sociedad

Cáritas atiende a 30 personas que ‘viven’ en el aeropuerto Tenerife Sur

Las terminales y la zona de aparcamientos se han convertido en el ‘hogar’ de hombres y mujeres sin recursos, que en algunos casos llevan años durmiendo entre pasajeros y maletas
Cáritas atiende a 30 personas que ‘viven’ en el aeropuerto Tenerife Sur
Un hombre duerme, en la madrugada de ayer, junto a sus pertenencias, en un banco por fuera del edificio terminal del aeropuerto Tenerife Sur. DA

Cáritas Diocesana de Tenerife atiende, actualmente a 30 personas sin hogar que sobreviven en las terminales, los parkings y alrededores del aeropuerto Tenerife Sur Reina Sofía, instalaciones que les dan refugio, durante el día y la noche, aseo y comida. “Hay algunos casos muy cronificados, que han hecho del aeropuerto su medio de vida”, ya que recurren “a trasladar maletas o la mendicidad para obtener ingresos”.

Durante el año 2024, la Unidad Móvil de Atención en Calle (UMAC) prestó ayuda a 45 personas en el entorno del aeropuerto del Sur, donde se les proporcionó cobertura de necesidades básicas y acompañamiento social o psicológico.

Tersi Castro, coordinadora del departamento de Vivienda e Inclusión Social de Cáritas Diocesana de Tenerife, señala que “mantenemos un seguimiento constante y visitamos a las personas que se encuentran en el aeropuerto Tenerife Sur, dentro de nuestro compromiso de atención a los últimos y no atendidos. Así contactamos con la gente que está en calle y que no se acerca por sus propios medios ni a las Cáritas parroquiales ni a ningún otro lugar a pedir ayuda”.

En los últimos cinco años Cáritas acude asiduamente a atender a las personas sin hogar que pernoctan en el aeropuerto tinerfeño. “Actualmente, tenemos entre 20 y 25 casos activos, y hay otros cinco o diez más que han rechazado nuestra ayuda”, comentó.

Antiguamente el aeródromo se mantenía abierto las 24 horas, pero a raíz de algunos altercados por la noche, la dirección ha decido que entre las 23.00 y 4.00 horas permanezca cerrado, obligando a las personas que pernoctan en la instalación a abandonarla y “pasar esas horas como buenamente puedan, resguardándose a la intemperie”. También se les ha acondicionado, de alguna manera, una zona para que en el tiempo que están dentro “puedan estar o tener sus pertenencias en ese lugar y no por todo el aeropuerto. También tienen la complicidad de algunos trabajadores del recinto aeroportuario que les dan comida en ocasiones o les permiten entrar a los baños para asearse sin impedimentos”.

Evidentemente, no los pueden expulsar porque es un lugar público, “a no ser que demuestren que provocan una alteración del orden público o un problema de insalubridad”.

Tersi Castro, señala que “hay gente que lleva bastantes años en calle, están muy cronificadas, y hay personas con adicciones (la mayoría a la bebida), hay otras con problemas de salud mental y, en esos casos, desconocemos si tienen algún diagnóstico o si están recibiendo algún tipo de tratamiento”.

También hay personas que llegan al aeropuerto de manera puntual, “perdieron su billete, su vuelo de regreso, o su documentación en Tenerife y no pueden volver. En estos casos, desde Cáritas les ofrecemos información, orientación y acompañamiento hasta que puedan regresar. En el caso de las personas que se quedan sin documentación, por pérdida o robos, les apoyamos en los trámites de solicitud. Recientemente, pagamos la tasa de expedición de su pasaporte a un hombre”, reconoció.

Cáritas atiende a 30 personas que ‘viven’ en el aeropuerto Tenerife Sur
Una de las personas que habita en el aeropuerto sureño. DA

Ingresos y vida

Desde Cáritas, señalan que las personas que llevan más tiempo residiendo en el aeropuerto o su entorno “es complicado trabajar en buscarles otras alternativas, porque allí tienen unos ingresos y su forma de vida ejerciendo la mendicidad, llevando maletas a cambio de la voluntad” o realizando tareas informales.

“Nos acercamos a ellos y tras cubrir sus necesidades básicas (mantas, ropa, un bono para transporte o una tarjeta con 30 euros), hacemos un trabajo de acompañamiento, de escucha, generando una confianza y un vínculo para que se den cuenta que deben abandonar la calle y aprovechar la oportunidad que les ofrecemos para que puedan entrar en los recursos alojativos que tenemos, entre ellos el de Granadilla, donde tratamos de derivarlos aunque hay pocas plazas libres”.

Sin embargo, hay circunstancias que dificultan su inclusión. Si llevan mucho tiempo en la calle, les cuesta adaptarse a los horarios o las normas, y si tienen adicciones deben abandonarla.

Hombres, entre 36 y 55 años, y comunitarios, el perfil mayoritario

Según Cáritas Diocesana de Tenerife, el 70% de las personas que se encuentran residiendo en Tenerife Sur son hombres. “Hay pocas mujeres y pasan mucho más desapercibidas. Nos comentan que el aeropuerto les ofrece más seguridad, por estar cerca la Policía si sienten que están en peligro”. La edad de este colectivo oscila entre los 36 y los 55 años, ya que si hay algún caso de una familia con menores, “se activan rápidamente los recursos”.

Sobre las nacionalidades de estas personas atendidas, un 60% son extranjeras, “la mayoría son comunitarios que han perdido la documentación o su billete y que no puede volver a su país”, pero también hay nacionales que han sufrido diferentes vicisitudes, se han separado, perdieron su trabajo, entraron en depresión, tienen adicciones (alcohol), no encuentran donde alojarse por la carestía o los precios de los alquileres, o personas o familias que venían a Tenerife con un proyecto vital que se les ha truncado y se ven abocados a la calle.

Sobre el tiempo que llevan pernoctando en el aeropuerto, este es muy variado, pero la mayoría son casos que están cronificados, algunos pueden llevar casi 10 años en situación de sinhogarismo, y los viajeros sin recursos no tienen una red de apoyo en la Isla. “Por lo menos, en el aeropuerto tienen un techo, comida, baños donde asearse, les ofrece seguridad y algunos recursos”.

“Hay un gran número de personas en situación de sinhogarismo y los recursos son insuficientes”

Cáritas Diocesana de Tenerife intenta ayudar a las personas sin hogar para que puedan reincorporarse a la sociedad de una forma digna y respetuosa. Durante 2024 atendieron a 3.667 personas en situación de sin hogar en la provincia, además de los usuarios de alguno de los siete recursos alojativos para este colectivo que gestiona la entidad en Tenerife.

En su IV Estudio sobre Exclusión Residencial Extrema, la mayor parte de las personas en situación de sin hogar se localizan en los municipios de Santa Cruz de Tenerife (un 36,2% del total), Arona (12,7%) La Laguna (12%), Adeje (8%), Puerto de la Cruz (8%) y Granadilla de Abona, con un 5,2% del total.

En todo el municipio de Granadilla, el proyecto de Unidades Móviles de Atención en Calle (UMAC) atendió en 2024 a un total de 196 casos, de los cuales 184 todavía siguen activos, “porque es complicado salir una vez que has entrado en situación de sinhogar”, reconoció Tersi Castro.

Incluso en muchas ocasiones mueren en situación de calle. “Recientemente nos informaron de que una de las personas que atendíamos en el aeropuerto había fallecido. Cuando nos piden ayuda para salir de allí es porque ya se encuentran muy mal”, recalcó.

Los trabajadores y voluntarios de Cáritas, también se encuentran situaciones como “personas que aterrizan en la Isla y nos dicen ‘acabo de llegar con dos niños y la persona que venía a buscarnos o nos iba a alojar no ha aparecido’. Tuvimos que activar los recursos, con los Servicios Sociales de Granadilla, llevarlos a un camping donde fueron acogidos y luego pasaron a una plaza de recursos activos”. En otra ocasión, les comunicaron que había una familia con un menor en el aeropuerto de Los Rodeos, “lo pusimos en conocimiento de los Servicios Sociales de La Laguna y fueron derivados a una pensión, y luego entraron en los recursos”.

La atención de las personas vulnerables, en coordinación con los servicios sociales, es prioritaria siempre que sea posible, “aunque a veces nos encontramos que los recursos están saturados. Tenemos un gran número de personas en situación de sin hogar en Tenerife y los recursos que hay son totalmente insuficientes para atender a toda la realidad que hay de personas en exclusión residencial”, lamentó.

Cáritas les ofrece información, asesoría y acompañamiento, además de ofrecerles tarjetas de alimentos, bonos transportes, ropa, enseres, mantas, etc., para que puedan estar en las condiciones más dignas y cubriendo gastos de farmacia o asistencia médica.

Proyectos

El Departamento de Vivienda e Inclusión Social de Caritas en Tenerife tiene tres proyectos activos. El denominado Base 25, de prevención, en el que se apoya a familias o personas que están en riesgo de perder su vivienda. Además, cuenta con una red de recursos alojativos y para usuarios con adicciones. Y las Unidades Móviles de Atención en Calle (UMAC) que se acercan a las personas que están viviendo en calle, en infraviviendas, caravanas o coches.