Cáritas Diocesana de Tenerife atendió el pasado año a casi 15.000 personas (entre ellas 2.838 menores de edad), pertenecientes a 4.350 hogares, lo que supone un 12% menos de beneficiarios con respecto a 2023, pero unas cifras muy similares a las registradas los años anteriores a la pandemia.
Cáritas sigue constatando una cronificación de la pobreza en la provincia y respuestas insuficientes de las administraciones públicas. Ha sido un año de luces y sombras, por los contrastes.
“La escasez de vivienda, especialmente de nuestros mayores, la marginalidad derivada de un amplio abanico de situaciones y la progresiva desigualdad social continúan en un panorama que nos obliga a replantearnos qué estamos haciendo como sociedad”, señaló el director de Cáritas Tenerife, Juan Rognoni.
“Aunque los datos manifiestan una leve mejoría de la situación, la pobreza continúa cronificándose, lo que sigue poniendo de manifiesto la necesidad de adoptar medidas políticas con determinación y con voluntad de continuidad para afrontar problemas sociales graves en el archipiélago, como pueden ser la falta y el acceso a la vivienda”, recalcó.
En este capítulo, Cáritas de Tenerife refrenda la tendencia al alza de los últimos años de las personas en situación de sin hogar o residentes en infravivienda tanto en la isla de Tenerife como en La Palma. El año pasado fueron acompañadas 1.252 personas en situación de sin hogar un 70% más que hace cinco años.
Asimismo, el proyecto para prevenir el sinhogarismo y proporcionar alternativas habitacionales a personas y familias situación de vulnerabilidad y exclusión social atendió a 733 hogares, lo que suponen 1.848 personas, de ellas 533 menores de edad el año pasado.
Además los ocho recursos a los activos de la institución que gestiona en Tenerife y La Palma asistieron a 275 personas, del total dieciocho eran familias monomarentales.
Por otro lado en los programas de empleo de Cáritas diocesana de Tenerife, Barrios por el empleo y Mila, atendieron a 1.114 personas, logrando la inserción laboral de 313 participantes.
El obispo nivariense Eloy Alberto Santiago invitó a la comunidad cristiana y a toda la sociedad en general a continuar colaborando para fortalecer la ayuda a las personas más vulnerables Recordó el lema del año pasado Somos lo que damos, que nos debe recordar nuestra identidad personal y como ser humano en una sociedad y nos invita a dar nuestras aportaciones y dar nuestro tiempo para ayudar a los demás, sobre todo a esas personas a salir de la exclusión o están en ese proceso.
Valoraba la importancia del trabajo de Cáritas diocesana y de rendir cuentas a la sociedad del trabajo y la gente que trabaja con las personas más desfavorecidas y vulnerables.







