La Orotava se convirtió ayer en un gran templo y museo del arte sacro al aire libre con la celebración del Vía Crucis Magno que tuvo lugar con motivo del Año Jubilar, declarado por el papa Francisco para conmemorar los 2.025 años del nacimiento de Jesucristo, y en el que participaron las hermandades y cofradías del municipio.
El Vía Crucis se realizó en el interior de la iglesia de San Agustín y pudo ser seguido también desde el exterior a través de una pantalla. Una vez finalizado, todas las cofradías y hermandades realizaron un traslado conjunto con los pasos procesionales que participaron desde el templo hasta la parroquia de Nuestra Señora de La Concepción.
En concreto, en este Vía Crucis participaron ocho imágenes, las del Cristo del Huerto, el Cristo atado a la Columna, el Cristo de la Misericordia, el Cristo del Calvario, la imagen de Jesús Nazareno, el Señor Muerto, el Cristo de la Humildad y Paciencia y el Cristo del Perdón. Una muestra excepcional del enorme patrimonio artístico de carácter religioso que atesora La Orotava, que convierte a su Semana Santa en un museo al aire libre con piezas muy relevantes para la historia del arte en Canarias.
Al mismo tiempo, aprovechando las particulares condiciones que ofrece el rico patrimonio cultural que atesoran los templos de La Orotava, los organizadores entienden este evento como reclamo perfecto para establecer, una vez más, “el necesario diálogo fe-cultura, siendo un punto de llamada para muchos que ansían buscar respuestas a sus preguntas a través del arte sacro”.





