
A las generaciones más jóvenes les suena a chino cuando les hablan de pesetas. Sin embargo, para la gran mayoría de los españoles, se trata de la moneda que les ha acompañado durante su vida. No en vano, la peseta estuvo en los bolsillos de los ciudadanos durante más de 130 años. El euro es una moneda oficial desde el 1 de enero de 2002. Tanto pesetas como euros no duran eternamente. Es más, suelen tener una segunda vida. ¿Por qué? En el caso de la peseta, al no ser una moneda de curso legal, los españoles las cambiaron en las entidades financieras.
Aun así, se quedaron en sus bolsillos billetes y monedas. En total, el equivalente a 1.577 millones de euros, según el Banco de España (de esa cantidad, 783 millones de euros serían monedas). Ni de Franco ni de Juan Carlos I: con una moneda de España puedes conseguir más de un millón de euros.
Euros también tienen en sus bolsillos los ciudadanos. Monedas que pueden tener defectos de fabricación. Se le conoce como moneda defectuosa. Por tanto, no apta para la circulación. Luego están las monedas de euro deterioradas. En este caso, y debido a su prolongado uso, o a determinadas circunstancias (deformación, corrosión, fuego…), se puede producir un deterioro que afecta a sus características y dificulta su identificación.
Tanto las monedas defectuosas como las deterioradas (consideradas no aptas) deben retirarse de la circulación. Así se evitan, por ejemplo, problemas en las máquinas expendedoras o de pagos.
La orden ETD/647/2023 autoriza al Banco de España a retirar ciertas monedas falsas o deterioradas de euro. También, a destruirlas (mediante deformación física) y desmonetizarlas. Esa materia prima resultante tiene una posible segunda vida: para fabricar monedas de curso legal o venderse en una subasta pública. Los ingresos resultantes se destinarán al Tesoro Público.
Esa venta fue lo que hizo el Banco de España con las pesetas durante 2023. Y no fue una cantidad baladí, ya que superó los 360.000 kilos de los metales que conformaron estas monedas. Lo curioso es que a los diez lotes en que se dividieron los kilos de pesetas acudieron tres empresas nacionales y otras tantas extranjeras. ¿Y qué hacen con tanta chatarra? Pues básicamente la acaban convirtiendo en chapa a la que se le da diversos usos.
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre explica que el aluminio se acaba utilizando para hacer barriles de cerveza; el bronce con aluminio, para fabricar hélices de grandes barcos; el cupro-níquel, para tuberías o en la industria del automóvil, y la plata, para circuitos electrónicos, cuberterías o medallas.
Numismática
La numismática es una afición que nunca pasa de moda. Algo tan sencillo como guardar unas monedas en el bolsillo puede ser el inicio de un coleccionismo que abarca años. Eso es lo que hicieron muchas personas cuando dejaron de circular las pesetas. Los españoles se han quedado alrededor de 262.000 millones de pesetas.
No todas están en carteras olvidadas en cajones. Parte de ese dinero está perdido o en manos de extranjeros que se las llevaron de recuerdo cuando vinieron de vacaciones. Si esa cantidad se repartiera entre todos los ciudadanos, se podría decir que cada uno de ellos sigue teniendo en su poder el equivalente a 33 euros en pesetas.
Esas pesetas tienen la efigie del dictador Franco o del rey Juan Carlos I en una de sus caras. Las de más valor son las del primero; entre otras razones, porque son más antiguas. Aunque las hay de Juan Carlos I que, por diferentes razones, han impulsado su cotización.
De las 5 pesetas de Franco, el récord está en una del año 1949 (estrellas 19-52) con una conservación SC (Sin Circular). En una subasta de la firma Cayón se pagaron 36.000 euros. Otro duro de Franco, de 1949 con estrellas 19-49, fue acuñado en plata con el busto “normal” de este modelo, y se remató en 34.000 euros en Cayón Subastas. Y otras 5 pesetas, de 1949 con las estrellas 19 y 49, acuñada en plata con un busto en el anverso y un escudo en el reverso que eran totalmente distintos a los aprobados para su circulación, se remató por 30.000 euros en Subastas Cayón.
Sobre las pesetas de Juan Carlos I, algunas inflaron su valor por errores. Es lo que ocurrió en una moneda del mundial de fútbol España, en 1982. En el anverso lleva la imagen de la moneda de 1975 y, en el reverso, en una pequeña estrella, pone 80 y no 82, y mezcla los cuños con la imagen de Juan Carlos del año anterior y el de las 5 pesetas del mundial. La peseta más valiosa data de 1870, de 36 milímetros de diámetro y 32,25 gramos de oro. En la última subasta se pagaron 150.000 euros.





