Braulio García Bautista, más conocido por Braulio, llega a la entrevista en el hotel Mencey de Santa Cruz en plena forma, tras haber descansado un rato en la habitación. Ese día, en el que la Fundación DIARIO DE AVISOS le entrega el Premio Taburiente 2024, Braulio se había levantando a las cinco de la mañana para subirse al barco desde Gran Canaria y recoger este reconocimiento, aparte de cantar varias canciones, entre ellas Tenerife y Crónicas de un viejo amor para un público que tatareó, que aplaudió a rabiar y al que seguramente se le pusieron los pelos de punta con sus melodías, que ya forman parte del cancionero colectivo de las Islas.
De Braulio se ha dicho que, con su música, ha tocado los corazones de diferentes generaciones de todo el mundo y que todavía lo sigue haciendo, como demostró en la gala de los Premios Taburiente, celebrada en el Teatro Guimerá, de Santa Cruz, el pasado día 24 de octubre. Braulio se muestra emocionado con este reconocimiento que, afirmó, “es todo un honor”, después de más de 50 años de carrera musical.
En su amplio currículo, hay que destacar que representó a España en el festival de Eurovision en 1976 con Sobran las palabras, ganó la Gaviota de Plata en el célebre Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (Chile) y, pocos años más tarde, se trasladó a vivir a Estados Unidos tras su polémica canción Mándese a mudar, y fue designado a los Premios Grammy en 1988 por el sencillo En bancarrota.
La edad, 79 años, no le ha impedido mantenerse en plena forma, seguir escribiendo, componiendo la música, haciendo los arreglos y planificar una gira “algo grande”, aunque no quiere revelar todavía más detalles, en las islas capitalinas con otros cantantes, cuyo nombre prefiere aún reservarse. Seguro que colgará aquello de “no hay entradas”.
-El motivo de dejar Canarias y marcharse a Miami fue la canción suya ‘Mándese a mudar’, que todavía permanece en el imaginario colectivo de las Islas. ¿Fue una decisión de la que, con el paso del tiempo, se ha arrepentido?
“No, todo lo contrario. Yo me marché en el año 80 o 81 ya para instalarme allá y creo que ha sido muy positivo porque me abrió la posibilidad de establecerme en otro mercado. No es lo mismo ir allá, hacer una gira, que es lo que pretendo hacer ahora, en febrero, que durará unos cuantos meses. En la última gira, hicimos 40 actuaciones en toda América, la última en agosto en Puerto Rico, aunque ya estaba instalado aquí”.
-¿No ha sentido morriña, como dicen los gallegos, por abandonar una isla con las circunstancias que eso conlleva y pasar a vivir en un continente quizás más competitivo?
“Sí, claro. La morriña ha sido muy, muy fuerte. Sobre todo al principio, cuando echaba muchas cosas de menos. Tú haces alusión a los gallegos pero yo creo que gallegos y canarios nos parecemos mucho en eso, en ese sentimiento de morriña. Yo creo que, junto con los asturianos, somos los que más hemos emigrado a América”.
-¿Te arrepientes de aquella canción o crees que todavía tiene vigencia?
“La canción tenía su justificación en aquel momento porque nos manejaban desde lejos, había actitudes que yo llamo neocolonialistas por parte de los que venían del continente y entonces me pareció oportuna. Y prendió en la gente. Hoy, que nos manejamos más, los nuevos godos somos los canarios, los capitalinos sobre todo, cuando vamos a las islas mal llamadas menores. Tenemos la actitud como que vivir en las islas capitalinas te da un plus de canariedad e, incluso, de cierta prestancia social”.
–Y ahora vuelves a vivir en Canarias….
“Hay que cerrar el círculo. Tengo que estar lo más posible aquí para que me ocurra aquí”
-Le escuché el otro días dos canciones de su repertorio durante la gala de la entrega de los Premios Taburiente, en el Teatro Guimerá. Todavía se le ve en forma y con muy buena voz.
“Sí. Sigo cantando, sigo componiendo y tenemos previsto, yo y mi representanta, muchas cosas. Antes de irme ahora para América, tengo una actuación en Fuerteventura; en mayo tendremos algo más grande en torno a mis 50 años de carrera. Bueno, van a ser 53, pero lo hemos ido posponiendo y quiero hacer un acto fuerte en Canarias y con la participación de algunos amigos, pero no quiero destripar mucho esto aún”.
–Durante la pandemia de la Covid, aprovechó para componer nuevas canciones pero todavía no se ha publicado nada….
“Todavía no, se ríe, pero saldrá a menos que la parca me llame antes. Tengo dos temas prácticamente terminados. Me tuve que sentar a terminar las letras, pero la música ya está hecha. Porque yo trabajo así, tengo el concepto, tengo algunos versos hechos y me gusta hacer una maqueta o, incluso, la grabación final y luego ir trabajando más tranquilamente. Trabajo así desde hace unos años, cuando decidí tomarme las cosas con calma”.
–¿Cuál es su canción preferida de todo el repertorio?
“Siempre son las nuevas. Yo creo que ese tipo de actitud, valorar lo que estoy haciendo nuevo, es lo que me mantiene vigente, porque si pienso que la que está bien es la que hice hace 30 años… Uno debe tener esa perspectiva de que se está superando con el paso del tiempo”.

–Durante todo este tiempo no ha dejado de venir a las Islas…
“En todo este tiempo, en 40 años, dejé de venir a Canarias un año o dos. Y por razones de trabajo. Yo siempre vengo, a veces estoy un mes o dos, pero ahora mi idea es radicarme aquí e ir allá a hacer mi gira y volver para acá”.
–En Miami, celebran el Día de Braulio: ¿cree que en Canarias todavía le faltan más reconocimientos?
“Yo eso no lo echo de menos. Me gustan los reconocimientos porque la propia palabra lo dice, te reconocen lo que has hecho, pero no es una cosa que me vuelva loco. Y lo de América no vayas a pensar que me lo han dado solo a mí, es algo que dan a los que se distinguen, por ejemplo, en la lucha contra el cáncer y otras actividades, así que no vayas a pensar que es algo excepcional; es una cosa simbólica, darte las gracias por haber colaborado con tal causa. Creo que es el 24 de agosto…”
–Como canario, ¿qué le ha mejorado haber pasado tanto tiempo en el exterior?
“Buena pregunta. Se mejora en el sentido del sentimiento de canariedad. Tú eres un emigrante y los comienzos son duros. Yo creo que la distancia te refuerza en tus sentimientos y te duelen más las cosas y, al mismo tiempo, te da perspectiva. Hasta cierta serenidad, porque a veces hay demasiada pasión”.
–¿Cómo ha vivido acontecimientos como la erupción de La Palma, por ejemplo, el volcán de El Hierro o los devastadores incendios en Canarias?
“Eso es terrible. He tenido la ocasión de colaborar en dos actos para recaudar fondos para la gente de La Palma; estuve pendiente de todo lo que pasó en El Hierro y que no fue a más e, incluso, me decía el otro día un amigo biólogo que ha sido positivo para el ecosistema marino, pero el susto que te llevas… Y te lo dice uno que sobrevivió a un terremoto 8,1 en México, y a mí ahora que tiemble un poquito la tierra me pone los pelos de punta”.
–¿Qué público suele asistir a sus conciertos?
“Te sorprenderá, porque se da la circunstancia de que a los muchachos sus padres les han jodido la vida poniéndoles mi música, por ejemplo cuando iban de viaje. Pero se han quedado con el rollo. Hombre, vienen desde 40 hasta 100 años, con taca taca y alguno en silla de ruedas, pero me sorprende que vienen veinteañeros que yo digo que han sufrido esa especie de tortura de escuchar mi música de forma tangencial, porque se la ponían los padres y les ha quedado el gusto por la balada. Y hay que decir que mi material de allá no tiene nada que ver con mi repertorio canario”.
–Y en el nuevo proyecto hay canciones canarias, baladas…
“Hay un par de temas canarios. Uno que escribí a Gáldar y otro a Fuerteventura, el resto son baladas”.
–Se cuenta que una señora le dio una bofetada cuando cantabas ‘Mándese a mudar’: ¿cómo fue aquello?
“Eso fue en un local que se llamaba La Alpispa y, cuando presenté la canción Mándese a mudar, ella se levantó y ¡pam!, me dio en la cara. Pero yo tuve una respuesta inspiradora en ese momento y le di un clavel, porque me habían tirado unos cuantos al escenario. Pero ella tenía unas copitas de más y la habían instigado sus compañeros de mesa, que eran de la Brigada Social. Nos encontramos luego en otro local y me lo explicó todo”.
–¿Esta es la única canción que le ha causado problemas durante toda su carrera?
“Sí. Pero, curiosamente, la canción molestó aquí, aunque una vez la canté en Galicia y todo el mundo estaba de acuerdo conmigo. Además, la canción está en condicional, si usted ha venido en esa plan, a usted le voy a decir que se mande a mudar. Yo no soy godófobo, mi primera mujer era granadina; mi hija, mi yerno y mis tres primeros nietos son madrileños y otros tres canarios”.
–¿Alguno de sus hijos ha seguido en el mundo de la canción?
“No. Mi hija llegó a grabar canciones infantiles que me pidieron una vez y la mandé a la productora y les gustaron tanto que editaron un disco. El disco se llama Cosas de niños y ella, Celia García”.
-¿Alguna anécdota curiosa a durante su trayectoria musical?
“Son tantas… Me ha pasado de todo, pero a bote pronto como dicen ahora, tengo una canción que se llama ‘En la recta final’, que habla de un hombre que justo en la recta final falla haciendo el amor y pide una segunda oportunidad, y siempre agarraba a alguien del público para hacerle la broma y meterme con él y en Cali, en Colombia, me voy a una mesa y agarro a un hombre y entonces veo que mi representante me está haciendo señas. Luego me dice no vuelvas por ahí y es que le había cantado a Rodríguez Orejuela, que era el jefe y fundador del cartel de Cali, que falleció en el año 2022, y eso me originó una descomposición estomacal toda una semana”, dice riendo.
Termina la entrevista con Braulio y se dirige a los jardines del hotel Mencey para tomar un cóctel con el resto de galardonados en la gala de los Premios Taburiente, a los que insiste en felicitar por sus esfuerzos y méritos. Braulio se siente “muy agradecido y honrado” de estos reconocimientos que entrega la Fundación DIARIO DE AVISOS y avalan una trayectoria de más de 50 años.
Braulio, un cantante que sobrevive a las modas musicales
Braulio García Bautista, conocido internacionalmente como Braulio, ha sido capaz de resistir el paso del tiempo. Sus baladas, como Crónica de un viejo amor, sus temas más identitarios como Tenerife, o de compromiso y denuncia social como Mándese a mudar, han quedado arraigados en el imaginario colectivo de las Islas, pero también en el nacional e internacional. A punto de cumplir los 80 años, Braulio puede sentirse orgulloso de una trayectoria musical y personal que, desde la distancia física, que no sentimental de Canarias, ha puesto el nombre de las Islas, musicalmente hablando, por todo lo alto. Braulio, que en estos 50 años de trayectoria no ha dejado de venir, salvo uno o dos años, al Archipiélago, trabaja ahora en dos grandes galas, a celebrar en las islas capitalinas, para encontrarse con su público, que le quiere y le admira y, además, hacerlo con otras voces también canarias. Ahora, con la mirada puesta atrás, fue sabia la decisión de dejar de estudiar perito agrícola, por consejo de uno de sus profesores, para dedicarse al mundo de la canción, que tantas bendiciones y alegrías le ha dado en Europa y América. Y le seguirá dando.





