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Cambio de rumbo en Punto Criollo: la familia de la histórica arepera de La Laguna se despide tras 44 años

Durante décadas, la Arepera Punto Criollo se ha consolidado como referente en el municipio lagunero
La Arepera Punto Criollo, en La Laguna, es otra de las opciones donde comer arepas en Tenerife. | Facebook
Cambio de rumbo en Punto Criollo: la histórica arepera de La Laguna inicia una nueva etapa tras 44 años

El Boletín Oficial del Registro Mercantil confirmó este martes la disolución voluntaria de la sociedad limitada que administraba la arepera Punto Criollo, en La Laguna. El acuerdo se tomó el pasado 19 de agosto, con la designación de un liquidador y la extinción definitiva de la entidad.

Con este trámite desaparece la gestión directa de la familia fundadora, aunque el restaurante seguirá abierto en su ubicación de la calle El Tizón, bajo la misma marca y con sus recetas tradicionales.

Desde hace siete meses, la titularidad pertenece a un nuevo propietario, que compró los derechos de la enseña.

El legado de Punto Criollo comenzó en 1980

La Arepera Punto Criollo abrió en 1980, impulsada por Ildefonso Vera Cordero, quien siguió la estela de su hermano Eugenio Vera Cordero. Este había fundado en 1966 la arepera Caracas, considerada la primera en España y que hoy funciona en el Centro Comercial Carrefour Añaza, tras su traslado desde la antigua calle Calvo Sotelo de Santa Cruz.

La experiencia de Ildefonso cristalizó años después en la constitución formal de una sociedad en 1997, ahora extinguida.

Durante cuatro décadas, el local se ha consolidado como referente en el municipio lagunero.

Raíces familiares y expansión del modelo

La relación de los Vera con Venezuela se remonta a 1956, cuando Eugenio emigró y trabajó en aquel país como distribuidor de Pepsi. Allí formó familia junto a Antonia Linares, natural de Santa Cruz de Tenerife, con quien tuvo dos hijos. El matrimonio regresó a Canarias en 1965, un año antes de abrir la primera arepera de las Islas.

El impulso empresarial alcanzó también a otros miembros de la familia. Un primo, Antonio, participó en la puesta en marcha de la arepera La Guaira, en Taco, mientras que otros parientes llevaron el concepto hasta Santander, con la primera apertura en la Península Ibérica.

En cuanto a la Arepera Punto Criollo, Ildefonso Vera permaneció al frente hasta 2010, momento en que sus hijas asumieron la gestión hasta la venta reciente.

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