La Sinfónica de Tenerife congrega este fin de semana a más de un centenar de intérpretes para abordar la monumental Sinfonía nº 6 de Gustav Mahler (1860-1911), una de las grandes composiciones musicales del siglo XX. Conocida también como la Trágica, será la única pieza del programa que la orquesta, dirigida por su director honorario, Víctor Pablo Pérez, ofrecerá al público en dos conciertos, en sendos auditorios capitalinos, del 41º Festival Internacional de Música de Canarias (FIMC).
Los detalles del programa fueron presentados ayer en un encuentro informativo por el director general de Innovación Cultural e Industrias Creativas del Gobierno de Canarias, Cristóbal de la Rosa; el consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha; el director artístico del FIMC, Jorge Perdigón, y Víctor Pablo Pérez.
PURA MÚSICA
El maestro dirigirá a la versión más amplia de la Sinfónica: refuerzos para superar el centenar de músicos, instrumentos insólitos, percusión, dentro y fuera del escenario, y todas las destrezas de una gran orquesta para “una sinfonía que es pura música, de gran intensidad, para la que no hay reposo”, destacó. Su preparación requiere “un esfuerzo especial. Veo a la orquesta con muchas ganas de asumir esta obra y poder mostrar todo su potencial”.
Los conciertos tendrán lugar este viernes, desde las 20.00 horas, en el Auditorio de Tenerife, y el domingo, a partir de las 19.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria. Una hora antes habrá una charla a cargo del divulgador musical Ricardo Ducatenzeiler. Las entradas están disponibles en las taquillas y los sitios web de ambos espacios, así como en www.festivaldecanarias.com.
Esta será la segunda cita de la Sinfónica de Tenerife en el 41º FIMC, pues ya ofreció un programa dedicado a Manuel Bonino y Wolfgang Amadeus Mozart en Lanzarote y Fuerteventura. Esta vez la formación tinerfeña se volverá a poner a las órdenes de Víctor Pablo Pérez, uno de los directores más apreciados en el Archipiélago y el resto de la escena nacional.
Pocas experiencias son tan abrumadoras como presenciar cualquiera de las sinfonías de Mahler en directo. Es, de hecho, un compositor habitual en la programación del FIMC. La composición escogida para esta ocasión es la Sinfonía nº 6, cuya creación culminó en 1906. Conocida también como la Trágica -aunque el autor no estuviera especialmente de acuerdo con el sobrenombre-, esta obra es una de las menos interpretadas del músico austrobohemio.
“LA COPA AMARGA DE LA VIDA HUMANA”
Según el director de orquesta Bruno Walter, amigo y asistente de Mahler, “la Sexta es sombríamente pesimista: apesta a la copa amarga de la vida humana”. Sus cuatro movimientos adquieren en cada nota un tono oscuro, combativo y, para muchos, hasta angustioso. No obstante, en el momento en el que Mahler terminó esta sinfonía se encontraba en una etapa de gran felicidad y éxito personal, lo que no hace más que aportar toda una paradoja a la leyenda de la obra.
Si bien sus primeras cinco sinfonías se caracterizaban por finales triunfantes, con la Sexta Mahler se plantea: “¿Y si el final no fuera así?”. Esta puede ser la razón que llevó al compositor a crear una obra con la que reflejar las crueldades y el dolor que llegó a sentir él en su propia piel. “Mi Sexta parece ser otro hueso duro, de esos con que no pueden los débiles dientecitos de nuestros críticos”, llegó a afirmar Gustav Mahler acerca de este trabajo sinfónico.





