Un brote de salmonela en la residencia de mayores de Ofra, en Santa Cruz de Tenerife, ha afectado a una veintena de usuarios y trabajadores, de los que cuatro han sido hospitalizados. Este centro es de titularidad del Gobierno de Canarias, pero está delegado al Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo Cabildo de Tenerife. El pasado 7 de octubre, catorce usuarios del centro residencial presentaron los primeros síntomas, como diarrea, fiebre y vómitos compatibles con la salmonelosis. En ese momento, el centro sociosanitario se puso en contacto con los responsables de Salud Pública de la consejería de Sanidad del Gobierno regional, quienes se hicieron cargo de la situación, aplicando los protocolos necesarios para controlar el brote y reducir al máximo el riesgo de contagio en esta residencia.
El cribado de los aproximadamente 120 usuarios determinó que cuatro residentes resultaron positivos por esta bacteria y fueron remitidos a centros hospitalarios, en los que se confirmó el diagnóstico. Hay que tener en cuenta que el centro sociosanitario no cuenta con los medios sanitarios adecuados para su atención.
Por su parte, el cribado de los cerca de 70 trabajadores realizado por el servicio de prevención de riesgos laborales del IASS dio como resultado un total de nueve trabajadores positivos por la bacteria. Su estado de salud ha sido el de asintomático o con síntomas muy leves. Están de baja para evitar que puedan transmitir al resto de compañeros y usuarios la bacteria.
El pasado 12 de octubre, las autoridades sanitarias decretaron la existencia del brote y establecieron que hay que tomar muestras de todas las personas y estancias para tratar de localizar su origen, que puede estar dentro o fuera del recinto. Este centro residencial dispone de servicio de cocina que sirve alimentos tanto a los usuarios como a los trabajadores.
Según confirmó ayer a DIARIO DE VISOS el área de Acción Social, en este momento la situación epidémica está estabilizada al no haber crecido el número de afectados, aunque la declaración de brote sigue activa.
La residencia de mayores de Ofra abrió sus puertas en el año 1975 y es el IASS, a través de la Unidad de Atención a la Dependencia, el que se encarga de su gestión, al igual que de toda la red de centros de Atención Residencial y Diurna para personas mayores y con discapacidad en situación de dependencia.
Quejas sindicales
Los representantes sindicales señalaron ayer que este brote de salmonela “ha puesto en evidencia la decadencia y mala gestión de las instalaciones”, a pesar de las numerosas quejas de los últimos años ante la falta de recursos y la negligencia en el mantenimiento.
Las centrales denuncian “condiciones insalubres que han alcanzado un punto crítico”, con un edificio que ha sufrido daños significativos, con grietas y “una infraestructura que se desmorona” por falta de mantenimiento. Una planta de la residencia “está inutilizada, infestada por ratas y cucarachas, con techos que se caen” debido a la humedad. Que esta área permanezca cerrada y en este deterioro resulta indicativo del nivel de abandono”, denuncian.
Asimismo, recuerdan que el perfil de los usuarios ha cambiado significativamente del inicial de residencia de mayores y personas con discapacidad, al incorporarse personas con diversas problemáticas sociales. Denuncian la inseguridad con “incidentes de residentes utilizando armas blancas contra otros residentes mayores que no pueden defenderse. Esta situación ha creado un ambiente de peligro y estrés tanto para el residente como para el personal”.
Para los representantes sindicales, esta combinación de usuarios “aumenta la carga de trabajo y añade complejidad al cuidado”. Este entorno precario pone en riesgo no solo la salud de los trabajadores, sino la calidad de vida de los residentes, muchos de los cuales “requieren atención especializada que no puede ser proporcionada” en las actuales condiciones.





