conversaciones en los limoneros

“La tecnología ayuda, pero no sustituye a los profesionales”

Juan Ruiz Alzola es ingeniero de Telecomunicación y doctor por la Universidad Politécnica de Madrid
Juan Ruiz Alzola
Juan Ruiz Alzola, catedrático de la ULPGC e investigador. / Sergio Méndez

Juan Ruiz Alzola (Madrid, 1968) es ingeniero de Telecomunicación (1992) y doctor (1997) por la Universidad Politécnica de Madrid. Se incorporó en 1992 a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en la que hoy es catedrático de Teoría de la Señal y las Comunicaciones, desde enero de 2017. Es investigador asociado en el Instituto de Astrofísica de Canarias desde 2015 y socio fundador de la empresa tecnológica Ebatinca, desde 2020. Fue post-doc y profesor visitante (1999-2003) en el Laboratorio de Planificación Quirúrgica del Hospital Brigham&Women´s de Boston, adscrito a la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (EEUU). Ha sido director de Investigación y Tecnología y consejero-delegado del Instituto Tecnológico de Canarias (2004-2011) y director de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (2007-2015).

-Juan, acabo de leer una noticia que me ha dejado frío. La inteligencia artificial (IA) ha creado, en minutos, un motor que la NASA tardó varios años en desarrollar. ¿A dónde vamos a llegar?
“No lo sabemos. La IA se ha desarrollado a lo largo de décadas y durante la mayor parte del tiempo su evolución fue lenta, defraudando por tanto las expectativas de replicar comportamientos humanos inteligentes”.

Pero ahora va disparada.
“En los últimos doce años, primero las redes neuronales con aprendizaje profundo y posteriormente la IA generativa han replicado, e incluso superado, habilidades humanas en visión artificial y lenguaje natural”.

¿Conclusión?
“Estos sistemas no piensan, como lo hacemos las personas, pero funcionan de manera impresionante en muchas tareas útiles. No podemos saber si la actual revolución de la IA se estancará o si los sistemas artificiales serán capaces de llegar a tener un comportamiento realmente inteligente, o incluso autónomo”.

-¿Qué debemos esperar?
“Considerando lo que ya existe, es muy importante gestionar el impacto que va a tener esta tecnología y aprovecharla para crear desarrollo y bienestar. No hacerlo puede originar un verdadero drama social y laboral en un futuro cercano”.

-Sé que desarrollas un sistema, con el profesor Maynar, de tu misma universidad, para detectar el pie diabético, digamos de una forma prematura. ¿Me lo puedes explicar?
“El profesor Manuel Maynar ha sido siempre un visionario en el ámbito de las tecnologías médicas. Cuando el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) inició la línea de tecnología médica vimos que podían desarrollarse sistemas para detectar distribuciones anormales de temperaturas, causadas por diversas patologías, en particular por el pie diabético”.

-¿Cuál es la idea final?
“Intentar anticiparnos a la aparición de úlceras antes de que sean visibles. Para ello se utiliza de forma no invasiva medidas con sensores infrarrojos y de microondas. Es tecnología experimental, pero confío en que en el futuro pueda llevarse a la práctica asistencial”.
(Hemos charlado un buen rato sobre aquel hombre extraordinario que fue don Jacinto Alzola, su abuelo. Era un profesor total, un docente nato, que yo creo que no tuvo la necesidad de suspender nunca a nadie, porque sus clases, tanto en la Facultad de Derecho como en la de Filosofía y Letras, eran una verdadera delicia, a las que los alumnos acudían encantados. No he escuchado jamás a nadie hablar mal de don Jacinto Alzola).

-¿Ha sido el IAC imprescindible para lograr la buena investigación que se hace en Canarias?
“Sin duda. Y yo he tenido la fortuna de conocer bien el trabajo que se desarrolla en el IAC por distintas circunstancias y especialmente en mi etapa como responsable de la I+D del Gobierno de Canarias”.

-El IAC supone un orgullo para las islas.
“El IAC es una referencia mundial en su campo de especialización y además de excelente ciencia acoge y desarrolla unas capacidades tecnológicas muy importantes en sus observatorios, en su sede central y en su centro tecnológico IACTEC. Haríamos bien en Canarias en aprovechar tales capacidades, promoviendo una actividad empresarial afín de excelencia e internacionalmente competitiva”.

-¿Cuál es el trabajo de la empresa en la que participas, Ebatinca, en el campo de la medicina hospitalaria?
“La empresa surgió a partir de proyectos I+D, tanto de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) como de nuestros colaboradores. Las fluctuaciones en la financiación pública de los proyectos suponen la interrupción de líneas de trabajo, algunas de las cuales son potencialmente transferibles al sector privado”.

-Y por ello nace la empresa.
“Fue por ello que, entre varias personas, promovimos Ebatinca, dando una oportunidad a investigadores que no podían continuar en los grupos de I+D universitarios. La empresa está especializada en I+D+i en imagen médica computacional, inteligencia artificial e ingeniería de datos”.

-Y ha cruzado el charco.
“Trabaja para varios hospitales universitarios en los Estados Unidos y Europa, así como para empresas productoras de tecnología médica en USA y Europa, y tiene algunos productos propios, como por ejemplo sistemas de entrenamiento clínico y sistemas de imagen médica con IA. Sería deseable que las pequeñas empresas tecnológicas canarias tuvieran mejores oportunidades de mercado en las islas, para que crezcan, se consoliden y exporten, diversificando nuestro tejido productivo y ofreciendo oportunidades de empleo”.

-¿Ha perjudicado el teletrabajo a la investigación, tras la pandemia del covid?
“Soy muy crítico con el teletrabajo”.

-¿Por qué?
“Porque una cuestión es tener flexibilidad y facilitar la conciliación familiar y otra distinta prescindir de las necesarias interacciones personales en el trabajo. Pienso que esto perjudica más a los jóvenes y a ciertos perfiles laborales que a las empresas, tanto más cuando la IA será capaz de realizar progresivamente muchos trabajos. En el ámbito de la investigación, no imagino haber sido un investigador joven sin la interacción personal constante con los colegas en el laboratorio”.

-Tú has enseñado en Harvard. ¿Estamos a años luz en España?
“He sido allí post-doc y profesor visitante, con una función investigadora. El modelo universitario americano es muy diferente al español, pero también es cierto que Harvard es un caso muy especial, pues recurrentemente es considerada una de las mejores universidades del mundo. Sin duda, contar con recursos es importante para el éxito, pero no lo es menos el hecho de que Boston alberga un ecosistema académico, emprendedor y empresarial de primera magnitud, al que acuden personas de todo el mundo. Es un verdadero nodo atractor de suma importancia para las carreras profesionales de quienes allí acceden”.

-¿Está la medicina del futuro (robótica, telemedicina, sobre todo) en manos de los descubrimientos tecnológicos, más que en la formación tradicional de los profesionales?
“Lo más importante son las personas y su cualificación”.

-¿Y la tecnología?
“La tecnología en medicina, como en otros campos, supone una gran ayuda, pero no sustituye a los profesionales. Los profesionales deben asumir la innovación tecnológica, si bien en todos los campos surgen resistencias al cambio. Justamente la tecnología puede ayudar mucho en el entrenamiento profesional y en facilitar la asimilación de ésta para la práctica real”.

-Tú te formaste en telecomunicaciones. Pero tu ámbito de investigación trasciende esos estudios.
“Imparto clase en la ULPGC en Teleco, pero efectivamente me he especializado en tecnologías médicas y, más recientemente, en sistemas que sean asequibles y adecuados para países menos desarrollados económicamente. Teleco me dio una buena base”.

-Supongo, Juan, que tus frecuentes viajes a África permiten que hagas un diagnóstico de cómo está la medicina en los países que has visitado. Mis impresiones no son buenas. ¿Y las tuyas?
“Cada país es diferente”.

-Eso está claro.
“Y dentro de cada país también existen diferencias. Hay dos claves, en mi opinión: la formación y la digitalización. Los centros de simulación clínica pueden resultar de gran ayuda, especialmente al contar con pocos especialistas. Hemos colaborado en este campo desde la ULPGC en Senegal, Mauritania y Cabo Verde y propuesto un modelo de hospital virtual para la formación, que de momento no cuenta con financiación. Si ello no se lidera desde Canarias, se hará desde otros territorios”.

(Hablamos de algunas experiencias traumáticas en África, en conversación privada y que no va a trascender. Pero existe un gran deber del primer mundo con este continente. Esto es tan obvio como que muchas veces las ayudas no llegan, no son finalistas, se quedan por el camino. Pero en todas partes hay personas honradas, que son capaces de trabajar para los demás. Estoy ante un hombre sincero, preocupado por la investigación y por el desarrollo de los pueblos más pobres. Me cuenta algunas cosas que dejo para otra entrevista, que seguro que llegará. La familia de Juan está dedicada a la enseñanza, ya dije que desde su abuelo. Un hermano suyo es docente, su mujer es profesora en La Pureza. La comida en Los Limoneros fue muy grata. Y el espacio me da para una pregunta y una respuesta más, pero yo soy de esos periodistas que generalmente arrastran problemas de espacio a la hora de agotar el cuestionario).

-Brevemente, hazme un diagnóstico de la investigación en España, en tu campo.
“Cuando fui a Harvard en 1999 apenas había españoles trabajando en imagen médica computacional. Pero en los últimos 25 años se ha producido un profundo cambio y ahora trabajan excelentes investigadores en este campo, tanto en Canarias como en otras universidades españolas. Sería deseable una mayor cercanía en este campo entre grupos de I+D académica, hospitales universitarios y empresas. Como aprendí en Boston, el mayor valor está en el ecosistema y ahí pienso que nos queda mucho por hacer”.