El Cabildo de Tenerife acogió ayer la presentación del libro Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, una obra de referencia en campo que no solamente reúne el conocimiento especializado de enorme valor, sino que lo hace accesible y útil para todos los profesionales que trabajan con niños, niñas y adolescentes en el objetivo común de “cuidar de su salud emocional y su desarrollo”.
El codirector del trabajo, Pedro Javier Rodríguez Hernández, recalcó que “la salud mental infanto-juvenil ya trasciende de lo que es un problema médico y se ha convertido en una preocupación social importante”, y alertó del “incremento importante en la prevalencia de trastornos mentales, del comportamiento y emocionales en los niños y adolescentes”, probablemente debido a muchos factores y variables “que se potencian e interaccionan entre sí”; pero tras la pandemia “se ha cuadriplicado la prevalencia”. “Realmente estamos asustados”, reiteró el experto.
Cuestionado por esas variables, el especialista del Hospital de Día Infantil y Juvenil del servicio de psiquiatría en el antiguo Hospitalito, destacó que “el análisis de las variables es complejo porque interaccionan y se potencian: probablemente intervengan factores socioeconómicos, factores de crianza, factores que tienen que ver con la economía (muchas veces transmitimos cuestiones de este tipo que a lo mejor por la edad no es conveniente difundir), hay factores genéticos muy importantes, cada vez tenemos hijos a más edad, hay factores de supervivencia al tener un 10% de prevalencia de prematuridad y la supervivencia se ha disparado, y eso incide mucho en el neurodesarrollo”.
Asimismo, Pedro Javier Rodríguez considera que después de la pandemia del SARS-CoV-2 hay tres variables que han influido muchísimo: “Uno de ellos es el shock que ha supuesto limitar la socialización de niños y adolescentes, durante dos años en un cerebro plástico en desarrollo, t eso se ha notado mucho”. Y después resaltó la sobreutilización de pantallas y, sobre todo, la utilización de las redes sociales. “Aquí todos tenemos un poco de culpa y muchos de los planes que ahora las sociedades científicas de psiquiatría infantil y de pediatría estamos intentando implementar tienen que ver con cómo regulamos la sobreutilización de pantallas y la utilización de las redes sociales”. La sobreexposición “ha penetrado muy fuerte en la sociedad y yo creo que tenemos que intentar valorar y tomar unas medidas preventivas, que ahora mismo no están claras y es muy difícil poner vallas al campo”.
Varios especialistas en la materia se plantearon la necesidad de tener un libro de referencia que “sirviese para investigar como docencia y también para la práctica clínica diaria”.
Este manual con 800 páginas está dividido en nueve apartados importantes, uno de ellos introductorio donde se habla de aspectos de la ética, de la historia de la psiquiatría infantil, y se adentra en cuestiones relacionadas con la evaluación y el diagnóstico, la utilidad de las pruebas de neuroimagen o de los estudios genéticos. Hay otros apartados sobre trastornos del neurodesarrollo, autismo, TDH, problemas emocionales que “ahora mismo nos desbordan en las consultas como el suicidio, las autolesiones, la depresión o la ansiedad”, otras secciones destinadas a la adolescencia, la psicosis, la esquizofrenia, el consumo de tóxicos y, después otros capítulos que hablan sobre los tratamientos, la psicoterapia, el tratamiento psicofarmacológico, la intervención con la familia y para finalizar con un capítulo sobre el desarrollo, que trata del “desarrollo de planes de salud mental infanto-juvenil, de programas en hospitalización de día, domiciliaria, hospitalización continua o cómo organizar las urgencias psiquiátricas”.
El autor señaló que el libro “no se trata de una iniciativa concreta y puntual: Estamos muy preocupados y tenemos que seguir. Hemos empezado y no vamos a parar”. De esta manera, junto con este libro se han organizado planes específicos de formación para psiquiatras infantiles y de la adolescencia, planes de formación de psiquiatría de adultos donde también entra un apartado de psiquiatría infantil dentro de la visión familiar. Se asociará un Máster de Psiquiatría infantil y de la adolescencia avalado por la Universidad de Barcelona. Por último, adelantó que en 2026 se publicará un manual más de bolsillo y consulta diaria.
Por su parte, la presidenta insular Rosa Dávila destacó la trascendencia de una obra que “se convertirá en referencia” en la especialidad y felicitó al autor por “reunir en un solo volumen el conocimiento más actualizado y ponerlo al servicio de quienes acompañan a menores y familias en momentos difíciles”.
Por último, el presidente del Colegio de Médicos de la provincia, Rodrigo Martín, alabó una obra que será el libro de texto que utilicen los MIR para formarse en la especialidad de Psiquiatría Infantil y adolescencia.







