sanidad

Un experto en enfermedades tropicales desvela los dos motivos que hacen que Canarias sea más vulnerable

El director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública, Jacob Lorenzo, recuerda que debemos estar vigilantes ante las patologías
Jacob Lorenzo, director del Instituto de Enfermedades Tropicales. DA

El director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, dependiente de la Universidad de La Laguna, Jacob Lorenzo, alertó que “debido al cambio climático y nuestra situación geográfica, debemos prestar en Canarias aún más atención a las enfermedades tropicales”.

Con motivo de la celebración el 30 de enero del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, Lorenzo recordó que “es muy importante seguir visibilizando y prestar atención” a este tipo de enfermedades tropicales y otras emergentes, “porque el cambio climático está cambiando nuestro clima y puede favorecer la presencia de vectores transmisores” de estas enfermedades, que “sumado a estar en zona geográfica de tránsito, y los viajes de nuestra población o los turistas que nos llegan”, pueden saltar alertas en la red de vigilancia establecida por la dirección General de Salud Pública en los centros de salud y hospitales, o la ‘caza’ a través de las trampas en puertos y aeropuertos de mosquitos del género Aedes que transmiten el zika, el dengue o el chikungunya.

El problema “es que antes únicamente afectaban a países y poblaciones que tienen pocos recursos, no tienen un sistema sanitario como los países más desarrollados y se les prestaba poca atención en el primer mundo. Pero actualmente, gracias a la movilidad de personas, animales y mercancías, cada vez estamos en riesgo de que, por alguno de esos casos importados, se pueda desarrollar una patología en casos o brotes autóctonos”, recalcó.

Recordar que las enfermedades desatendidas u olvidadas son un conjunto diverso de enfermedades infecciosas, principalmente prevalentes en zonas tropicales, que afectan principalmente a las poblaciones más pobres y con un limitado acceso a los servicios de salud; especialmente que viven en áreas rurales o barrios marginales. Están causadas por virus, bacterias parásitos, hongos y toxinas. Se han visto agravadas por el cambio climático donde el acceso al agua potable y los servicios de saneamiento son escasos. Muchas de ellas se transmiten por medio de vectores (mosquitos, gusanos parásitos, garrapatas, etc.), tienen reservorios animales y están relacionadas con ciclos biológicos complejos, lo que dificulta su control.

Jacob Lorenzo señaló que “en el mundo estarían afectados por alguna enfermedad tropical 600.000 afectados” aunque la OMS habla de un millón de personas. Dentro de esas enfermedades destacan la Leishmaniasis, enfermedad de Chagas, úlcera de Buruli, dengue, Chikungunya, filariasis linfática, el micetoma, oncocercosis, lepra o, incluso se suma el envenenamiento por mordeduras de serpientes. Las enfermedades tropicales más comunes en el mundo son la malaria o el Zyka.

La OMS ha hecho un llamamiento a trabajar e intensificar los esfuerzos para que se trabaje y se gestionen capacidades de diagnóstico y de tratamiento en las poblaciones vulnerables, y además crear estrategias de vigilancia, de administración nativa de medicamentos, de diagnóstico, de vacunación, control de vectores, etcétera. El objetivo que se ha puesto la OMS “es bastante ambicioso, quieren que esas enfermedades y todas las condiciones que están relacionadas con las mismas pues se acaben para el año 2030”.

El Instituto de Enfermedades Tropicales está formado por más de 50 investigadores distribuidos en 8 unidades de investigación (Parasitología, Ecología y Biogeografía Insular, Genética Molecular, Virología y Bacteriología, Nuevas Terapias y Desarrollo de Medicamentos, Bioestadística y Bioinformática, Bioanalítica y Medio Ambiente) que trabajan en campos fundamentales para el desarrollo de la salud pública, la universalidad de la educación, la protección y defensa del medio ambiente y el avance económico y social.

“Estamos de luto porque la pérdida de Patarroyo es muy grande”

Tristemente hace poco que ha fallecido Manuel Elkin Patarroyo, un luchador incansable por controlar y erradicar la malaria y otras enfermedades tropicales. Lorenzo destacó que “defendió mucho la investigación, la ciencia en general y la biomedicina para dar soluciones a la salud de la población. Fue uno de los valedores del Instituto de Enfermedades Tropicales y las investigaciones que se desarrollaban desde Canarias. Hizo mucho por nosotros y estamos todavía de luto porque ha sido una pérdida bastante grande”. Recordó que “era un placer tenerlo como maestro, escucharlo e intercambiar puntos de vista”.

Más de 30 investigadores de África y América Latina cada año

El Instituto tinerfeño siempre hemos creído en el fortalecimiento de las capacidades y para ello hay que formarse. “Por eso acogemos a lo largo del año a mucha gente de diversos países de América Latina y de África que se forman con nosotros”. Uno de los mensajes de la OMS es “capacitar a las personas”, formarlas para que en su país puedan solucionar y dar respuesta a este tipo de problemas. “Recibimos cada año más de 30 investigadores, no solamente con el Campus África o América, sino a través de convenios nos llegan alumnos de intercambio para formarse con nosotros. Intentar dar respuesta a sus problemas, montar una técnica de diagnóstico y luego la trasladan a su país”.