El auge de las viviendas turísticas en España no se detiene. En noviembre de 2024 se contabilizaron 368.295 viviendas de uso turístico registradas, con más de 1,85 millones de plazas disponibles, una cifra que ya supera la oferta de la industria hotelera, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Sin embargo, su expansión está acompañada de problemas sociales y laborales que afectan tanto a los residentes como a las personas empleadas en este sector. Además de la saturación de los barrios y el aumento del precio de los alquileres, este modelo presenta un lado oculto en materia laboral.
De acuerdo con el informe Tiempo de trabajo y salario en las viviendas de uso turístico de la UGT, más de 26.500 personas trabajan en este sector, pero al menos 10.905 lo hacen sin contrato, lo que representa un 35% de economía sumergida. Esta situación se traduce en una pérdida superior a 35 millones de euros al año en cotizaciones a la Seguridad Social.
El perfil mayoritario corresponde a mujeres migrantes, muchas de ellas en situación administrativa irregular. Según UGT, afrontan condiciones de empleo precario: ausencia de contrato, control digital mediante apps de geolocalización, falta de compensación por desplazamientos y ausencia de medidas adecuadas de prevención de riesgos laborales.
Incluso entre quienes tienen contrato, los salarios son inferiores a los del convenio de hostelería. La mayoría percibe el Salario Mínimo Interprofesional (9,26 €/hora en 2025) o el convenio de limpieza (9,6 €/hora), en lugar de los 12,18 €/hora que cobran las camareras de piso en hoteles. En la práctica, esto supone entre 2,5 y 3 euros menos por hora trabajada, es decir, un tercio de salario perdido.
El impacto económico es notable: se calcula que estas trabajadoras dejan de cotizar entre 13,8 y 16,5 millones de euros al año, lo que eleva las pérdidas globales a más de 50 millones de euros anuales.
El contraste con los hoteles es claro. Aunque las plazas turísticas registradas ya superan a las hoteleras (1,85 millones frente a 1,17 millones), generan menos empleo y en peores condiciones.
Según datos de Exceltur, las viviendas turísticas solo aportan 3,4 empleos por cada 100 plazas, frente a más de 12 en hoteles económicos y más de 40 en hoteles de alta gama.






