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Chúpame el Dedo: humor y distorsión desde el corazón del festival Keroxen 2025

El dúo colombiano, que actúa este sábado en el Espacio Cultural El Tanque de Santa Cruz de Tenerife, se sumerge en una residencia artística en la Isla para dar forma a su nuevo disco
Chúpame el Dedo. / Pura Márquez

Entre cumbia, electrónica, noise y humor negro, Chúpame el Dedo vuelve a desafiar las etiquetas. En plena residencia artística, dentro del festival Keroxen, el proyecto de Pedro y Eblis continúa explorando los límites del absurdo y la contracultura. Su nuevo trabajo, gestado entre guitarras distorsionadas y rituales improvisados, promete un viaje entre lo sagrado y lo profano, con el inconfundible pulso rítmico que los conecta con las raíces colombianas. Este sábado estarán en la segunda jornada de Keroxen, en el Espacio Cultural El Tanque de Santa Cruz de Tenerife, junto con Alba Gil Aceytuno, Only Now y NAH.

-Están en plena residencia artística en Keroxen. ¿Cómo ha influido este espacio en el proceso de creación del nuevo disco?

“Keroxen y el Espacio Cultural El Tanque nos han influenciado de diferentes formas. El festival ha tenido una curaduría brillante durante los años y hemos tenido la oportunidad de venir, acompañar y formar parte del cartel. Hemos podido ver de primera mano toda una serie de propuestas artísticas que se enmarcan dentro de la experimentación, la transgresión y una visión de la cultura desde la contracultura. En este trabajo en particular, haber venido a la casa de Néstor y Pura para componer y crear este nuevo disco también hace que lo que estamos haciendo esté muy influenciado y arraigado en el corazón mismo de Keroxen”.

-¿Qué pueden adelantar sobre el álbum que están grabando? ¿Qué sorpresas o giros sonoros se pueden esperar?

“Este nuevo disco contiene el concepto de Chúpame el Dedo. Es una idea un tanto inocente de figuras, digamos, de la bohemia artística o similar, con influencias metaleras, punkeras y en contraposición al tropicalismo. Desde mi punto de vista, estas figuras no tienden a evolucionar, o al menos no en sonido. Al limitarse sus recursos artísticos o técnicos, casi siempre todo suena igual, como los antiguos grupos de punk o los grupos de metal más adolescentes. Por lo tanto, no hay tanta evolución en el sonido como en el concepto. Este concepto representa un giro total en el arquetipo del artista occidental: un artista que comienza en un sistema de creencias. Posteriormente, estos personajes terminan cayendo en los vicios y en lo que se denomina el mal. Finalmente, se regeneran, se rehabilitan, y en este momento, en teoría, van a cambiar de religión: se convertirán en cristianos. Así, esta es, en esencia, la historia de Chúpame el Dedo. Dentro de cada una de estas narrativas, no se trata de nosotros, sino de un arquetipo que vamos dibujando en el devenir de los discos”.

-Su música suele mezclar cumbia, electrónica, ‘noise’, humor negro y más. ¿En qué territorio musical se mueve este nuevo trabajo?

“Bueno, el territorio musical en el que se mueve nuestro trabajo está muy fundamentado en el territorio colombiano, especialmente en la costa atlántica y la costa pacífica del país. Son regiones que han tenido un desarrollo musical y rítmico muy importante desde principios del siglo XX, sobre todo con el advenimiento de la industria discográfica. En ese momento empezaron a desarrollarse una gran cantidad de sellos discográficos, principalmente en ciudades como Cartagena y Barranquilla, y más adelante, a partir de los años 50, también en el interior del país, en lugares como Medellín y Bogotá. Todo ese repertorio discográfico colombiano ha sido, en gran parte, un campo de cultivo tanto rítmico como melódico para nuestro trabajo. A eso se suman influencias de otros territorios y tradiciones, como la música africana, particularmente de Angola y Benín, el afrobeat o la guaracha cubana. Son diferentes territorios que convergen en el imaginario de Chúpame el Dedo y que, al momento de crear, se disuelven un poco para entrar en un terreno más onírico, donde esos códigos rítmicos y melódicos siguen presentes, pero dentro de un imaginario mucho más libre y experimental”.

-¿Cómo es su dinámica creativa como dúo? ¿Tienen algún ritual o método para componer y experimentar juntos?

“Pedro y yo somos dos músicos que hemos tocado juntos durante muchos años. Esto facilita que todo suceda de manera muy inmediata: nos sentamos a tocar y en solo 20 minutos ya tenemos una canción. Cada uno imprime su esencia en estas canciones. El resultado casi siempre es similar: muy gruvero, inclinado hacia el baile, la repetición, el bucle, y sobre el cual imprimimos gran parte del concepto teórico o ideológico del disco”.

-El humor, la crítica y lo grotesco están muy presentes en su propuesta. ¿Qué temas está atravesando este nuevo disco a nivel lírico o conceptual?

“A nivel conceptual, seguimos con mucho humor, apostando por una propuesta que incorpora muchos elementos del teatro, del sinsentido y del surrealismo. Se mantiene la figura de estos dos personajes, estos dos chicos que están bastante desubicados en la vida, que como dicen una cosa, dicen otra; que antes eran satánicos y tocaban metal tropical, pero luego fueron a rehabilitación y ahora, supuestamente, están encontrando un nuevo norte o un nuevo líder espiritual para sus vidas. Sin embargo, finalmente terminan en cosmovisiones bastante superficiales. Entonces, se trata un poco de eso: seguirle dando vueltas al sinsentido, todo enmarcado dentro de una crítica al tema de la fe y del negocio de la fe, que se ve tan palpable en estas modernidades”.

-¿Qué pueden esperar quienes vengan a verlos este sábado en su presentación ¿’Performance’, improvisación, caos, baile…?

“Se puede esperar el show tradicional de Chúpame el Dedo, que es muy divertido. Generalmente consiste en estos dos personajes, cada uno en su propio anarquismo, tratando de sobresalir, de hablar, de tocar los instrumentos y de performar. Otra cosa muy peculiar que tiene Chúpame el Dedo es que es muy energético, muy gruvero, muy rítmico para el cuerpo y por otro lado para reírse también. Vamos a tratar de hacer algún tema nuevo del disco que estamos grabando, ya llevamos algo adelantado”.