la laguna

Domingo de Castro García: “Yo no tuve infancia”

Este popular vecino de Valle de Guerra, de 79 años, nació en realidad en Guamasa y dedicó toda su vida a trabajar en la agricultura. “Fueron unos tiempo muy duros”, rememora

Todos los pueblos tienen una historia, un pasado, un presente, un futuro y encierran muchas historias humanas. Los pueblos no se desarrollan solamente con la voluntad de las clases políticas. También, nacen y crecen con el esfuerzo de las asociaciones de vecinos, con el esfuerzo de sus habitantes voluntariosos.

En esta oportunidad el protagonista de nuestra historia es Domingo de Castro García, un popular vecino de Valle de Guerra, de 79 años. Era el mayor de 10 hermanos, de los cuales quedan ocho vivos. Nació en Guamasa. Recuerda que su madre se casó cuando él tenia 7 años de edad y cuenta que vivió una infancia plagada por la explotación infantil, un duro trabajo que con el transcurso del tiempo fue devorando los mejores años de su vida.

“Yo me crié con mis abuelos”, narra este hombre de 79 años que reside en Valle de Guerra. Su infancia fue bastante dura. Se dedico a la agricultura en Santa Rosa de Lima, en Guamasa. La huella por el paso del tiempo se deja notar, especialmente cuando has tenido una infancia muy dura como es el caso de Domingo de Castro. “Toda mi vida la dedique al mundo de la labranza; un trabajo muy duro. Cuidé ganado. También trabajé en la platanera. Asimismo, quiero recordar que trabajé durante 34 años en la compañía Catesa, dedicada a la producción agrícola, siendo los principales cultivos el plátano, plantas ornamentales, vid y frutales. Allí trabajé de todo, y hasta cargué piñas de plátanos de 80 kilos”. Emocionado por los recuerdos de antaño que se le amontonan en la memoria, confiesa que “los tiempos del algodón, plátanos, cochinilla, trigo, millo, tomates, papas, cebada y pencas fueron tiempos muy duros”.

Ahora, ya jubilado, lleva más tiempo viviendo en Valle de Guerra que en Guamasa. “Llegué al pueblo vallero cuando tenía 29 años de edad, y ya me quedé aquí” para siempre.

Su memoria rezuma tristeza: “Yo no tuve infancia, las carencias de mi familia y la corta edad que yo tuve fue dedicada siempre mundo de la agricultura”. Entre esos recuerdos Domingo de Castro comenta “bajaba y subía caminando por el antiguo Boquerón, un camino de tierra en esa época. Lo hacía desde Garimba, con el objetivo de ver a la familia”.

Así concluye la historia de Domingo de Castro García, el cual en la actualidad vive en Valle de Guerra rodeado de amigos que le aprecian y valoran.