cultura

Ese espacio donde la ficción y la realidad crean relatos

La escritora y poeta tinerfeña María Nieves Pérez Cejas publica ‘Todas las nubes’, su primera novela
La escritora María Nieves Pérez Cejas. / DA

Un viaje. Físico, emocional y, en definitiva, literario. Esto es lo que plantea la escritora tinerfeña María Nieves Pérez Cejas (Puerto de la Cruz, 1975) en Todas las nubes (Nectarina Editorial, 2025), su primera novela. La obra, que resultó finalista el pasado año del Premio de Novela Benito Pérez Armas de la Fundación CajaCanarias, comienza con el traslado a la Península en barco de un conjunto de presas por parte de una guardia civil, Greta, y un agente en prácticas, Romeo Roque.

A partir de ahí se va desplegando la trama, en la que sin duda tiene importancia aquello que se revela a través de los sentidos, pero también, y sobre todo, lo que se manifiesta en el interior de las personas que transitan por el relato. “Los personajes evolucionan -detalla la escritora en una charla con DIARIO DE AVISOS-, y, en ese proceso, la madurez que adquieren responde en buena medida a las relaciones que establecen unos con otros, que al principio pueden parecer incluso azarosas”.

LOS VÍNCULOS Y LOS AFECTOS

“Es una novela caleidoscópica, de personajes que, según aparecen, da la impresión de que no tienen nada que ver unos con otros, que cada uno de ellos no se ubica junto al resto”, apunta la autora. “Y sin embargo, comienzan a surgir vínculos, afectos, que van modulando esa madurez”. “De manera que en Todas las nubes podría decirse que hay un viaje a través de dos caminos: el existencial y el emocional”, apostilla Pérez Cejas.

“Nos dejamos llevar por las etiquetas que le ponemos a todo y a todos, cuando solo hay muchos matices de gris”

LOS LECTORES

Con una trayectoria que hasta ahora se había desarrollado en la poesía, concurrir a un certamen literario como el Benito Pérez Armas de novela y que su obra quedase finalista ha resultado una experiencia muy gratificante para la escritora.

“Son reconocimientos que, de algún modo, validan el proyecto en el que te has implicado”, señala. “De entrada, nunca antes pensé que iba a tener la constancia de crear algo tan difícil como es una novela. Lograrlo y, además, comprobar que recibe la aprobación externa supone un impulso para lo que hago y, al mismo tiempo, me anima y abre la posibilidad de que otras historias que tengo en la cabeza puedan ir tomando cuerpo”, argumenta, al tiempo que señala que aguarda con interés el siguiente paso: la recepción por parte de los lectores. “Siempre tienes la esperanza de que la historia que cuentas signifique algo para los demás”.

Historia que en el próximo proyecto literario serán en realidad historias, pues, según adelanta la escritora, ya tiene en mente un libro de relatos. “Ahora mismo estoy más volcada en la prosa que en la poesía, porque siento que tengo muchas historias que contar y compartir”.

Portada de la novela ‘Todas las nubes’. / DA

Poesía y novela son ámbitos literarios que suelen estar -aunque no siempre- claramente diferenciados. Pero la forma de moverse por ellos, en el caso de María Nieves Pérez Cejas, no resulta tan distinta. “La finalidad cuando escribes poesía es una y los objetivos que te marcas cuando haces novela, relato o teatro son otros -expone-, pero también es cierto que en Todas las nubes, por ejemplo, el estilo, el vuelo poético que he desarrollado, también está presente”.

De hecho, eso se puso de manifiesto en la presentación del libro, el pasado 1 de agosto, en Santa Cruz de Tenerife, en el salón de actos de Cajasiete. “En el acto, Isabel Castells Molina, profesora de Literatura Española en la Universidad de La Laguna, que en su día me dio clases, aludió a esta característica”, explica la escritora. “Junto a la trama, a la acción que los personajes van desarrollando, que la hay, existe una parte más emocional que se plasma con el uso de un lenguaje poético. Todo esto tiene que ver con la manera que cada uno tiene de escribir, y a mí la poesía me gusta mucho”, argumenta.

LA CONSTRUCCIÓN

La publicación de Todas las nubes es el resultado de “un largo camino”, según manifiesta su autora durante la conversación. “Su origen se encuentra en algo que escuché contar a una amiga”, refiere. “Es de ese tipo de historias reales, cotidianas, que en un principio parecen no tener mayor importancia, pero que luego te das cuenta de que en esa realidad también puedes hallar mucho de poesía y de ficción”, continúa.

“De repente, algo que para alguien resulta ordinario se puede convertir en extraordinario para otra persona cuando lo trasladas a la literatura”, agrega Pérez Cejas. No obstante, aún la palabra novela no se hallaba en su mente como objetivo.

“Busqué que las mujeres tuvieran una presencia potente en el relato, por la forma de mirar la vida que representan”

“Esa historia, como digo, la recibí al inicio como algo muy episódico. No me senté a escribir una novela, sino que lo que hice fue escribir una escena, hacer una fotografía literaria de ese relato. Y ahí quedó plantada la semilla”, indica la escritora.

Una imagen que con el tiempo, y pese a que confiesa que hasta ahora le faltaba la constancia necesaria para encarar un proyecto literario de largo recorrido, decidió retomar: “Eso de la constancia necesito trabajarlo más, porque soy bastante desordenada en el proceso de la escritura” [ríe]. “Pero decidí ponerme a ello. Primero, escribiendo a mano; luego, dándole forma al texto ante el ordenador, y más tarde, revisando, corrigiendo y puliendo mucho”.

LA MIRADA

Entre las cuestiones que quiso explorar la escritora en su primera novela figura la mirada femenina. “He buscado que las mujeres tengan una presencia muy potente en el relato -expone-, porque representan una forma de mirar la vida y de establecer relaciones con los otros que me resulta interesante. Es el universo del que me he rodeado, el que mejor conozco: soy mujer, tengo muchas amigas y no deja de llamarme la atención cómo viven sus historias”. “Esas historias que me cuentan tienen un halo de ficción y de poesía que no lo encuentro en otros rincones”, apostilla.

“Hay una frase del escritor francés Daniel Pennac que me gusta mucho: ‘Estamos habitados por libros y por amigos’. Creo que guarda conexión con la idea que me movió a escribir esta novela, las historias que compartimos a través de los libros y las que compartimos con los amigos. Y también con cómo la ficción y la realidad conforman nuestros relatos”, señala.

Otro tema que se encuentra en Todas las nubes es el de la posibilidad, el de cómo los límites entre lo real y lo imaginario son difusos, se confunden y la idea de incertidumbre se manifiesta en sus páginas. “Cuando estudiaba el Quijote, una obra que me apasiona -comenta-, me atrajo mucho el todo puede ser. Es decir, cómo en cualquier momento los molinos pueden ser gigantes y los gigantes pueden a su vez convertirse de repente en molinos”, detalla.

“Al inicio, no me puse a escribir una novela, sino una escena, una especie de fotografía, pero ahí quedó la semilla”

“Incluso ahora mismo, no sabría muy bien definir exactamente la anécdota que dio origen a mi novela, precisamente, por cómo la ficción y la realidad se han entremezclado en ella. Este juego literario, esta ausencia de límites, es algo que también siempre me ha gustado y por eso he querido trasladarlo a Todas las nubes”, pone de relieve la escritora tinerfeña.

NO HAY ETIQUETAS

Esa voluntad, esa indefinición consciente, se traslada a la propia construcción de los personajes. “Hay algunos que parecen estar definidos por el bien, por lo bueno, por la bondad, mientras que otros serían justo sus opuestos”, expone Pérez Cejas. “Sin embargo, hay momentos en los que esa oposición desaparece, en los que esa división entre lo bueno y lo malo se diluye”, precisa. “Esto también nos ocurre en la vida”, manifiesta, “especialmente cuando se nos presenta una situación compleja y actuamos y sentimos de una manera completamente distinta a lo que hubiéramos imaginado”.

Y aquí la autora alude al principio de Todas las nubes, cuando uno de los personajes reflexiona, antes de encontrarse con ellas, acerca de cómo serán, qué cara tendrán, cómo actuarán, de qué manera hablarán esas mujeres que están presas. “Y al conocerlas se da cuenta de que no hay ningún signo exterior en ellas que las identifique con esa maldad que se les presupone”, recalca María Nieves Pérez Cejas. “Esa idea puede parecer una obviedad, pero muy a menudo nos dejamos influenciar por las etiquetas que le ponemos a las cosas y a las personas”, añade, “cuando lo cierto es que esas etiquetas no existen, no hay nada blanco ni nada negro, sino matices de gris, y cualquiera, durante su vida, puede estar en un lado o en el otro”, concluye.