El Festival Boreal celebra en Los Silos su decimoctava edición los días 19 y 20 de septiembre, con una propuesta que combina música, arte, sostenibilidad y diversidad. Entre sus artistas destaca Karcocha, el icónico mimo chileno que ha transformado las calles del mundo en su escenario personal.
Vestido con colores vibrantes, rostro pintado y una presencia tan magnética como misteriosa, Karcocha no necesita palabras para provocar carcajadas, asombro o una lágrima furtiva. Su lenguaje es el gesto, el humor, la empatía. Y detrás del personaje, hay una filosofía que se ha ido moldeando a través de casi 60 países recorridos.
“El nombre Karcocha viene de un volantín [cometa] de periódico que se hace en Talca, la ciudad donde crecí”, explica. “Creo que es lo que mejor describe mi vuelo como artista de calle: con muchas vueltas, altos, bajos, pero siempre volando”.
El espectáculo de Karcocha no tiene inicio ni final establecidos. Todo es improvisación pura, guiada por la energía del público y su instinto escénico. “Sin el público, el show no existe”, asevera. “Yo doy el movimiento y ellos ponen la magia”.
Es precisamente esa espontaneidad lo que hace que cada presentación sea única. El artista construye un juego silencioso, en el que el espectador no solo observa: participa, se transforma y transforma al propio Karcocha.
¿Cómo logra conectar con culturas tan distintas? Para Karcocha, la clave está en lo esencialmente humano. “El secreto está en dar poco al principio y ver cómo el público se va soltando… Como cuando vas de visita a una casa donde no te conocen y terminas bailando encima de la mesa”.
Esa interacción sin palabras revela algo más profundo: un anhelo de volver a la sencillez, a la infancia, al juego como forma de libertad. “Busco liberar la mente, que nos humanicemos y volvamos a lo real. Es hermoso cuando me enfrento a personas enojadas y al mirarlas a los ojos puedo quitar sus miedos y que me regalen una sonrisa”.
REENCUENTRO
Karcocha ya estuvo en Tenerife hace una década y recuerda con cariño la energía del público. Su participación en Boreal es un reencuentro con la Isla, aunque será su primera vez en Los Silos. “Han pasado muchos años, es hora de reencontrarnos”, comenta.
Karcocha no es mimo ni payaso ni actor convencional. Es un arlequín moderno, un filósofo sin palabras, un espejo rodante que se planta en medio del caos para recordar lo esencial: jugar, sentir, reír.





