Tras 228 años, una carta del almirante Nelson, célebre por sus victorias militares y por haber perdido un brazo en su intento de conquista a Tenerife, desvela sus impresiones tras este trágico sucesos.
Nelson, en una carta que ha sido subastada por 3.200 libras, da “gracias a dios” por la “perfecta recuperación” de su grave herida, deseando “volver al mar” lo antes posible para poder continuar con su cometido.
Nelson perdió su brazo derecho en Tenerife tras un impacto del Cañón Tigre en 1797, cuando trataban de conquistar la costa de Santa Cruz. Ya habían trascendido las palabras a su cirujano de “quiero deshacerme de este pedazo de carne inútil” para, acto seguido, comenzar con una recuperación que le llevó, entre otras cosas, a escribir a la perfección con su mano izquierda.
El 8 de diciembre de 1797, cinco meses después de la amputación, escribió al cura de St George’s, en Hanover Square : “Tengo que dar gracias a dios todopoderoso por la perfecta recuperación de una grave herida y también por las muchas misericordias que me ha concedido”.
La carta procedía de una colección privada y se ha subastado por un precio de 3200 libras en la casa de subastas londinense Spink & Son. “Se trata de una nota bien conservada y dramática que da una idea no solo de la gravedad de la herida de Nelson, sino también de su profunda fe”, indicaron desde la propia casa de subastas.
El ataque de Nelson a Tenerife
A las 10 de la noche del 24 de julio de 1797, las tropas inglesas, bajo el mando del almirante Horacio Nelson, estaban preparadas para su ataque a la Isla. Más de 1.100 hombres participaban en el asalto, que se inició en el entorno del Castillo Negro de Santa Cruz de Tenerife. El estado del mar complicó el desembarco, que se produjo en la madrugada del 25 de julio, cuando empezó la batalla.
Un fogonazo hundió el navío británico Fox, pero más de 150 hombres pudieron desembarcar. Para la defensa, las tropas españolas, al frente del general Gutiérrez, contaban con unos 1.600 hombres. Cuando Nelson se incorporó en su barca para saltar a tierra, la metralla de un disparo le alcanzó y le tuvo que ser amputado el brazo derecho.
Mientras, cerca de 450 ingleses más desembarcaban en el barranco de Santos para tomar el Castillo de San Cristóbal, pero sus defensores les pusieron en retirada, conduciéndolos al convento de Santo Domingo, donde fueron cercados.
Este hito de la historia, que marcó el futuro de Santa Cruz y de la Isla, volvió a revivirse ayer con motivo del 227 aniversario de la Gesta del 25 de Julio, gracias a la recreación de la batalla entre las tropas inglesas y españolas que fue escenificada por más de 70 figurantes a cargo de la Asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de Julio de 1797 y que concluyó en el Palacio de Carta.
A las 6.30 horas, los ingleses acabaron rindiéndose. Reino Unido se comprometía a no volver a atacar las Islas y por ello se permitió a las tropas embarcar con honores. La batalla había terminado.
“El almirante Horacio Nelson fracasó en su ofensiva contra Santa Cruz de Tenerife porque no contó con la capacidad profesional y la voluntad de vencer del General Gutiérrez, ni con el patriotismo, el sentido del deber y el amor a la libertad de los habitantes de la Isla”, señaló Pedro Galán García, que fuera teniente General Jefe del Mando de Canarias.







