sociedad

El corazón de los caseríos palpita con fuerza en las seis unitarias de Anaga

El Colectivo de Escuelas Rurales se ha reconvertido para ofrecer una enseñanza de calidad y valores, fomentando el arraigo, la identidad, el rescate de sus tradiciones y la sostenibilidad del territorio
Alumnos de uno de los seis Centros de Educación Infantil y Primaria que forman las Escuelas Rurales de Anaga. CER Anaga
Alumnos de uno de los seis Centros de Educación Infantil y Primaria que forman las Escuelas Rurales de Anaga. CER Anaga

La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias entregó esta semana las Distinciones Viera y Clavijo 2024, máximo reconocimiento institucional en Canarias a la labor docente en las enseñanzas no universitarias. Entre los distinguidos por sus méritos en innovación, buenas prácticas, educación en valores y proyectos interdisciplinares sobre contenidos canarios está el Colectivo de Escuelas Rurales (CER) de Anaga, un modelo educativo cuya labor es fundamental para garantizar el acceso a una enseñanza de calidad en las zonas alejadas de los dos grandes núcleos urbanos del área metropolitana de Tenerife, promoviendo una educación cercana al entorno natural y cultural del Parque Rural, más si cabe con la declaración de Reserva de la Biosfera en 2015.

A través de metodologías adaptadas a su contexto, este colectivo ha fomentado el arraigo a la identidad local y la transmisión de valores ligados a la sostenibilidad, la historia y las tradiciones, favoreciendo el desarrollo en un territorio orográficamente tan complejo.

El Colectivo de Escuelas Rurales de Anaga nació al agruparse las unitarias del Parque Rural, algunas ya cerradas como Almáciga, Afur, Taborno, Chamorga o Casas de la Cumbre, actualmente integrado por los centros de Educación Infantil y Primaria Sor Florentina y Agustín Cabrera (Roque Negro), Las Carboneras, José Pérez Rodríguez (Igueste de San Andrés), Julián Rojas de Vera (Taganana), Los Campitos y María Isabel Sarmiento (Valleseco).

Su modelo unitario permite una atención individualizada al alumnado y el desarrollo de proyectos que conectan el aprendizaje con la realidad del entorno, promoviendo una educación experiencial y significativa. Gracias a su compromiso con la enseñanza en el medio rural, el CER Anaga ha desempeñado un papel clave en la preservación del patrimonio cultural y social, asegurando que las nuevas generaciones crezcan con un profundo conocimiento y respeto por su territorio.

La coordinadora del Colectivo CER Anaga, María Mamely Díaz, resaltó tres ejes fundamentales de las escuelas unitarias. El primero es “el órgano unipersonal que tiene en el maestro o la maestra, porque también es director o directora del centro y realiza todas las funciones establecidas en un centro escolar”. Además, destacó el “potencial pedagógico que pueda llegar a tener la escuela unitaria, porque al final los niños están nueve años escolarizados normalmente con el mismo docente-tutor y eso nos permite detectar sus necesidades desde un primer momento y crear aulas inclusivas”. Y, en tercer lugar, destacó que es “un grupo heterogéneo en el que conviven dentro del aula el alumnado de Infantil y de Primaria, y donde los pequeños aprenden de los grandes y ellos de los pequeños”.

Cuestionada por la amenaza de cierre de algunos centros debido a la menor natalidad y la emigración, María Mamely reconoció que “es nuestra amenaza, pero hemos sabido reconvertirnos y seguimos ofreciendo una enseñanza de calidad en estos territorios que pertenecen al área metropolitana”.

Con 21 años de docente en Roque Negro, señaló que “en algunos cursos he dado clase a solo a tres alumnos, pero al final hay que poner en valor la sensibilidad y la apuesta de la Consejería y las instituciones por mantener abiertas estas escuelas porque hay que atender a los alumnos de las zonas más alejadas sin mirar el número”, porque “las escuelas no están próximas y hay muchas dificultades de acceso y de transporte”. “No sería adecuado exponer al alumnado a un riesgo en la carretera, y más ahora con el problema de movilidad que tenemos en Anaga”.

Además puso en valor la figura del profesor-director de los centros “que siempre han sido muy respetados y se han convertido en agentes sociales fundamentales en Anaga”. En el caso de Roque Negro, su centro abre por las tardes para ofrecer alfabetización a los mayores, talleres y otras actividades al no disponer de un local para la asociación de vecinos. Recordó cómo tras los cierres en Almáciga, Chamorga, Afur o Casas de la Cumbre “los caseríos perdieron vida. Las escuelas concentran muchas actividades”.

En Canarias, existen 121 unitarias, de las que 29 están en Tenerife

En Canarias, existen actualmente 121 escuelas unitarias a las que asisten más de 2.300 estudiantes. Tenerife cuenta con 29 escuelas unitarias y además del CER Anaga hay colectivos de Escuelas Rurales activos en Granadilla de Abona, Guía de Isora, Ycoden-Daute, El Tanque y Tacoronte-Acentejo. En La Palma hay 28 unitarias, y en La Gomera y El Hierro, cinco centros en cada isla. En la provincia oriental, hay 32 escuelas en Gran Canaria, 13 en Lanzarote y nueve en Fuerteventura.

Su labor ha sido fundamental para garantizar el acceso a la enseñanza en zonas alejadas de los núcleos urbanos, promoviendo una educación cercana al entorno natural y cultural. A través de metodologías adaptadas a su contexto, este colectivo ha fomentado el arraigo a la identidad local y la transmisión de valores ligados a la sostenibilidad, la historia y las tradiciones de la zona.

Desde su creación, estos colectivos han trabajado en la consolidación de un tejido educativo basado en la convivencia de alumnos de distintos cursos, su cooperación y la participación activa de las familias y la comunidad, aprovechando el entorno propio para el aprendizaje, las interrelaciones, su autonomía y desarrollo personal.

En resumen, las Escuelas Rurales han logrado brindar una igualdad de oportunidades a los habitantes de estos entornos, que empieza por una educación de calidad.