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Los ciclistas ven en la paralización del carril bici de Santa Cruz “un gran paso atrás”

Los colectivos abogan incluso por la peatonalización de la calle de El Pilar y que se pueda compartir el espacio con el uso de las bicicletas y otros vehículos de movilidad personal
Representantes de los colectivos ayer en el carril bici de Santa Cruz. Sergio Méndez

Con el respeto a las decisiones judiciales por delante de cualquier otra cuestión, los colectivos que conforman la Plataforma por una Movilidad Sostenible en Tenerife, lamentaron ayer “el gran paso atrás” que supone la paralización del carril bici de la capital tinerfeña y recordaron que con ello se retrasa el objetivo de reducir el número de vehículos y, por tanto, las emisiones contaminantes.

Los representantes de los colectivos convocantes, Tenerife por la Bici, Santa Cruz en Bici, FICT, Federación Insular de Ciclismo de Tenerife, Plataforma Movilidad Sostenible de Tenerife, Plataforma de Ciclismo de Tenerife, Club Ciclista Ciprés y Muchachas Bike Tenerife, manifestaron así su opinión sobre la situación de la red ciclable y sobre la incertidumbre que se ha generado, al tener un carril bici ya preparado, que no se puede usar, y que en la actualidad utilizan los coches como apeadero.

Paco Roda, en representación de Tenerife Por la Bici, se refirió a la necesidad de reducir el uso del vehículo privado en la ciudad y recordó que más de 5.000 coches transitan cada día por la calle de El Pilar, una de las arterias del centro de la capital que, según dijo, debería peatonalizarse y hacerse compatible con la circulación de bicicletas y otros vehículos de movilidad personal.

Por su parte, Rogelio Cordero, representante de la Plataforma de Ciclismo de Tenerife, afirmó que “apostamos por una ciudad moderna, sostenible y pensada para las personas, donde todos los medios de transporte tengan su espacio y puedan convivir de forma segura. Una red de carriles bici, bien planificada, es una herramienta fundamental para avanzar hacia ese modelo urbano, tal y como ya ocurre en numerosas ciudades europeas”.

Los convocantes insistieron en la necesidad de tomar medidas inmediatas con vistas al futuro. “Es comprensible que todo lo nuevo y lo que implica cambios genera incomodidad y reticencias al principio. Ya pasó con el tranvía o con la peatonalización de calles, y ahora la gente disfruta de ello”, explicaron.

Insistieron en que el problema de la congestión de tráfico ya existía en la zona antes de que se empezara a instalar el carril bici y afirmaron que este viene a dar una alternativa al problema de saturación de coches que hay en la ciudad y en la Isla. Además, recordaron que los vehículos son de los principales responsables de las emisiones al medio ambiente, “que estamos obligados a reducir”.

Los colectivos admitieron que todo es mejorable y optimizable y abogaron por negociar para llegar a acuerdos, además de mostrarse convencidos de que contar con una infraestructura adecuada animará a buena parte de la ciudadanía a dejar el vehículo en casa y a moverse de una manera más sostenible.

Por último, recordaron que este mismo año está prevista una nueva línea estatal de subvenciones para la compra de bicicletas eléctricas por parte de personas particulares, que pueden llegar hasta el 60% del coste, lo que unido a infraestructuras adecuadas, como los carriles bici puede ser determinante para dar un impulso a su utilización.

El caso de Sevilla: de casi no usar la bicicleta a llegar al 7% del tráfico

Paco Roda, del colectivo Tenerife Por la Bici, destacó ayer el caso de Sevilla, donde el uso de la bicicleta apenas llegaba al 0,3% dentro del total de vehículos y, tras implantarse el carril bici, se alcanzó un 7%, lo que, a su juicio, demuestra el poder de las medidas públicas para impulsar nuevos hábitos en la población.