIO.

Luz Tabares, de 59 años, necesita una operación de cadera, pero Sanidad ni siquiera ha valorado su caso. | Sergio Méndez

Sus amigos tampoco entienden esta situación. “Pedimos por favor a Sanidad que le revise un especialista en consulta para que vea en persona su situación”, además insisten que sea atendida en la Unidad del Dolor para que pueda sobrellevar el día a día”, señalan. “Con tanta medicación estoy dopada”, asegura.

Cuando llegue el momento de la anhelada consulta en la sanidad pública de la que todavía no tiene fecha, y observando su reducida movilidad, que cada vez aumenta más, y los episodios intensos de dolor para realizar cualquier tipo de movimiento, entienden que posiblemente la deriven a la realización de pruebas diagnósticas de imagen y ya con sus resultados “se considere por fin” que debe ser operada de la cadera urgentemente. “Serán más meses y meses de espera con dolores insoportables” denunciaron. “No hay derecho a que pase toda esta situación, necesita ayuda”.

En algún episodio de fuerte dolor acudió a Urgencias en La Candelaria donde le pusieron dos bolsas de calmante por vía endovenosa, pero no le hicieron ninguna radiografía. “Lo que quiero es que me vea un especialista en traumatología para que valoren y me digan por qué mi situación no es de urgencia. Este desgaste y dolor en la cadera me tiene muerta en vida, porque no puedo hacer una vida normal, no puedo limpiar mi casa, ni salir a comprar ni el pan, dependo de que alguien me ayude. Tengo 59 años y no es una edad tan avanzada para que la Sanidad me vayan a apartar, quiero seguir siendo útil”, recalcó.

Tabares trabajó durante más de 22 años en un centro geriátrico de Santa Cruz, y los últimos tres o cuatro años de actividad laboral realizando labores de limpieza, pero tuvo que dejarlo al comenzar los dolores tanto en la espalda como en la cadera derecha por el desgaste que ha sufrido. Su salud se agravó por una rotura en los tendones del puente del pie izquierdo, y en los últimos meses el dolor en la cadera ha aumentado.

Según su médico de cabecera dilatar aún más esta situación llevará en la cadera agravará los dolores de la espalda y puede derivar en problemas crónicos.

Discapacidad

Luz Tabares sufrió hace unos 15 años un derrame cerebral y eso le afectó a la parque izquierda de su cuerpo y, por ese motivo, tiene concedido una discapacidad del 69%. Aunque tiene serias limitaciones por esta incapacidad para volver a trabajar, ella quiere “volver a recuperar la autonomía y autosuficiencia” para la vida diaria. “Quiero volver a ser útil, con mis limitaciones, pero actualmente Sanidad no me deja”, recalcó.

La Seguridad Social abona a Luz una paga no contributiva de unos 500 euros, insuficiente para vivir dignamente, y con ella paga la comida y recibos de suministros pero poco más. “Estaría en la calle si el piso en el que vivo no fuera de mi hijo”, recalcó.

Para esta luchadora que lleva toda la vida trabajando, haber perdido la posibilidad de trabajar, la movilidad y la autonomía, “es como si estuviera encarcelada en su casa. Casi no puedo subir ni bajar las escaleras del edificio ya que no tiene ascensor”, señala. “He sido una mujer independiente y luchadora, y me veo ahora así, casi a punto de utilizar una silla de ruedas y es que me muero. Esta situación me está quitado la vida”, finalizó.

Luz es el reflejo completamente fiel de la realidad de decenas de miles de personas en Canarias que están en una lista de espera tanto para una consulta con un especialista como para realizarse una prueba diagnóstica y, finalmente, una operación quirúrgica.

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