El parque rural de Anaga abarca una extensión de 14.419 hectáreas, que se reparten entre los municipios de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y Tegueste. Un paraje natural, declarado Reserva de la Biosfera, que se ha visto invadido no sólo de visitantes, sino de plantas exóticas que ya representan un grave peligro para la flora endémica. Especies introducidas, como el rabo de gato, la enredadera ipomea o campanilla violeta, así como la hoja cláusula en dos variantes, la licopodio y multicava, a las que se suman otras de la familia de las suculentas que ocupan laderas enteras del valle de Afur, Roque Negro o Taborno.
Los vecinos de los caseríos, dedicados principalmente a la agricultura, se ven impotentes ante la proliferación de lechos de exóticas que campan por terrenos, trepan por muros y llegan a la carretera. Un manto vegetal para el que el Cabildo solo destina una cuadrilla de escaladores que intenta frenar esta expansión. “Nos preguntamos si con un único equipo se puede atender a toda Anaga, cuando mínimo deberían haber dos cuadrillas de escaladores y otras dos de suelo”, cuestionan los afectados al respecto.
Por este motivo, el grupo socialista ha anunciado su intención de llevar al próximo pleno del Cabildo una moción referente al incremento de la plantilla de especialistas en erradicar especies exóticas en el macizo de Anaga, dado que las asociaciones de vecinos han solicitado un aumento de personal a la corporación insular y, según afirman, “no van a mandar más. Felicitamos a la actual cuadrilla por su trabajo pero, obviamente, es insuficiente”.





