cultura

Perry So aborda con la Sinfónica obras de Haydn, Smetana, Piazzolla y Brahms

La trompetista francesa Lucienne Renaudin Vary debuta el viernes con la orquesta en un programa dedicado a ‘exploradores’ de nuevos lenguajes musicales
La trompetista francesa Lucienne Renaudin Vary. / DA

La Sinfónica de Tenerife propone un recorrido por estilos y emociones contrastadas en su nueva cita. El concierto de este viernes (19.30 horas) en el Auditorio de Tenerife, en la capital tinerfeña, estará dirigido por Perry So y contará con el debut en la Isla de la trompetista francesa Lucienne Renaudin Vary.

Aunque provienen de mundos sonoros distintos, las composiciones del programa están conectadas por su exploración de la identidad cultural y humana, y por su apertura a nuevos lenguajes musicales. Todo ello con la trompeta como hilo conductor, destacando su capacidad para transitar diversos registros expresivos.

Perry So, en un concierto anterior con la Sinfónica de Tenerife. / DA

La cita se abrirá con el Concierto para trompeta en mi bemol mayor de Joseph Haydn, obra clave del repertorio clásico que revolucionó la escritura para este instrumento. Compuesta en 1796 para el trompetista Anton Weidinger, la partitura combina elegancia y virtuosismo, y destaca por el diálogo constante entre solista y orquesta.

A continuación se interpretará Šárka, uno de los poemas sinfónicos del ciclo Mi patria (1875) de Bedrich Smetana. Inspirada en una leyenda checa, esta pieza retrata a una heroína decidida y trágica, con una música que combina lirismo y momentos dramáticos. El uso de motivos como el toque de trompa aporta a la obra una dimensión narrativa intensa.

La suite para trompeta y orquesta basada en María de Buenos Aires, de Astor Piazzolla, adaptada por Jérôme Ducros, es una innovadora lectura sinfónica del alma porteña. En esta versión, la solista asume un papel expresivo que evoca la esencia del tango.

‘LIBRE PERO FELIZ’

El programa finaliza con la Sinfonía n.º 3 en fa mayor (1883) de Johannes Brahms, una partitura de madurez en la que el compositor logra un equilibrio entre profundidad emocional y contención formal. Conocida por su lema Frei aber froh (Libre pero feliz), la sinfonía destaca por su cohesión interna y su final sereno, inusual para la época.