En la ruta de la descarbonización de la aviación, los combustibles sostenibles (SAF) y otras tecnologías emergentes -particularmente relevantes para los vuelos interinsulares- adquieren un papel estratégico en Canarias.
Esta transición no solo reducirá emisiones, sino que también puede generar beneficios adicionales: mayor resiliencia y soberanía energética, oportunidades de industrialización y empleo cualificado, mejora de la imagen de sostenibilidad del destino turístico e innovación exportable a otros archipiélagos.
El turismo constituye un pilar esencial de la economía canaria: aporta el 36% del PIB y emplea a cerca del 40% de la población activa.
Cada año, la región recibe unos 15 millones de turistas internacionales, que llegan a través de un sistema aéreo integrado por 53 aerolíneas y ocho aeropuertos (seis internacionales). En conjunto, por los aeropuertos canarios transitan alrededor de 52 millones de pasajeros al año, con proyectos de ampliación en Tenerife Sur, Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna y César Manrique-Lanzarote.
La aviación resulta insustituible para la conectividad tanto exterior como interinsular. Sin embargo, esta dependencia se ve reforzada por el elevado uso de combustibles fósiles, lo que incrementa la vulnerabilidad energética por la imposibilidad de recurrir a otros modos de transporte.
La Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) plantea la producción interna de SAF como una alternativa viable tanto de origen biológico como de combustibles renovables de procedencia no biológica, con especial foco en el abastecimiento de vuelos interinsulares.
En los biocombustibles, el análisis “debe considerar la capacidad de recolección local de residuos, lo que permitiría mejorar la gestión de desechos, impulsar la economía circular y generar energía a partir de recursos sin otra vía de aprovechamiento, a fin de evitar su vertido en los saturados vertederos insulares”.
Todo ello, con la premisa de garantizar una capacidad de adaptación sin depender principalmente de materias primas importadas.

Los combustibles renovables de origen no biológico ofrecen un mayor potencial de escalabilidad, apoyados en la generación renovable, el despliegue de proyectos de hidrógeno verde y la captura de CO2.
Canarias se convertirá en un polo de innovación energética si se aprovechan sus recursos naturales y se refuerza el conocimiento técnico disponible.
Con el propósito de reducir las emisiones de CO2 de la aviación en la Unión Europea, en 2023 se aprobó un reglamento que establece un porcentaje mínimo del 2% de combustible de aviación sostenible a partir de 2025 y, de 2030 en adelante, un 1,2% de combustible sintético.
De aplicarse la normativa en Canarias, solo El Hierro y La Gomera quedarían fuera por no cumplir los criterios.








