Cráter es el restaurante que abandera el Royal Hideaway Corales Villas, inaugurado hace varios meses en Costa Adeje y que gestiona Barceló. Al frente del mismo está el chef Eduardo Dominguez, quien antes de la apertura ha pasado más de diez meses pensando, diseñando y sobre todo buscando a los proveedores para construir un menú que homenajea a la isla de La Palma y a la danza de los enanos. La idea inicial era rotar menús que evocaran a cada una de las islas, pero al final, éste de la Isla Bonita ha tenido tal éxito que permanecerá de momento fijo.
Hay que insistir en el trabajo llevado a cabo por Eduardo Domínguez y su equipo que han viajado en varias ocasiones a La Palma para conocer de cerca a los productores y las inmensas oportunidades que ofrece para la gastronomía el género que se cultiva en esa isla y que, todo hay que decirlo, está en riesgo de desaparición.
La degustación de cada plato, perfectamente ejecutado, ha supuesto una agradable sorpresa. En total son 15 platos, el menú más largo, con el 100% de productos de La Palma. Eduardo Dominguez anteriormente trabajó con Adriàn Bosch en San Hò, también en la misma cadena hotelera, donde entre otras distinciones recibieron el galardón al Mejor Restaurante, en los XXXVIII Premios Nacionales de Gastronomía de DIARIO DE AVISOS, que se entregaron en julio de 2023.
En este camino en solitario de Eduardo Domínguez se comienza el menú con varios bocados, denominados los puntos cardinales, compuesto por ñame, almendra, queso y vendimia, y le sigue el pan con mantequilla de cabra, aceite de aguacate y aceite de oliva. Luego viene el tomate de La Galga (tomate, suero de cabra, hoja de higuera y caviar).
Otros platos
El siguiente paso es el escachón palmero, con papa corralera, queso ahumado, gofio y mojo verde.Otros platos en los que solo el enunciado evocan a la Isla Bonita son El millo del país, La pimienta palmera o la siempre evocadora Sopa de picadillo, de gallina y vaca.
El potaje de trigo, la judía mantecosa (con morena y cilantro), o el caldero de Fuencaliente (cherne, algas y papa marciala) demuestran que Domínguez está más que en plena forma.
En el apartado de carnes, la papa borrallera, con boniato, cochino negro y tocino salado, y la cabra, con papada de cochino negro, calabaza y trufa, son guiños potentes y sabrosos a la cabaña ganadera palmera.
Los postres son la dulce cabra (kefir, piña y ron Aldea) y El chocomojo (pimienta palmera, chocolate, gofio y miel). Para remate, una reproducción de la emblemática figura del enano de La Palma, con los petit four (rapadura de plátano, bienmesabe y roca salina).
Una propuesta, netamente vinculada al territorio, a su historia culinaria y a la recuperación de la biodiversidad agrícola en riesgo de extinción, en este caso de La Palma, que en estos primeros pasos ya da mucho de que hablar.
Emotivo homenaje a más de 15 productores de la Isla Bonita
El restaurante Cráter y el hotel Royal Hideaway Corales Villas, el nuevo proyecto hotelero de Barceló Hotel Group en Canarias, organizaron una cena de agradecimiento a más de 15 productores, artesanos y aliados de la Isla Bonita que han contribuido de forma esencial a dar forma a la identidad gastronómica de este restaurante.
La cena contó con la participación de representantes institucionales, historiadores, viticultores, investigadores y figuras clave del tejido agroalimentario y cultural de La Palma que, en palabras del chef Eduardo Domínguez: “han sido personas que, con su conocimiento y su generosidad al compartirlo con nosotros, han sido claves para poder hacer realidad lo que en principio parecía una locura: desarrollar un restaurante gastronómico en Tenerife partiendo de los productos, elaboraciones y tradiciones culinarias de la Isla Bonita”.
Barceló Hotel Group ha querido, con este encuentro, transmitir su filosofía de compromiso constante con el territorio y su profundo arraigo social





