“El dibujo es una forma de comunicación y también un juego. En él todo es posible y no hay nada que esté mal: cualquier error es parte del acierto”. Así explica SBimbo (Sergio López, Sevilla, 1976) la naturaleza de su vocación artística y también de Vivencia Vacacional: Memoria, Juego y Hogar, la muestra cambiante que alberga hasta el 2 de marzo la Sala de Exposiciones de El Sauzal.
Obras en grafito, ceras al óleo y acrílico, pequeñas esculturas y carpetas de dibujos que abordan el proceso creativo configuran esta muestra que, entre otros asuntos, aborda la paternidad y la conciliación familiar y laboral -y en su caso, también artística-. Un proyecto expositivo que, a partir de la experiencia de la crianza de sus hijos, Ciro y Olivia, SBimbo comparte con la infancia, especialmente, con todos los niños y niñas que visitan la exposición.

“Vivencia Vacacional es como el salón de casa”, detalla SBimbo en una charla con este periódico. “La llegada de mis hijos al mundo ha supuesto un papel activo en la crianza, lo que a su vez acarreó contar con mucho menos tiempo para mi vocación”. “Entonces empiezo a jugar con mi hijo Ciro desde el momento en el que tiene cierta psicomotricidad en las manos. Me comunico con él por medio del dibujo antes de que posea la capacidad de verbalizar, a través de una serie de juegos que diseño. Todo esto me hace acompañarlo a la vez que, junto a la cultura del arte urbano que comencé a abordar en 1990 en Sevilla, voy encontrando la gráfica que tengo hoy”.
MEMORIA E IMAGINACIÓN
SBimbo ha dedicado su práctica artística a la creación de murales, cuentos ilustrados, moda y tendencias… “Desde el postgrafiti -puede leerse en un texto introductorio de la exposición-, su trabajo trasciende la intervención callejera y encuentra en el espacio íntimo una nueva plataforma de experimentación. Así como los niños crean mundos a través de sus trazos, en Vivencia Vacacional busca reencontrarse con esa libertad, explorando el equilibrio entre lo cotidiano, la imaginación y la memoria”.

COMUNICACIÓN
Esa gráfica de la que habla el artista da importancia a cierto tipo de gestos presentes en los dibujos infantiles. “A lo mejor no es indispensable dibujar un brazo, una mano no tiene por qué poseer cinco dedos o no es preciso dibujar los pies. Nada de eso, y es algo que aprendí de mi hijo mayor, es necesario para comunicar una idea”.
Todo ese conocimiento que le transmite su hijo lo lleva a su terreno SBimbo. “Con el poco tiempo que tenía entonces, buscaba este lenguaje para poder seguir explicando lo que me sucedía. Al fin y al cabo, un artista cuenta sus propias vivencias en las obras y yo lo hago de esta manera”, apostilla.

Cuando Ciro cumple cinco años, los espacios temporales se vuelven más amplios y SBimbo afronta sus creaciones de otra manera. Más tarde llega la noticia de que la familia va a contar con un nuevo miembro, una niña que se llamará Olivia, y con este segundo hijo emprende la tarea de crear un libro, Es igual. “Es mi manera de explicarle a mi hija que, con nuestras diferencias, todos somos iguales. Ese volumen, cuyas obras están hechas al óleo, es como una antesala a esta exposición, a parte de los dibujos que contiene”, explica.
Con la llegada de Olivia el proceso se repite: “Ella está en un momento en el que lo más importante de sus dibujos es el trazo, pero también observo cómo colorea. Empiezo a absorber y a aprender su impronta”.
Uno de los aspectos a los que da más importancia Sergio López es que cada niño pueda dibujar lo que él dibuja y viceversa. “Me interesa mucho que vea un dibujo en esta exposición -argumenta- y que sea tan sencillo como para que diga: ‘Eso lo hago yo’, porque significa que el dibujo en cierta manera gusta y también que en cierta manera lo reconoce como propio, porque puede hacerlo”, apostilla.

La exposición cambia continuamente. Hay tres piezas que evolucionan cada día. En una visita de su hija a la muestra, se pusieron a dibujar sobre el lienzo. “Además, cada mañana, cuando preparamos los bocadillos para el cole -agrega-, hago dos dibujos, uno para cada uno, y también los fotografío y los traigo a la exposición”.
Vivencia Vacacional alude, de igual modo, a lo transitorio, a que nada es permanente, a la fragilidad del tiempo. “Gran parte de las obras son escenas familiares, que son muy efímeras: ahora son presente y mañana no, porque el imaginario de los niños se va modificando y también porque ellos van creciendo. En definitiva, es una especie de costumbrismo abstracto”, concluye.





