Juan Carlos Santamarta Cerezal (León, 1975) es ingeniero de Montes e ingeniero técnico de Minas por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), donde igualmente cursó un doctorado en Ingeniería Hidráulica y Energética en la Escuela de Ingenieros de Caminos y otro en la Escuela de Ingenieros de Minas de León en Geología Aplicada y Ambiental. Es profesor titular de Ingeniería Agroforestal de la Universidad de La Laguna (ULL), donde ha obtenido la acreditación nacional a catedrático. Es autor de 33 libros técnicos, 95 capítulos y 128 artículos científicos relacionados con el agua, la geología y el medio ambiente en islas, todos ellos disponibles de forma gratuita en Internet. Ha formado a una veintena de investigadores nacionales e internacionales. Ha dirigido 36 proyectos de investigación y participado en más de 50. A nivel docente, ha sido profesor de varias universidades nacionales e internacionales. También ha sido decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes de Canarias durante 12 años. Ha trabajado en diferentes demarcaciones hidrográficas españolas, entre ellas la de Canarias, la del Duero, Ebro e Islas Baleares. Ha sido galardonado con numerosos premios y reconocimientos a su labor científica y docente, entre ellos el Premio de Investigación Agustín de Bethencourt en Ingeniería Civil; primer premio en Innovación Docente; nominado al mejor proyecto de Ingeniería Civil europeo en la 2024 ICE International Award y otros.
-Antes, cuando no tomaba notas, me hablabas de tus ocho apellidos leoneses. ¿Y por qué Canarias?
“Efectivamente, mis raíces son leonesas, pero llevo tantos años viviendo en Canarias que ya siento estas islas como mi verdadero hogar. Aquí encontré formación, familia y una comunidad que me acogió con los brazos abiertos”.
-Y ya no te vas.
“No, esta es mi tierra. Mi forma de agradecer todo lo que Canarias me ha dado es contribuir al desarrollo de las islas con mi actividad académica e investigadora, especialmente en la gestión de un recurso tan valioso como es el agua. Recuerdo que al recibir en Madrid la Medalla de Honor en Ingeniería al Mérito Académico –el mayor reconocimiento al que puede aspirar un ingeniero—dediqué el premio a mi gente de estas islas, que me acogió desde el primer día que llegué”.
(Hay una anécdota sobre esto. Cuando aterrizó aquí por primera vez, el profesor Santamarta alquiló una casa junto al Hospital Febles Campos, el entonces el llamado Manicomio. Y para tomar algo acudía a un bar “donde entraba gente muy extraña. Yo acababa de llegar. Y sentí un escalofrío cuando observé algunos comportamientos de los clientes. Personas que gritaban o hacían cosas muy extrañas. Y me dije, joder, qué rara es la gente de aquí. Hasta que me di cuenta de que se trataba de enfermos de día del psiquiátrico, que acudían regularmente al bar a comer o a beber alguna cosa, antes o después de las consultas. Entonces respiré tranquilo”).
-¿Es cierto que has captado para la ULL unos 45 millones de euros, en sólo cinco años, en proyectos europeos?
“Sí, son tres proyectos europeos –ARSINOE, NATALIE y GENESIS—, centrados en la investigación de las aguas subterráneas y en sistemas basados en la naturaleza para Canarias. Entre todos suman 45 millones de euros, distribuidos entre diversos socios nacionales e internacionales. Y de esa cantidad la ULL recibe una parte sustancial”.
-Supongo que esos fondos revertirán en investigación, ¿no?
“Gracias a estos fondos podemos formar y contratar investigadores canarios que trabajan en proyectos de hidrología y resiliencia al cambio climático. Por ejemplo, hemos desarrollado modelos hidrogeológicos para La Palma y El Hierro estudiando nuevos contaminantes en las aguas subterráneas; hemos estudiado el efecto de la erupción en los acuíferos volcánicos y creado una plataforma de proyecciones climáticas única en su tipo, vital para planificar el agua y la agricultura, de cara a futuros escenarios climáticos”.
-¿Estamos consumiendo aguas fósiles en las islas, Juan Carlos?
“No lo son, en sentido estricto, porque siguen recibiendo algo de recarga con la lluvia”.
-Pero…
“Pues que en ciertos pozos y galerías encontramos agua de siglos e incluso miles de años de antigüedad, lo que indica que se regeneran muy lentamente. El gran riesgo es la sobreexplotación: si extraemos más agua de la que se infiltra, los acuíferos se agotan”.
-¿Cuál es la situación de los acuíferos en las islas tinerfeñas?
“En Tenerife, los datos del Consejo Insular de Aguas muestran descensos progresivos del nivel freático. En La Palma y El Hierro, la situación es más estable, pero aún así se ve intrusión marina en las captaciones costeras y presencia de nitratos por la actividad agrícola. También debemos prestar atención a las pérdidas de caudal en las conducciones que en algunas zonas alcanzan el 40%, algo que llevo advirtiendo desde 2015”.
-Estuviste en la ONU, como experto en aguas subterráneas.
“En julio pasado tuve la oportunidad de participar en la aprobación de la estrategia mundial de abastecimiento y saneamiento del agua en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York. Yo era el único español presente. Y hablar en ese foro de lo especial que son las Islas Canarias con respecto al agua fue todo un orgullo. Y también dar voz a las personas que hicieron posible el milagro del agua en el pasado siglo. Esto nos sirve para tomar conciencia de lo que significa este recurso. Sigo estando integrado en ese grupo de la ONU, en el que se decide parte del futuro y de la gestión del recurso hídrico”.
-El año pasado fuiste elegido cuarto mejor profesor del país entre todas las disciplinas y el único en la rama de ingeniería. Este año, de nuevo, has vuelto a ser seleccionado entre los diez mejores profesores universitarios de España. ¿Cuál es tu secreto?
“No existe una fórmula única. Me actualizo cada curso, investigo y procuro trasmitir esa experiencia a mis alumnos de ingeniería. Nuestra Sección de Ingeniería Agraria es como una gran familia, con grupos reducidos, donde la formación puede personalizarse. Trato de que las clases sean dinámicas y cercanas a la realidad profesional, porque tenemos que competir con la inmediatez de las redes sociales. Ahora, con la irrupción de la IA, tendremos que adaptar la metodología de enseñanzas y de evaluación; es un gran reto”.
-Y volviendo a los premios…
“Son importantes, por supuesto, pero, como región, la noticia debería ser que somos dos los profesores universitarios canarios que estamos seleccionados, Paula Hernández Dionis y yo. La ULL es la única universidad que puede enorgullecerse de esto a nivel nacional. Además, en otras categorías figuran otros canarios. Y para un profesor no hay mayor satisfacción que ver que a tus alumnos les va bien y que son referentes en su sector”.
-Decías que te enamoraste, nada más llegar, de Canarias. ¿Hay algún motivo?
“Fue un 7 de mayo de hace más de dos décadas. Supe en el acto que me quedaría para siempre. Me fascina la relación de las islas con el agua, un recurso valioso que aquí se protege y se innova para garantizarnos el futuro”.
-¿Y también de nuestra gente?
“Me fascinó la capacidad de adaptación de la gente al territorio, la resistencia ante desafíos ambientales y ese equilibrio entre tradición (agricultura, captación de aguas subterráneas) y vanguardia (desalación, reutilización). Aquí cada avance científico tiene un impacto directo en la vida de las personas y eso me motiva a seguir investigando”.
-Y a jugar al baloncesto, profesor.
“Pues, sí. Siempre he sido un apasionado de este deporte y mis hijos forman parte de la cantera del CB Canarias, equipo del que soy incondicional. Es también un poco el espíritu del isleño: trabajar en equipo, superarse y valorar los logros compartidos. Mi padre me decía siempre: “El buey no es de donde nace sino de donde pace”. Y yo he encontrado aquí mi hogar y donde sigo creciendo personal y profesionalmente”.
(Uno va sacando la impresión, cuando habla con el profesor Santamarta, de la estrecha relación que existe entre la investigación universitaria, la divulgación científica y el desarrollo sostenible, especialmente en territorios insulares. Su visión reúne la sólida formación académica, el liderazgo en proyectos internacionales y un profundo agradecimiento a Canarias, donde su labor como docente e investigador ha tenido un impacto directo en la planificación hídrica y la formación de futuros especialistas. Con esta labor, Santamarta reafirma su convicción de que la ciencia debe “devolver” a la sociedad todo lo que ésta le ofrece, promoviendo un futuro más resistente y sostenible para Canarias y, por extensión, para otros territorios con similares desafíos).
-¿Es cierto el mito de la resistencia del pino canario?
“Te contesto como ingeniero de Montes. El pino canario es una de las especies más resistentes al fuego del mundo, pero tampoco es indestructible. Su legendaria capacidad de regeneración no lo hace inmune a incendios extremos o sequías prolongadas. Tiene tres acículas en vez de dos, como la mayoría de los pinos, lo que le permite captar más agua de la lluvia horizontal. Es un símbolo de adaptación, pero también necesita una gestión forestal responsable para garantizar su conservación”.
-¿Es cierto que lo están plantando los israelitas?
“En Israel y Palestina, esta especie ha sido plantada en proyectos de reforestación porque se adapta bastante bien a las condiciones del terreno, aunque no es la más común, en comparación con otras especies, como el pino de Alepo o pinus alepensis”.
-¿Se publicita adecuadamente la investigación que se hace en la ULL?
“No siempre. En mi caso insisto en publicar todo en abierto, porque creo firmemente que la ciencia debe estar al servicio de la sociedad. No podemos dejar que el miedo a publicar condicione la difusión del conocimiento”.
-¿Y?
“Pues que vivimos en una época en la que el populismo científico y la seudociencia han ganado espacio en redes sociales y medios de comunicación, generando debates artificiales y desinformación que distorsionan la realidad. Se crean polémicas donde no las hay y muchas veces los ataques se vuelven personales, afectando incluso a nuestras familias. Es fundamental que los científicos no cedamos a estos intentos de desacreditación y que sigamos apostando por la divulgación rigurosa. Porque la mejor forma de luchar contra la ciencia ficción es con ciencia”.
-¿Formamos aquí suficientes especialistas en aguas?
“Existen numerosas titulaciones que incluyen el tema en sus planes de estudio. Y la especialización se puede obtener mediante postgrados, que puede ser un máster o un doctorado. También la experiencia profesional en empresas del sector, que son punteras a nivel nacional e internacional. He organizado más de cien cursos en las islas y en otras sedes, como la Universidad de Barcelona y también en Azores. En islas volcánicas como las nuestras se requiere una especialización extra: el conocimiento en hidrogeología y la prospección del recurso es muy específico y se aprende tanto en proyectos de investigación como en campo. También recibimos a científicos extranjeros que enriquecen el grupo”.
(El profesor Santamarta ha investigado en Islas Feroe, con las que por cierto hay un vuelo directo desde Tenerife-Sur. Está trabajando en proyectos sostenibles con investigadores de esa zona. “Porque el turismo siempre abre puertas a la ciencia”, me ha dicho. Nuestros estudios sobre acuíferos y cambio climático les pueden aportar a ellos unas experiencias valiosas”, asegura mi interlocutor. Qué pena, se me acaba el tiempo y el espacio, que son dos constantes en mis entrevistas).





