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Unos 600.000 canarios padecen depresión, el 5,7% con intensidad

Los expertos señalan su complejidad: no es simplemente tristeza o desánimo ocasional, ya que interfiere en la capacidad para realizar actividades, relacionarse y disfrutar de la vida
depresión postvacacional
El ritmo de vida actual, la sobrecarga laboral, la desconexión social y el estrés generan depresión. | DA

Según el Instituto Canario de Estadística (Istac), unas 600.000 personas en el Archipiélago tienen depresión y cursan sus síntomas más comunes: tristeza y angustia. Su última Encuesta de Salud señala que el 33% de la población mayor de 16 años se siente deprimida o ansiosa. Del total, el 4,5% confiesa estar muy deprimido o ansioso, el 1,26% sufre con intensidad este trastorno, el 9,3% lo padece de forma moderada y el 18,2% se siente levemente ansioso o deprimido.

La Organización Mundial de la Salud considera la depresión como una de las “principales causas de discapacidad” a escala mundial, impactando en personas de todas las edades y condiciones sociales. En concreto, afecta a unos 300 millones de personas en el mundo.

Los principales síntomas suelen incluir tristeza persistente, pérdida de interés o placer en actividades, cambios en el apetito, insomnio y alteraciones del sueño, fatiga constante, subidas de tensión, cefaleas, cambios de humor (irritabilidad o sensibilidad), dificultades de concentración, molestias ante distintos ruidos, dificultad de estar en lugares concurridos, sentimientos de inutilidad o culpa y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. Las personas mayores enfrentan desafíos adicionales como la soledad, las enfermedades crónicas y la pérdida de seres queridos que las hacen más vulnerables.

También contribuye a la prevalencia de la depresión el ritmo de vida actual y acelerado, la sobrecarga laboral, la desconexión social, el uso excesivo de la tecnología, el estrés crónico relacionado con el trabajo, la presión por cumplir expectativas o la falta de tiempo para actividades lúdicas y recreativas.

La OMS insiste en que “lo ideal para prevenir” la depresión y otros problemas de salud mental es el cuidado personal. Por esta razón, recomienda a los afectados continuar haciendo las actividades con las que solían disfrutar antes de la manifestación del trastorno, mantener el contacto con sus familiares y amigos, hacer ejercicio a menudo, seguir unos hábitos alimentarios saludables, preservar una rutina regular del sueño y evitar el consumo de alcohol. Al listado de consejos se suma la necesidad de manifestar las emociones a las personas de confianza y acudir a las consultas de los especialistas buscando ayuda profesional, ya que una detección temprana puede marcar la diferencia en el pronóstico y la calidad de vida.

La depresión “no es simplemente tristeza o desánimo ocasional, es un trastorno complejo que interfiere en la capacidad para realizar actividades diarias, mantener relaciones personales y disfrutar de la vida”.

Resulta importante abordarla desde una perspectiva integral por tener causas como desequilibrios químicos en el cerebro, la predisposición genética, el estrés crónico, las experiencias traumáticas y los problemas de salud física.

Tratamiento

En lo que respecta a su tratamiento, existen diferentes modalidades según la gravedad de la situación y las necesidades individuales. La psicoterapia, especialmente las terapia cognitivo-conductual, es altamente efectiva para identificar y modificar patrones de pensamiento negativo. En muchos casos, se combina con tratamientos farmacológicos bajo supervisión psiquiátrica, como los antidepresivos, que ayudan a regular los niveles de neurotransmisores en el cerebro. Además, se prodigan intervenciones como la terapia interpersonal, la fundamentada en la atención plena y la activación conductual.

Esther Sanz, del Colegio de Psicología de Tenerife, advierte de los riesgos del uso del término enfermedad para referirse a la depresión, ya que “remite a lo biológico e induce a priorizar el uso de psicofármacos como tratamiento” y “lleva a una desconexión de las auténticas causas” del malestar que sienten, de sus necesidades y de los cambios que necesitan hacer en sus vidas. Ve crucial “diferenciar la depresión del sufrimiento ante las adversidades de la vida”, ya que se contribuye a la cronificación de cuadros psicológicos.

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