La cría de gallinas es una práctica común en las zonas rurales de España, donde muchas personas optan por mantener aves de corral para obtener carne y huevos de manera autosuficiente. Sin embargo, esta actividad está sujeta a una normativa específica que busca garantizar la salubridad y el bienestar animal.
Desde la entrada en vigor del Real Decreto 637/2021, los particulares que críen gallinas para consumo propio deben registrarlas oficialmente. Esta medida, implementada en 2024, tiene como objetivo mejorar la trazabilidad de los productos avícolas y asegurar el cumplimiento de estándares sanitarios en la producción de carne y huevos.
Normas para la crianza de aves de corral
La legislación establece una serie de requisitos para la protección de las gallinas ponedoras y los pollos destinados a la producción cárnica. Entre las principales obligaciones destacan:
- Prohibición de intervenciones quirúrgicas no terapéuticas, salvo aquellas realizadas bajo la supervisión de un veterinario o personal cualificado.
- Condiciones adecuadas para el bienestar animal, garantizando que las aves criadas en el suelo dispongan de una cama limpia y en buen estado que evite lesiones y favorezca su descanso.
- Suministro de agua suficiente y de calidad, asegurando el acceso constante a este recurso esencial.
Marco sancionador y protección animal
Aunque el Real Decreto 637/2021 no impone sanciones directas, su artículo 21 hace referencia a la aplicación de medidas disciplinarias derivadas de normativas previas, como la Ley 8/2003 de sanidad animal y la Ley 32/2007 sobre el cuidado de los animales. Estas regulaciones establecen el régimen sancionador para quienes no cumplan con las disposiciones de bienestar y salubridad en la cría de aves.
La regulación refuerza el control sobre la producción avícola a pequeña escala, alineándola con los estándares sanitarios exigidos en la industria para garantizar la seguridad de los alimentos y el respeto a las condiciones de los animales.





