justicia y tribunales

Intenta matar a la dueña de un bar en Tenerife justificando que “no quería españoles, solo turistas”

La víctima relata que las diferencias surgieron porque cuando ella lo atendió el cliente se negó a pagar la consumición alegando que era muy cara

El hombre acusado de intentar matar a la dueña de un bar de Santiago del Teide ha afirmado este lunes, en un juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, que fue ella quien lo insultó y agredió con un cuchillo que había sacado de la cocina y que él se limitó a defenderse.

La Fiscalía y la Acusación Particular se reafirman en su petición de penas de 11 años de cárcel y pago de 65.000 euros más los gastos sanitarios mientras que la defensa solicita su absolución o que como mucho se tenga en cuenta que actuó bajo los efectos del alcohol y en defensa propia.

La abogada del acusado cuestionó que nunca se llegaron a ver las imágenes de las cámaras de seguridad ni se encontraron huellas digitales en el cuchillo que, por sus grandes dimensiones, era imposible que el hombre pudiera haberlo llevado encima.

El procesado relata que la noche del 27 de febrero de 2023 llegó al bar del que es cliente habitual y que cuando pidió la consumición la agredida ordenó a la camarera que le cobrara antes y que luego le dieron de malas maneras el cambio de 20 euros para jugar a una máquina tragaperras y comprar tabaco.

Cuando salió a la terraza a fumar la denunciante pasó a su lado y lo llamó “maricón”, a lo que él le respondió que si todas las mujeres fueran como ella lo sería, por lo que la denunciante sacó el cuchillo con el que le hizo una herida en el brazo mientras y que durante el forcejeo fue cuando él le causó la herida en el cuello.

Cree que la causa del enfrentamiento se debe a que esta mujer de nacionalidad francesa “no quiere que los españoles vayamos a su bar, sólo a turistas”, dice que al final perdió la conciencia y cuando se despertó vio que varias personas lo habían inmovilizado y tenía un ojo morado.

Indica que desde 2011 tras una operación en la pierna hace uso constante de muletas por lo que es imposible el relato de la denunciante de que la había perseguido para acuchillarla y que fue él quien primero acudió a la Guardia Civil para denunciar la agresión.

La supuesta víctima relata que las diferencias surgieron porque cuando ella lo atendió el cliente se negó a pagar la consumición alegando que era muy cara, después al pasar a su lado “me dijo algo” y cuando se fue del establecimiento la persiguió, agarró por el cuello y atacó por la espalda causándole la herida en el cuello.

“Al ver la sangre pensé que me iba a morir”, dijo la mujer quien comenzó a llamar a su marido que estaba en el bar y acudió junto con más personas a auxiliarla y detener al acusado, tras lo que la llevaron a urgencias.

Asegura que lo ocurrido ha afectado su vida en varios sentidos, al tener aún la cicatriz y psicológicamente en cuanto que aún tiene miedo y ansiedad.

El esposo ratificó esta versión aunque no vio que el acusado tuviera el cuchillo en la mano al inmovilizarlo, ni que en un primer momento saliera sangre de la herida por lo que al verla tapándose el cuello pensó que la había intentado estrangular.

Un cliente asegura que cuando el procesado llegó al bar le dijo: “Esta va a ser una noche negra porque le voy a cortar el cuello a esa mujer” pero no vio más porque pidió un bocadillo y se marchó.

Un camarero declaró que era un cliente habitual que nunca había dado problemas pero aquella noche sin estar ebrio lo vio alterado y en un momento dado dijo: “Ustedes se creen que no soy capaz de poner una bomba”, luego cuando estaba junto al lado de la jefa, el acusado hizo una seña de que le iba a cortar el cuello y al oír los gritos salió con el marido a atender a la víctima.

Un cliente contó que cuando fue a auxiliarla el acusado intentó acuchillarlo por lo que al hacer un movimiento para evitarlo el denunciado cayó al suelo, momento en el que consiguieron reducirlo entre varias personas.

El forense ratificó que la herida había sido causada con el fin acabar con la vida de la víctima por asfixia y que la profundidad fue la suficiente para llegar a la tráquea aunque no se hizo con la fuerza suficiente como para atravesarla. La psicóloga señaló que la reconoció casi un año después, no recibía tratamiento ni existía un informe médico o psicológico.