cd tenerife

El CD Tenerife gana 1-3 en El Molinón y se aferra a las opciones del milagro

Los blanquiazules dan otra lección de fe, honestidad y respeto al fútbol para sumar su primer triunfo como visitante de toda la temporada y seguir creyendo en la salvación
Sporting Gijón - CD Tenerife. La Liga

El CD Tenerife dio otra lección de fe, honestidad y respeto al fútbol para sumar su primer triunfo como visitante de toda la temporada y seguir creyendo en una salvación que está todavía lejos. El cuadro de Álvaro Cervera alcanzó su tercer triunfo seguido con absoluto merecimiento y sigue aferrado a la categoría a falta de ocho finales para el fin del curso.

El Tenerife igualaba a cero en el descanso de su vital partido ante el Sporting de Gijón en El Molinón, un pleito donde los de Álvaro Cervera no pueden fallar.

Se asomaba el CD Tenerife a un escenario histórico para la entidad blanquiazul, un estadio de El Molinón donde los tinerfeñistas lograron su segunda clasificación europea en aquel año mágico con Jupp Heynckes en el banquillo y lo hacía amenazando a un Sporting que llevaba casi dos meses sin ganar y sumaba dos derrotas consecutivas.

La idea de Álvaro Cervera era la de jugar con los nervios de un equipo necesitado de puntos para salir de los puestos de compromiso, pero es que a los tinerfeños hace tiempo que le retiraron la red que los protegía de la caída a la Primera RFEF, con lo que los blanquiazules no podían permitirse ningún fallo. Y más conociendo el triunfo del Eldense en Cartagena.

Sin Landázuri para el centro de la zaga Cervera optó por incrustar a Mellot en ese eje y darle los laterales a los tinerfeños César Álvarez y David Rodríguez con otro tinerfeño, Maikel Mesa, como referencia ofensiva.

Los blanquiazules aguantaron los minutos iniciales sin grandes alardes en ataque, sufriendo numerosas pérdidas que el Sporting no supo aprovechar jugando de cara y con Luismi Cruz jugando a 60 metros de la portería contraria. Era difícil generar algo de peligro más allá de alguna jugada a balón parado pero el cuadro asturiano tampoco era el Brasil de 1970.

Cuando se apagó el fuego inicial de los rojiblancos le tocó mandar al Tenerife que no rehuyó el balón y construyó alguna jugada interesante como la que acabó con un paradón de Yáñez a volea de Waldo sobre el minuto 25. Ya el Tenerife había generado más peligro que su rival y volvería a tener una buena opción en un cabezazo de Sergio González, con amarilla desde el minuto 13, que se fue fuera por poco tras el desvío de un defensor local.

El Tenerife, bien asentado, tuvo minutos de buen juego, de criterio, incluso de tranquilidad, con el Sporting cayendo en su propia desesperación y con el público local empezando a cabrearse.

Los blanquiazules habían sido mejores en la primera mitad, habían tenido más balón y mejores ocasiones, tocaba plasmarlo en el marcador y lo tuvo cerca con un cabezazo fuera de Yusi Diarra nada más comenzar la segunda parte.

Sin embargo, en el minuto 48 llegó un golpe duro con una pena máxima por manos de Bodiger que nadie pudo protestar y que transformó Otero con un mal remate que pasó por debajo del cuerpo de Badía. Era mucho castigo para los méritos de unos y otros. El Sporting, sin hacer nada, estaba en ventaja y el Tenerife tuvo minutos en los que le pesó ir por debajo.

Cervera movió su banquillo a los 60 minutos dando entrada a Cantero, Enric Gallego y Aarón Martín justo cuando el partido se había quedado plano. Pero los blanquiazules creyeron y tuvieron recompensa en el minuto 68 con un cabezazo a la red de Sergio González tras un lanzamiento desde la esquina.

Por fin había justicia futbolera para el Tenerife que lograría darle la vuelta a la contienda tres minutos más tarde. Fue en un balón donde quedó plasmado el desconcierto y la inseguridad de los locales y que Cantero cedió para Waldo al borde del área. El 17 blanquiazul conectó un remate duro que Yáñez no le pudo detener esta vez y convirtió el 1-2.

En el concurso de méritos el Tenerife estaba muy por delante de su rival y, por fin, iba ganando fuera de su campo. Cervera dio entrada a Marlos Moreno y Fabio por Waldo Rubio y Luismi Cruz con la idea de controlar más el balón y bajarle el ritmo al encuentro en contraposición a las necesidades de un Sporting al que se le había echado encima hasta su propia afición.

A los 83 minutos, tras otro saque de esquina provocado por los blanquiazules el balón le llegó a Sergio González que lo filtró para Enric Gallego. El atacante, en un acto de fé y coraje, se lanzó para tocar lo justo el cuero y cruzarlo ante la salida del meta local convirtiendo el 1-3.

Era lo que le faltaba a la parroquia local para empezar a desfilar por los vomitorios de El Molinón. A partir de ahí el Tenerife se concentró en tratar de que no ocurriera nada más en el partido, administrar su ventaja y convertirla en tres puntos de oro en su desesperada lucha contra las pocas jornadas que quedan. Así fue, ganó el Tenerife y el sueño sigue vivo.