sociedad

“Las mujeres no se enfrentarán solas a las discriminaciones y la injusticia”

Elisabet Lemos recuerda que "nos tratan como si no tuviéramos voz ni derecho a decidir sobre nuestras vidas, nos etiquetan y nos infantilizan"
Elisabet Lemos, vicepresidenta de AFES Salud Mental. DA

La creación de la Red Regional de Mujeres desde Salud Mental Canarias marca un hito en la lucha por la igualdad, la visibilidad y el empoderamiento de este colectivo. Está formado por unas 15 mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 65 años de todas las islas, con contextos diversos, que pueden expresarse sin miedo en un espacio de apoyo compartiendo sus experiencias y conocimientos.

Una de las integrantes de la Red regional, Elisabet Lemos, destaca que “es una iniciativa que abre el camino para que las futuras generaciones de mujeres con problemas de salud mental no tengan que enfrentarse solas a la discriminación y la injusticia. Hay un largo camino por recorrer en la lucha para cambiar la situación”. Recordó que ser mujer con un problema de salud mental “casi es ser invisible”. “Nos tratan como si no tuviéramos voz ni derecho a decidir sobre nuestras vidas, nos quitan nuestra autonomía, nos etiquetan y nos infantilizan”.

La portavoz recalcó que es necesario “dar voz a todas las mujeres con problemas de salud mental que actualmente están estigmatizadas y no pueden, no se atreven o no tienen capacidad de hacerlo”. Es un espacio protegido donde “nos sentimos libres para hablar y luchar por nuestros derechos y contra la discriminación y el estigma que sufrimos” y animó a cualquier mujer con un problema salud mental “a formar parte” acercándose a alguna asociación insular o a la Federación Salud Mental Canarias.

La vicepresidenta de la Asociación AFES Salud Mental de Tenerife, representante del CERMI Canarias e integrante de la Red Estatal de Mujeres de la Confederación Salud Mental España recalca, desde su experiencia dando voz al colectivo, que tener un problema de salud mental “no es una condena de por vida, somos seres humanos, y las mujeres tenemos nuestros derechos”. Abogó por “fomentar el liderazgo, el empoderamiento y defender los derechos de las mujeres, para ser protagonistas de nuestras vidas”. “Lucharemos por nuestros derechos, no queremos que nos callen ni nos invisibilicen”.

Reconoce haber sufrido discriminaciones, por el hecho de ser mujer y por tener un trastorno de salud mental que ha desembocado en recibir la discapacidad, a lo que se suma residir en un municipio y un entorno rural. “En las Islas menores y los entornos rurales hay una evidente falta de apoyo para las mujeres con problemas de salud mental que se ven triplemente discriminadas”, por la dificultad para acceder a los escasos recursos disponibles.

En muchos de esos entornos todavía está muy presente la cultura del patriarcado, que limita la igualdad de oportunidades, y donde el papel de las mujeres “se encamina a casarse, tener hijos y a dedicarse a las tareas del hogar y los cuidados”.

Si además de todas esas responsabilidades tienen un trastorno de salud mental “el estigma vigente ante los problemas de salud mental y las dificultades de acceso a los recursos” hacen que sea muy complicado pedir ayuda. “Reivindicamos más inversión pública y crear recursos para atender a las personas con problemas de salud mental, rompiendo las barreras de las mujeres que viven en las Islas no capitalinas y los entornos rurales, fomentando la igualdad de derechos, la lucha contra las discriminaciones y las violencias de género que sufren”. “Hay que luchar por sus derechos y erradicar esas desigualdades”, concluyó.