santa cruz

Los ‘okupas’ de El Toscal no abandonan la vivienda e incumplen la orden judicial

Los vecinos afirman sentirse “frustrados” y vuelven a protestar ante la casa de El Saludo, en espera de que se produzca el lanzamiento
Los ‘okupas’ de El Toscal no abandonan la vivienda e incumplen la orden judicial
Vivienda de la calle El Saludo, víctima de la ‘okupación’.DA

Los vecinos del santacrucero barrio de El Toscal volvieron a concentrarse ayer ante la vivienda número 24 de la calle El Saludo, vacía desde la riada de 2022 y que ha sido allanada ilegalmente a lo largo de estos años, para exigir a los actuales okupas que allí residen que abandonasen dicha propiedad tras cumplirse el plazo de un mes dado por el Juzgado de Instrucción nº1 de Santa Cruz para que salieran voluntariamente de la casa.

No obstante, los siete okupas, entre los que ahora hay tres menores inmigrantes, hicieron caso omiso a esta orden judicial y se negaron a abandonar por sus propios medios la propiedad, lo que ha vuelto a provocar la “indignación” y el “malestar” de los residentes que, afirmaron, sentirse “frustrados” por una situación contra la que llevan luchando meses con el fin de devolver la seguridad a la zona.

El portavoz vecinal, Carlos Jiménez, explicó a DIARIO DE AVISOS que la jueza había dado a los okupas un mes para que salieran voluntariamente de la casa, plazo que se cumplía ayer, pero “al no firmar la orden de ejecución de la sentencia la Policía no puede actuar, por lo que ahora habrá que esperar uno o dos meses más hasta que se produzca el lanzamiento definitivo”.

Jiménez subrayó que “a todo esto se ha unido la presencia de dos o tres menores inmigrantes que también viven en esta casa, un hecho que vamos a denunciar a la Policía para que atiendan a estos jóvenes, quienes han de estar tutelados por el Gobierno de Canarias en centros de acogida y no en una casa que no reúne las condiciones necesarias de seguridad ni de salubridad”.

Asimismo, los residentes agradecieron el apoyo del Ayuntamiento capitalino en su lucha contra estos okupas que, en su mayoría, “delinquen, amenazan o hacen fiestas hasta la madrugada, perturbando la hasta ahora tranquilidad del barrio”.