cultura

‘¡Sí quiero!’: la memoria visual compartida… y también preservada

El coleccionista de fotografías Carlos Rojano Silvera muestra en el Centro de Documentación de Canarias y América (Cedocam) una serie dedicada a las bodas del pasado en el mundo
La muestra de la colección de Carlos Rojano de fotografías de boda se puede contemplar en el Cedocam hasta el 10 de enero. / DA

¡Sí quiero!: un recuerdo para siempre es el título de una exposición que se muestra en el Centro de Documentación de Canarias y América (Cedocam), ubicado en la calle Anchieta, 9, en La Laguna, hasta el próximo 10 de enero. En ella, el visitante podrá contemplar más de un centenar de imágenes de bodas en diversas partes del mundo, en un periodo comprendido entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX.

El artífice de este proyecto es Carlos Rojano Silvera (Santa Cruz de Tenerife, 1958), quien en los últimos tiempos se ha dedicado a la búsqueda, colección, conservación y difusión de la representación visual de una celebración que nunca deja de ser relevante para los protagonistas y sus familias, pero que además, vista en perspectiva, refleja los usos y costumbres que han ido asociados a ella a lo largo del tiempo. La memoria preservada y compartida.

Carlos Rojano Silvera. / DA

“Siempre me han llamado la atención este tipo de imágenes”, explica Carlos Rojano en una charla con DIARIO DE AVISOS. “Las bodas son una ocasión muy especial, de felicidad. Después saldrán bien o mal [ríe], pero la ilusión de estos momentos ya no hay quien se la quite a esa pareja”, argumenta.

A partir de ese interés, el coleccionista comenzó a recabar fotografías antiguas de enlaces matrimoniales. Algunas localizadas en Internet, otras adquiridas en plataformas de compraventa. “Ya he reunido como 200 o 300 y en la exposición hay unas 140”, detalla. “Digitales tengo miles y miles, incluso de daguerrotipos, que edito y retoco para mejorarlas”.

La colección de imágenes de bodas de Carlos Rojano supera las 200 fotos, de las que el Cedocam expone más de un centenar. / DA

PROCEDENCIA Y CONSERVACIÓN

Las fotografías expuestas proceden de América (Estados Unidos, Argentina…), de Europa (Alemania, Suiza, Francia…), de Asia (Japón…). Las más antiguas son placas de vidrio de 1890, americanas; otras datan de las décadas de 1900 y 1910 -como las japonesas-, y son mayoritariamente imágenes de parejas, mientras que entre las de los años 20 a 50 predominan las de grupos. “A mí lo que más me gusta es el proceso de conservación. Cuando las compro, las que están en cristal las coloco en sobres, otras, en cartones, y las guardo en una cajonera metálica para que no se estropeen”.

El periodo que abarcan las fotografías va de 1890 a los años 50 del pasado siglo. / DA

FACEBOOK

La faceta de coleccionista de Carlos Rojano es reciente. “Hace como seis o siete años -recuerda- hallé unos negativos de mi familia, de 6×6. No sabía cómo digitalizarlos. Una amiga me comentó que formaba parte del grupo de Facebook Fotos Antiguas de Tenerife y Agustín Pedro Miranda de Armas podía hacerlo. Son 300 fotos familiares, muy bonitas”.

Ese fue el instante en el que comenzó a tomar forma la afición de Carlos Rojano. Comenzó a pedir fotografías antiguas a miembros de su familia y a digitalizarlas él mismo. El siguiente paso fue colaborar en esta tarea con Fotos Antiguas de Tenerife.

“Hemos ido digitalizando parte del archivo de Imeldo Bello Baeza -expone-, el fotógrafo portuense, nieto del artista, y también fotógrafo, Marcos Baeza Carrillo. Imeldo Bello García, su hijo, posee la mitad de ese archivo fotográfico, guardado en 33 cajones, y nos propuso digitalizarlo. Ya lo hemos hecho con más de 90.000 negativos”.

“Otro de los archivos es el del fotógrafo Cristóbal Álvarez. Un amigo nos dijo que su padre era fotógrafo y guardaba el archivo en un garaje de La Laguna. En este caso fueron 20.000 fotografías, que además se cedieron al Centro de Fotografía Isla de Tenerife (CFIT)”, apunta. “Después está la colección del sacerdote Miguel Ángel Cedrés, que su hermana, la bióloga Teresa Cedrés, nos pidió digitalizar. Asimismo, ahora acabo de digitalizar otras 6.000 fotografías”, precisa.

Otra de las imágenes presentes en la exposición ‘¡Sí quiero!: un recuerdo para siempre’. / DA

RESCATAR DEL OLVIDO

“Lo que no queremos es que las imágenes del pasado se pierdan”, recalca. “Si los negativos o las imágenes están guardados en un cajón, se van deteriorando. De manera que Agustín Pedro Miranda y yo, y especialmente Fotos Antiguas de Tenerife, lo que buscamos es preservarlas. En poco más de un año, junto a él he digitalizado como 160.000 fotografías. Archivos que conseguimos, archivos que digitalizamos y se los facilitamos luego a sus propietarios”.

Una labor colectiva que, además de en Fotos Antiguas de Tenerife, el grupo de Facebook que cuenta con más de 126.000 miembros en la actualidad, en el caso de Carlos Rojano se refleja también en otras colaboraciones, por ejemplo, con Memoria Digital de Lanzarote o el Museo de Alfombras de La Orotava.